Cuatro peligros de los que debe cuidar a su perro en navidad

Por Mónica Garzón Ramírez

Ya este año se acerca a su fin, es una de las épocas que las personas más disfrutan en familia. Y es que quién no goza –así sea un poco– de las distintas actividades que se realizan por estas fechas; como escuchar música propia de las fiestas, pasear por la ciudad o zonas aledañas para ver las luces y fuegos artificiales y hasta dar numerosas vueltas por los centros comerciales para comprar regalos. Sin embargo, sí hay un miembro de la familia al que la navidad, más que felicidad, le puede generar un amargo momento: su perro.

No lo malinterpretes. No es que tu mascota sea como el Grinch, sino que las costumbres de esta época –sin las precauciones adecuadas– representan graves peligros para su querido peludo, incluso, muchos de ellos, hasta mortales. Más si es la primera navidad que va a vivir y no conoce nada de lo que esta significa.

Existen muchos elementos que podrían atentar contra el bienestar de su mascota, desde los adornos que le pone al árbol, los regalos que deja a su alcance y hasta los bocadillos que reposan en la mesa. De hecho, es común que por estas fechas se incremente la cantidad de pacientes que ingresan a las clínicas veterinarias por accidentes o intoxicaciones.

Pero, no se preocupe, con las previsiones adecuadas, todos los miembros de su familia, incluyendo a su peludo de cuatro patas, pueden disfrutar de las festividades sin correr riesgos. Esta es una lista de los peligros más comunes durante esta época aprenda a cómo evitarlos para que todos pasen una plena y feliz navidad:

Evite que se intoxique con la comida

No dude que la comida de la época está en su lista de productos por comer. Y si en general no es recomendable que su perro ingiera alimentos preparados para humanos, mucho menos lo es con los platos típicos de esta fiesta, los cuales suelen contener sustancias tóxicas para ellos.

Muchos perros son sensibles y hasta alérgicos a la carne de cordero, que de por sí les cuesta digerir por la cantidad de grasa que tienen. De igual forma, suministrarle sus huesos algo que muchos dueños suelen hacer por la creencia popular de que es bueno darle huesos a los perros, podría representar un grave peligro para él, debido a que sus astillas pueden provocarles perforaciones intestinales, diarreas o estreñimiento.

El chocolate, que está muy presente en los turrones o dulces navideños, es el archienemigo de los perros por contener teobromina, una sustancia que no pueden metabolizarla, lo que hace que alcance niveles altamente tóxicos para ellos. Dependiendo del tamaño de perro, si llega a consumir pequeñas cantidades puede generarle daños estomacales como diarreas y vómitos, pero una ingesta mayor puede provocarle temblores musculares, convulsiones, hemorragias internas y hasta un ataque en el corazón.

Entre los alimentos propios de la época que les generan daños estomacales está también la lactosa (en el queso, yogures o postres), pues los canes son intolerantes a ella. Mientras que otros tóxicos por sus sustancias son la cebolla (que les provoca anemia), el ajo, las uvas y las pasas (que afectan sus riñones), los frutos secos, la cafeína, la sal y, por supuesto, las bebidas alcohólicas, que son muy dañinas así sea que haya consumido una pequeña cantidad.

En general, la dieta de su peludo no tiene por qué variar en este momento del año y lo importante será cuidar que todos en casa, incluso los invitados que lleguen a ella, procuren que el perro coma exclusivamente lo que le corresponde. Sin embargo, hay quienes sucumben más rápido que otros ante la mirada de súplica que los perros bien saben hacer “a su favor” o cometen el error de dejar estos alimentos a su alcance pensando que no captarán la atención de su mascota, más si esta, de verdad, raramente pide o roba comida.

Cuidado con las plantas y las velas

A muchas personas les gusta adornar su casa con las llamadas flores de navidad o flores de pascua, tomándolo incluso como una tradición cada diciembre. No obstante, si comparte su casa con un peludo, debe ser muy precavido.

La Poinsettia, como también se le conoce, pertenece a la familia de las Euphorbiaceae, es originaria del sureste de México, existen más de 100 variedades de su especie y son muy venenosas para algunos animales, como los perros y los gatos. Si su canino la ingiere, puede sufrir desde malestares gastrointestinales hasta insuficiencia renal.

Los abetos, usados regularme como árboles de navidad, aunque no resulten tan tóxicos como las flores de navidad, su ingesta también puede causar leves malestares como vómitos y diarreas. También, por el filo de sus hojas que parecen agujas, puede perforarle los intestinos y, las que se caen al suelo, clavarse en las patas de su mascota.

