Poca renovación política una década después del "Que se vayan todos"

Por Publimetro Colombia

Buenos Aires, 19 dic (EFE).- Pese al contundente reclamo de “que se vayan todos” que unió a la sociedad argentina contra sus dirigentes políticos durante la crisis de 2001 son muchas todavía las figuras de aquella etapa de derrumbe económico que siguen en la escena pública.

En medio de una crisis sin precedentes, con el país en llamas e incidentes que dejaron más de una treintena de muertos, la renuncia de Fernando de la Rúa precipitó el paso de cinco presidentes por la Casa Rosada en menos de dos semanas, del 20 de diciembre al 2 de enero de 2001, todo un récord.

De ellos, sólo uno ha mantenido sus aspiraciones presidenciales, el peronista Eduardo Duhalde, que sufrió una severa derrota en las elecciones del pasado octubre, aunque decenas de veteranos dirigentes sobrevivieron al desastre y han logrado revalidar sus cargos en provincias y municipios.

El 20 de diciembre de 2001, apenas dos años después de asumir, el radical Fernando de la Rúa abandonaba la Casa Rosada apresuradamente en helicóptero mientras en la Plaza de Mayo cientos de personas clamaban por su renuncia y en las calles se desataba una auténtica batalla campal que dejó un saldo de 38 muertos en apenas tres días.

Lejos de frenar la crisis, la renuncia de la Rúa abrió una sucesión sin precedentes.

Los argentinos no tenían tiempo de aprenderse el nombre de sus presidentes: Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Duhalde, que asumió el 2 de enero de 2002, tomaron el bastón de mando en medio del caos.

El gobierno de Duhalde aguantó hasta mayo de 2003, cuando le sucedió Néstor Kirchner, ganador de las elecciones de ese año, que estrenó un periodo de estabilidad política que se ha mantenido hasta ahora, con la reciente reelección de su esposa y sucesora Cristina Fernández.

Diez años después de los convulsos acontecimientos de 2001, De la Rúa vive retirado de la vida pública, en espera de sentarse en el banquillo para responder a las acusaciones de sobornos al Senado y continúa denunciando ante quien le quiere escuchar que su caída fue producto de una maniobra encabezada por Duhalde.

Su último ministro de Economía, Domingo Cavallo, artífice de la convertibilidad y del “corralito” que precipitó la crisis, reside en Estados Unidos, da clases en la universidad y desafía a la memoria colectiva impartiendo conferencias sobre recetas “mágicas” para las crisis de otras latitudes.

Los expresidentes restantes siguen en la política activa: Puerta es diputado; Rodríguez Saa es senador y Eduardo Camaño es ministro de la provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronista Daniel Scioli.

Patricia Bullrich, que fue ministra de Seguridad Social con De la Rúa, se integró en la opositora Coalición Cívica, y Hernán Lombardi, exministro de Turismo, es ahora titular de Cultura del gobierno conservador de la ciudad de Buenos Aires.

Muchos de los gobernadores que jugaron un papel destacado en la crisis siguen también en la política activa.

Kirchner pasó del gobierno de Santa Cruz a la Presidencia y coqueteaba con la idea de la reelección cuando falleció, en octubre de 2010.

José Manuel de la Sota, que gobernó la provincia de Córdoba de 1999 a 2007, fue elegido de nuevo este año.

El excorredor de Fórmula Uno Carlos Reutemann, gobernador de Santa Fe de 1999 a 2003, acarició la posibilidad de competir por la Presidencia pero finalmente optó por conservar su puesto como senador.

El peronista Eduardo Fellner, que gobernó la norteña Jujuy de 1998 a 2007, sigue en actividad luego de presidir la Cámara de Diputados durante cuatro años, hasta diciembre pasado.

Cristina Fernández, que vivió la crisis desde la oposición peronista en su banca de senadora, sucedió a Kirchner tras las elecciones de 2007 y fue reelegida con un aplastante 54 por ciento en los comicios de octubre.

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