Fallece el líder norcoreano, Kim Jong-il

Por Publimetro Colombia

Seúl, 19 dic (EFE).- El líder norcoreano, Kim Jong-il, ha fallecido, informó hoy la televisión estatal del país comunista, KCTV.

Kim murió el pasado sábado 17 a las 08.30 hora local (23.30 GMT del viernes) a causa de “fatiga física” durante un viaje en tren, según un despacho de la cadena norcoreana recogido por la agencia surcoreana Yonhap.

Kim Jong-il, de 69 años, había sufrido una apoplejía en agosto de 2008 y desde entonces había numerosos rumores sobre su estado de salud.

“Nuestro querido líder Kim Jong-il falleció el sábado 17 a las 8.30 de la mañana mientras viajaba para realizar sus funciones de liderazgo”, dijo, entre lágrimas y con traje de luto, la presentadora del canal norcoreano.

La KCTV detalló que Kim “falleció de un gran esfuerzo mental y físico” durante un viaje en tren.

En el último año se ha consolidado como el más probable heredero del fallecido líder su hijo menor, Kim Jong-un, que se cree tiene 29 años y fue nombrado general de cuatro estrellas y vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores en 2010.

Poco después del anuncio norcoreano, en Seúl el Ejército de Corea del Sur declaró la alerta ante la muerte del líder del país vecino, mientras el Gobierno surcoreano estableció un plan de emergencia.

Kim Jong-il estaba al frente de la dinastía comunista hereditaria norcoreana desde hace 17 años, en los que gobernó con mano de hierro un régimen basado en el culto a la personalidad.

Desde la apoplejía sufrida hace más de tres años sus apariciones públicas fueron contadas y en ellas mostraba una figura cada vez más frágil y demacrada, aunque siempre con sus inseparables gafas de sol y el uniforme militar que se convirtieron en su seña de identidad.

Este año, el líder norcoreano había viajado en mayo en su tren blindado a China, principal aliado y benefactor de Corea, y en agosto viajo por el mismo medio al extremo oriente ruso.

Pekín, 19 dic (EFE).- El máximo líder norcoreano, Kim Jong Il, cuyo fallecimiento fue anunciado hoy, mantuvo en sus dos últimos años de vida una intensa relación con China, el mayor y casi único aliado internacional de Corea del Norte, país que visitó en cuatro ocasiones en 2010 y 2011, siempre en el más absoluto secreto.

En años anteriores, los viajes a China habían sido más espaciados (2000, 2001, 2004 y 2006), pero en los dos últimos Kim fue casi un fijo en la agenda diplomática del gigante asiático, que visitó en mayo y agosto de 2010 y otras dos veces durante los mismos meses de 2011.

Las ocho visitas fueron en tren blindado, ante la animadversión que Kim sentía por los aviones, y muchas veces pernoctaba en el vagón, el mismo en el que ha fallecido en su país, a causa de “fatiga física”, según la agencia oficial KCNA.

La razón de esta intensidad de visitas no es fácil de concretar, dado el hermetismo de los gobiernos norcoreano y chino ante ellas (Pekín sólo las confirmaba cuando Kim cruzaba la frontera de vuelta a su país), pero según los analistas eran en parte para probar que el mandatario aún se encontraba bien físicamente, pese a los rumores sobre su mala salud desde que en 2008 sufriera una apoplejía.

También se dijo que Kim quería con estos viajes asegurar la sucesión de su hijo, Kim Jong-un, quien con menos de 30 años es el principal candidato a continuar el régimen, y que al parecer acompañó a su padre en algunos de estos viajes, aunque es difícil saber exactamente en cuántos de ellos.

Estos viajes, además, también tuvieron algún componente personal y de “despedida”, como cuando en 2010 Kim visitó en el noreste de China la escuela donde estudió su padre, Kim-il Sung, quien tuvo las riendas del país desde 1948 hasta 1994 y para los norcoreanos sigue siendo oficialmente el “eterno líder” de Corea del Norte.