Por otro lado, si bien su peludo puede ser muy inteligente como para no acercarse a velas encendidas, no significa que no pueda tumbarlas en algún movimiento brusco o incluso con el movimiento de su cola, pudiendo generar un incendio ya que el fuego se expande con rapidez.

Cuídelo de los ruidos fuertes

¿Le ha pasado que el estruendo de un petardo o de un trueno le ha sobresaltado? Imagínese cómo lo sentiría su perro, quien su capacidad auditiva supera hasta cinco veces la suya y es capaz de escuchar hasta los escurridizos pasos de un roedor. Por eso, gracias a los fuegos artificiales, los altos volúmenes de la música y el bullicio de la gente en casa, su mascota tiene muchas razones por las que sentirse nervioso durante la navidad.

Los ruidos fuertes, propios de la pirotecnia, le generan pánico a muchos perros, desencadenando una serie de complicaciones como crisis de nerviosismo y, en el peor de los casos, la muerte, por más exagerado que suene. Por ejemplo, si un perro escucha un ruido así durante un paseo, correrá para esconderse sin medir por dónde pasa. De allí que por estas fechas muchos peludos se pierden de su casa, son atropellados y hasta fallecen por paros cardíacos.

Si su perro es de los que se aterran por la pólvora o es la primera navidad que pasará con usted y no sabe cómo pueda reaccionar a los estruendos, lo mejor será prepararse correctamente.

Sea que vaya a celebrar en su casa o fuera de ella, lo primero será ubicarlo en un lugar de su hogar del que no pueda escapar porque seguramente intentará huir. Debe procurar no dejar objetos que pueda romper y mucho menos dejarlo encadenado, ya que en su desesperación podría asfixiarse.

Este sitio además debe hacer que se sienta seguro, por lo que deberá dejarle comida, agua y sus juguetes favoritos, así como su cama o cobija preferida.

Para estas fechas es importante que siempre le deje puesta su medalla de identificación ante cualquier extravío. Hágale saber que está acompañándolo en su angustia, pero tampoco lo apremie mucho porque podría relacionar el miedo como algo bueno.

Previo a las festividades y durante ellas, procure realizar mucha actividad física con él para que se canse lo suficiente y por las noches concilie el sueño más fácilmente. Eso sí, para esta época debe elegir muy bien los lugares donde pasear a su mascota para así evitar los tumultos de gente o que cerca de él lancen un petardo. Si ya sabe que es nervioso, asegúrese de que esté bien sujetado de su collar o arnés. También podría atar uno de ellos a su cintura para mayor seguridad.

Y, aunque pareciera que está de más decirlo, evite en lo posible prender fuegos artificiales cerca de él, porque los animales curiosos podrían quemarse el hocico o las patas. Tampoco es bueno que el perro tenga contacto con la pólvora así no esté encendida, puesto que esta libera sustancias tóxicas como arsénico o nitrato de potasio.

Si nota que los nervios de su mascota sobrepasan los límites, llévelo a su veterinario de confianza para que, de considerarlo correcto, le recete una dosis adecuada de relajantes y así pueda garantizarle una feliz navidad.

¡Pendiente de los adornos!

Las decoraciones navideñas se caracterizan por ser bastante llamativas, brillantes y coloridas, y así como a nosotros nos causa curiosidad observarlas, a su perro también, solo que este es como un niño pequeño al que hay que cuidar para que no suceda una tragedia.

Las cintas, los lazos y el espumillón son adornos dañinos si se los ingieren, ya que podría provocarles asfixia u obstrucción intestinal, teniendo como consecuencia hasta intervenciones quirúrgicas para reparar el daño y extraer el objeto extraño del cuerpo. Además, los espumillones generalmente son rociados con sprays tóxicos, pudiendo ser perjudiciales para animales y niños que decidan llevárselo a la boca, sin tragárselo necesariamente. Por otro lado, estos suelen tener un alambre interno para poder variar sus figuras, de manera que si se le enrosca en el cuello en el perro, el forcejeo podría terminar ahogándolo.

Ni hablar de los peligros de las luces y los cables, los cuales parecieran ser lo más atractivo que tiene la navidad para los perros ya que a muchos les encanta mordisquearlos.

Recuerde que los perros son criaturas observadoras, por lo que si estos notan que decorar la casa de navidad es una actividad divertida que reúne a la familia, pensará que los adornos son algo divertido y bueno para él también. De allí que no es de extrañar que lo encuentres jugando con algún adorno y hasta tratándoselo de comer. Si es cachorro, aproveche para educarlo al respecto, siempre y cuando evite en lo posible cualquier accidente. Mientras que si es adulto y ya le ha demostrado que morder las decoraciones es una de sus cosas favoritas durante la navidad, evite los adornos peligrosos.

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