Bogotá es de las mejores para montar ‘bici’, pero...

Movilidad. Problemas en las ciclorrutas y poco uso del ‘caballito de acero’, algunos de los cuestionamientos

Por Katherine Loaiza

El que ha montado bicicleta en Bogotá sabe que es un asunto de valentía, especialmente cuando se debe “competir” con los carros en las vías sin ciclorruta, o cuando se debe “pelear” con los peatones en zonas en que no se respeta, como la carrera 13 en Chapinero.

Sin embargo, Bogotá fue catalogada por cinco expertos en movilidad como una de las 18 mejores ciudades para montar en bicicleta. Está, incluso, dentro de las 10 mejores, ocupando el octavo lugar después de Copenhague, Ámsterdam, Friburgo de Brisgovia, Münster, Ferrara, Berna y Brujas.

Aunque no deja de ser un honor estar en el listado –sobre todo porque es la única latinoamericana– las razones por las que fue incluida son la ciclovía dominical, que lleva más de 30 años vigente, y los   376 kilómetros de ciclorruta.

Con todo, no se tuvo en cuenta que el uso de esas vías exclusivas en la ciudad es muy bajo: solo el 3% de los bogotanos, según la última Encuesta de Movilidad, las usan para sus recorridos diarios, lo que equivale a 450.000 viajes. Los mayores usuarios son los estratos 1, 2 y 3, lo que se traduce a un uso mayoritariamente por necesidad: hay que ahorrar lo del bus.

Los planes de la Secretaría de Movilidad de la ciudad incluyen que la gente use menos el carro, para bajar los niveles de trancón. Por lo tanto, uno de los retos –¿titánicos?– del Distrito es lograr que la gente monte en bus, camine… o use la bicicleta.

La percepción de ciudad peligrosa para montar en bici no es un invento: aunque las muertes de ciclistas se redujeron 15% el año pasado, según Medicina Legal murieron cerca de 50 personas que iban en bicicleta en 2012, solo en Bogotá.

Otro punto en contra es el parqueo para bicicletas. El Distrito cuenta con 202 espacios para estacionarlas en diferentes puntos y no todas las estaciones de TransMilenio cuentan con estos espacios.

El último aspecto que hay que analizar es el deterioro. El propio Instituto de Desarrollo Urbano tiene programado entre sus planes la reparación de varios kilómetros de ciclorrutas: hay que rehabilitar 62 kilómetros, otros 62 kilómetros necesitan mantenimiento correctivo y 252 más requieren mantenimiento preventivo. Eso quiere decir que casi todos los tramos de las vías exclusivas para la ‘bici’ necesitan una visita del ‘doctor’.

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