Sonrisas para ambos

Liga Postobón. En un flojo partido, Santa Fe y Millonarios hicieron sus goles desde el punto de penalti

Por Publimetro Colombia

Si los aficionados esperaban emociones en el estadio El Campín, el clásico bogotano número 266 poco trajo de eso. En la primera fecha de la Liga Postobón I, a Santa Fe y Millonarios sólo les alcanzó para empatar 1-1, y con penaltis, en un partido que sirvió más para mostrar nuevas caras que para sacarse chispas, como en pasados encuentros.

A ambas escuadras les costó. El clásico le puso picante a la primera jornada del Torneo Apertura en el papel, porque en la cancha no se vibró como en otros encuentros. Si bien es cierto que fue el primer juego, muchas dudas dejaron los elenco bogotanos, en especial Millonarios. Aún no engranan piezas, y si se debe elegir al menos discreto, el cuadro de Wilson Gutiérrez fue más sólido.

Lo que no pudieron resolver ni los volantes ni los delanteros de Millonarios, lo consiguió Nelson Ramos por la vía del penal (20’). El arquero ‘embajador’, con cobro impecable, puso a ganar a su equipo y de paso ajustó, de alguna manera, cuentas con su homólogo ‘cardenal’, Camilo Vargas, quien marcó (en el último minuto)un heroico gol de cabeza que tiñó de rojo (1-0) el ‘derbi’ anterior y que aún le duele a más de un hincha de azul.

Antes de empezar la competencia, al azul le criticaron sus pocos refuerzos en defensa, y esa fue la línea que más problemas tuvo en el debut. Cuando quisieron, Óscar Rodas y Luis Carlos Arias complicaron. Al uruguayo Ignacio Ithurralde y a Oswaldo Henríquez se les notó que no se conocen, y con un penal confirmaron su falta de sincronía.

Así, el rojo capitalino emparejó la cuenta 1-1 desde los 12 pasos. Ómar Pérez no tuvo problemas para ratificar una vez su clase para cobrar al vencer a Ramos (36’). El argentino apareció para animar a su equipo en el momento en el que el conjunto de Richard Páez más proponía con la zancada de Wilberto Cosme y los desbordes de Luis Mosquera.

Con la paridad el juego bajó en intensidad. Ninguno tenía afán de ir a buscar con decisión la victoria, parecía más duelo por tener el balón, pese a que Santa Fe le imprimió velocidad al juego cuando atacó, apuesta que lo diferenció de su rival, porque el onceno ‘embajador’ se acomodó mejor con el toque en corto y pecó con exceso de transporte por jugadores como Ómar Vásquez.

Desde el banco se jugó el segundo tiempo cuando los técnicos destaparon sus cartas, las que adquirieron para la actual temporada. Pese a Cosme lo intentó, su relevo lo deslució en el clásico. Con el ingreso del argentino Matías Urbano, Millos ganó dinámica y volumen ofensivo. El habilidoso ‘pescaito’ puso a trabajar la zaga ‘cardenal’ y mostró que tiene ganas de ser titular, pero como lo dijo Páez “el que haga más goles jugará”.

Lo propio hizo Edwin Cardona. Aunque se vio pesado y algo lento, el volante antioqueño en un par de jugadas demostró que la frase “vengo a triunfar en Santa Fe” no fue mera formalidad a su llegada a Bogotá. Un cobro de tiro libre, un remate que quemó a Ramos y un par de gambetas (que pusieron en vergüenza a Lewis Ochoa) dieron fe de sus condiciones. Al juvenil tendrán que darle tiempo mientras se ajusta, porque al final en el clásico bogotano no pudo brillar.

El clásico ganó en emoción en los últimos minutos. Los arqueros dejaron de ser espectadores para definir al final un 1.1 definitivo. Para la segunda jornada, Santa Fe visitará a Tolima, mientras que Millonarios estará de nuevo en casa para medirse ante Huila.

COLPRENSA

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