Reinventando el agua

El cambio climático afecta el agua también. Científicos y ciudades están desarrollando formas innovadoras de mantener nuestros grifos con H2O saludable

Por Publimetro Colombia

Primero inundaciones terribles, luego nada de agua: el cambio climático está causando estragos en nuestro suministro de este líquido. Eso cambiará la forma como conseguimos agua potable.
“La polución aumenta con el cambio climático, lo que ensucia más el agua”, anota el doctor Mats Eriksson, director para el Agua y la adaptación al Cambio Climático del Instituto Internacional de Agua de Estocolmo. “Y el agua de las inundaciones se contamina porque se lleva consigo todo tipo de cosas a lo largo de su recorrido. Eso también contaminará nuestro suministro de agua”. El agua potable igualmente se verá afectada a medida que suba el nivel del mar y se entrometa en las reservas del líquido apto para el consumo, mientras la erosión del suelo causada por el cambio climático causará que las tuberías de agua se deterioren. Y con la inundación contaminando el suministro de agua todos podríamos enfermarnos más.

“Tendremos agua suficiente aún –insiste Glenn Daigger, jefe de tecnología en la Asociación Internacional de Agua–, el gran tema es que si las utilidades son adecuadamente financiadas se puede mejorar el manejo del agua”.

Esa no es una preocupación abstracta: incluso a corto plazo la escasez del agua podría disminuir el PIB de un país por un estimado de 2% o 3%.

Algunas ciudades ya tienen un problema de suministro. Singapur recientemente introdujo un sistema que consigue agua de diferentes fuentes, incluyendo aguas residuales, y la utiliza para viviendas privadas e industrias.

“En Holanda la mentalidad ha sido siembre construir diques más altos y fuertes –explica Andrew Segrave, en el Instituto de Investigación Watercyle, en los Países Bajos–. Pero ahora las autoridades se han dado cuenta de que habrá tanta agua que no funcionará. En cambio, guardarán agua de inundaciones en áreas públicas como parqueaderos o parques”.

Pero a medida que el cambio climático aumente, las ciudades en países desarrollados tendrán que buscar tecnologías más futuristas. “A medida que la temperatura suba, también lo hace la actividad de microbios –dice Kartik Chnadran, profesor asociado a Ingeniería Ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York–. Como resultado, la materia orgánica, como las algas, se difunde en el agua, por lo que necesitaremos sensores rápidos para detectarlo. Y cuando esta materia orgánica interactúa con el cloro que se utiliza para purificar el agua, puede llegar a ser cancerígeno”.
Enfrentadas con semejante peligro, muchas ciudades se están alejando del cloro; en cambio usan radiación ultravioleta para purificar su agua. Ese método se vislumbra a volverse más común en el futuro. E investigadores están desarrollando soluciones aún más avanzadas –y costosas– para purificar nuestra agua, que es cada vez más difícil de limpiar.

Las ciudades, a su vez, están tratando de encontrar formas innovadoras para recolectar agua de las inundaciones para utilizarla durante los periodos de sequía. “El cambio no puede suceder solamente en las plantas de agua –anota Chandran–. Los edificios de las ciudades podrían ser usados para amortiguar espacios de almacenamiento. Y bueno, vamos a tener que seguir los informes meteorológicos más de cerca con el fin de tomar medidas”.

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