Caminador de perros, un oficio con más de ‘dos patas’

Los paseadores cada vez son más, pero este es un negocio que necesita normas y verdaderos amantes de los animales.

Por Pamela López


Ser paseador de perros es un oficio más difícil de lo que parece, sobre todo si se está medio día caminando bajo el sol o la lluvia y se necesita ser puntual, hábito poco común en muchos colombianos.

La cita era con Inbal Tubi, creador de Doggy Walker, quien me enseñaría lo básico junto a Leidy Montealegre, una de sus caminadoras. Primero debíamos recoger a Fidel en la puerta de su edificio; un golden retriever de dos años que esperaba su paseo de dos horas a las 9:30 a.m.

Ser caminador de perros exige responsabilidad, paciencia y mucha fuerza. Lo recomendado es pasear máximo cuatro canes del mismo tamaño, y la idea no es mezclar los grandes con los pequeños para evitar contratiempos.

“A los perros se les pone la pechera con el nombre de la empresa para que los puedan identificar, solo paran a tomar agua y siempre están juntos”, me advirtió Inbal antes de iniciar la caminata.

Me dieron una maleta con capa para los perros y para mí por si llovía, un recipiente para el agua desechable, por supuesto agua y bolsas para recoger el popó; pero lo más importante de todo era el celular con el GPS en donde el dueño del perro puede ver por dónde va,   e Inbal puede controlar la ruta establecida.   

Para ser caminador de Doggy Walker, en este caso, se debe pasar por varios filtros. Lo primero que me preguntó Inbal fue si tenía mascotas, para él es muy importante que el paseador siempre tenga interacción con perros y por eso todos tienen.

Luego les hace una visita domiciliaria y verifica sus antecedentes judiciales; si son contratados deben tomar un curso con los Carabineros de la Policía Nacional para saber cómo es el manejo del can, lo más difícil de todo.

Si usted es de los que ve un caminador con más de diez perros sepa que no es lo mejor. Por seguridad se debe llevar máximo cinco y van amarrados al arnés del cinturón que todos los caminadores tienen; este sistema fue creado con el fin de mantener el equilibrio y continuar con el paseo, así las manos siempre están libres en caso de controlar cualquier situación.

“En estas caminatas hacemos lo que el dueño quiere. También pueden tener paseos privados de tres horas por 36.000 pesos y garantizamos la seguridad del perro hasta por un millón de pesos si les pasa algo”, comentó Inbal Tubi.

Después de Fidel fuimos por Greta, otra golden retriever con un paseo más largo. Íbamos bien hasta que amarré los dos perros y empezaron a jalar, su peso se sintió y el cansancio apareció.

Leidy, que tiene a diario esta ruta desde las 7:00 a.m., decidió ayudarme. Ella lleva seis meses como caminadora y bajó cinco kilos, lo dice con felicidad a pesar de la dificultad, “se hace mucho ejercicio, caminar y mantener el orden entre los perros es bastante trabajo”, comentó.

Después de Greta fuimos por una springer spaniel con fama de inquieta. Sin embargo, Leidy lo tenía todo controlado, los perros ya la conocían y se hizo más fácil el paseo; eso sí, comentó que lo más duro es cuando debe cruzar las calles o llevarlos a tomar agua si no hay bebedero.

“Creo que lo más importante es ser responsable, cuando la gente ve que uno lleva pocos perros y están identificados se acercan. La Policía a veces nos pide papeles, pero como los perros están inscritos no hay lio”, añadió Leidy.

Sin embargo, Inbal comentó que en Bogotá faltan normas sobre este trabajo, “porque uno ve muchos perros amarrados de caminadores informales y de pronto la gente lo hace por ahorrarse plata, pero si les pasa algo a ellos o a las mascotas no tienen a quién reclamarle”, aseguró.  

Finalmente fuimos por un boston terrier, con el que se hizo una excepción esa mañana por que su dueña quería que paseara a esa hora. El sol ya daba en la cara con fuerza, el calor era insoportable y el peso de los perros casi incontrolable; de ahí en adelante Leidy se hizo cargo totalmente.

Este es un trabajo para pocos, pero que muchos hacen sin cumplir ningún tipo de norma porque no existen. Como amo responsable debe garantizarle a su perro seguridad y buen trato, “todos tienen necesidades distintas y como el perro es nuestro hijo, no les das tu hijo a cualquiera”, puntualizó Inbal. 

 

 

“Todos los caminadores hacen un curso con los Carabineros de la Policía Nacional para saber cómo es el manejo del perro”, inabl tubi, creador de Doggy Walker.

36.000 pesos

cuestan los paseos privados por tres horas

Sobrepeso en perros

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