Y en ellas Kim visitó, además, zonas de alto desarrollo económico de China, como el este del país, lo que según muchos observadores lo hacía servir para recoger información en aras a imitar en Corea del Norte el sistema de reforma económica -sin reforma política- que el gigante chino ha implantado desde hace 30 años.

China fue durante estos años el principal suministrador de ayuda humanitaria y energética a la empobrecida Corea del Norte, país ante el que ha intentado mediar en el conflicto por su programa nuclear, siendo Pekín anfitriona de un diálogo a seis bandas (China, las dos Coreas, EE.UU., Rusia y Japón) para la desnuclearización que sin embargo está paralizada desde 2008.

Pekín además se mostró neutral en las fuertes tensiones mantenidas entre las dos Coreas el pasado año, tras el hundimiento de un buque de guerra surcoreano por un torpedo norcoreano que causó 46 muertos, y el posterior bombardeo por parte de Pyongyang de la isla de Yeongpyeong.

Estos dos últimos años de vida de Kim han sido además intensos en actos de exaltación de los lazos chino-norcoreanos, ya que ambos países celebraron a finales de 2009 los 60 años de relaciones diplomáticas (con tal motivo el primer ministro Wen Jiabao visitó a Corea del Norte) y un año después el sexagésimo aniversario de la Guerra de Corea, en la que lucharon juntos contra EEUU y el Sur.

Sin embargo, no todo ha sido perfecto en la tradicional amistad entre los dos regímenes comunistas: para China ha sido difícil en ocasiones lidiar contra las provocaciones norcoreanas hacia sus vecinos Corea del Sur y Japón (sobre todo las pruebas nucleares y de misiles).

Incluso se descubrió, con el escándalo Wikileaks, que los diplomáticos chinos, en privado, no confiaban en absoluto en sus vecinos norcoreanos, y creían que Kim era un líder peligroso para los propósitos diplomáticos de Pekín.

Kim Jong-il visitó China por primera vez en 1983, cuando aún era heredero de la única dinastía comunista que ha existido, reuniéndose entonces con el líder Deng Xiaoping.

Siguiendo esta tradición, su hijo Kim Jong-un visitó en solitario a China en junio de 2009, con tan sólo 26 años, y con el mismo objetivo que el de su padre 26 años atrás, el de garantizarse el apoyo futuro de Pekín, uno de los escasos valedores internacionales de Pyongyang en su perpetuo conflicto con Seúl.

Por Antonio Broto

Tokio, 19 dic (EFE).- Las calles de Pyongyang se encuentran hoy en “calma” tras conocerse la muerte del líder norcoreano Kim Jong-il, mientras algunos negocios han cerrado sus puertas y grupos de personas portan retratos en su honor, informa la agencia nipona Kyodo.

El tráfico fluye con tranquilidad en la capital norcoreana y los ciudadanos mantienen la calma a pesar de haberse conocido a mediodía, hora local, la muerte del dictador comunista, según Kyodo, que cita una fuente diplomática en Pyongyang.

Muchos de los negocios de la ciudad han suspendido sus actividades comerciales, mientras que también se ven ciudadanos reunidos en torno a los principales monumentos de la capital con retratos de Kim Jong-il, agrega la fuente.

“Se ve a la gente ir a sus trabajos como de costumbre y el tráfico está normal”, dijo el diplomático, que no fue identificado, antes de añadir que Pyongyang “está tranquilo y las personas se organizan alrededor de los monumentos en las calles” para llorar la muerte de Kim.

Kim Jong-il, de 69 años, falleció el pasado sábado a causa de un infarto durante un viaje en tren, anunció hoy la televisión estatal norcoreana, KCTV.

El dictador norcoreano había sufrido una apoplejía en agosto de 2008 y desde entonces había numerosos rumores sobre su debilitado estado de salud.

Su funeral tendrá lugar en Pyongyang el 28 de diciembre y estará presidido por su hijo menor y sucesor, Kim Jong-un, según la agencia estatal de Corea del Norte, KCNA.

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