Simón Mejía le abre los micrófonos a la naturaleza desde el 'Monte'

*El bajista y fundador de Bomba Estéreo presentó 'Mirla', un álbum que publicó desde su proyecto personal musical, Monte.

Por Laura López

La música de Simón Mejía ha puesto a bailar a una generación que viene escuchándolo desde 2005, cuando se juntó con Li Saumet a crear Bomba Estéreo. Con este antecedente, el bogotano invita a escuchar su nueva creación, la cual se encuentra en plataformas bajo el nombre de Monte.

¿Y a qué suena este álbum, Mirla? Como su nombre lo dice, es el resultado de una exploración en donde la naturaleza es la voz, y la música la pone Simón con una mirada renovada de las infinitas posibilidades de la fusión electrónica. Esto fue lo que nos contó.

Está estrenando proyectos nuevos en esta faceta solista, cuéntenos más…

Básicamente el lanzamiento que estoy haciendo por estos días se llama Monte, es un proyecto que trabajé el año pasado y lo estoy lanzando este año. Es de música basada en grabaciones de sonidos de la naturaleza, grabaciones de archivo que venía haciendo hace rato. Yo no me considero un solista, de hecho no estoy muy de acuerdo con ese término. Pienso que la música, por lo menos la que a mí me gusta, se hace en equipo. Yo no creo que exista el solista, porque uno siempre termina colaborando con otros músicos, cantantes, productores… es un proceso grupal. De hecho por ser grupal es mucho más fuerte y poderoso. Este es un proceso personal, por así decirlo, pero lo hice de la mano con más gente. Este es un proyecto paralelo a Bomba Estéreo, aunque no es de la banda.

El concepto de Monte tiene que ver con músicas raizales o de la naturaleza, y de ese diálogo con la música electrónica y genera unas atmósferas y unas reflexiones sobre la naturaleza y todo lo que está sucediendo hoy en el mundo alrededor del tema ambiental. También voy a sacar un documental ahora a final de octubre con una organización canadiense. Hicimos un proyecto con unos líderes ambientales en el Pacífico, una comunidad afro y otra indígena. Es un documental muy lindo acerca de los procesos que estas personas están llevando allá, los peligros que corren. La música la hice yo a partir de grabaciones que hice allá, y ese va a ser el segundo lanzamiento de Monte. El primero es este álbum, y el segundo es este documental con banda sonora incluida. Pienso seguir publicando música bajo ese concepto y ese nombre, buscando que sea música que tenga que ver con eso, la música de raíz, folclórica de Colombia y Latinoamérica, que tenga ese elemento terrenal. Por ahora eso, y habrá disco de Bomba Estéreo pa'l 2021.

En ese proceso de hacer fusión suele haber varias formas de construir una pieza, ¿trabaja primero sobre los sonidos de archivo de la naturaleza, o primero sobre la pieza electrónica?

Eso varía, puede ser de una forma o la otra. En este caso el punto de partida sí fueron esos archivos que yo hacía con un micrófono o con mi teléfono cada vez que iba a lugares interesantes o poderosos de Colombia, como el Amazonas o recorridos por el Río Magdalena, o el Chocó. Lugares donde hay información sonora muy fuerte a nivel natural. Me interesaba cómo sonaba eso, lo que lo hacía único. Es una forma de preservar sonidos que quizás están desapareciendo o que en un futuro no van a estar… ciertos pájaros o especies ya no van a estar como van las cosas. Lo vi como una memoria para mí y no sé, también puede serlo para la gente. En 2050 seguro va a ser distinto, y podríamos recordar cómo sonaba el Amazonas en 2018.

Esos archivos comenzaron sin la intención de ser música, pero cada vez le fui encontrando más música a eso. Lo comencé a escuchar pensando en que lo podía llevar a mi estudio y hacer cosas, crear atmósferas por el lado sonoro más que el musical. Son más como tracks de música electrónica, siempre el punto de partida era ese nivel orgánico.

¿Qué encontramos en el estudio de Simón Mejía?

Es un estudio pequeño, creo que hoy en día todos los estudios son así porque la tecnología ha avanzado tanto que casi que uno podría decir que un estudio es un laptop. No es mi caso, aunque sí hago muchas cosas en el laptop, pero mi estudio está en mi casa fuera de Bogotá, tengo vista a un bosque. Es un lugar muy privilegiado y me siento afortunado de hacer música acá. Tengo el computador, muchos sintetizadores análogos, mi guitarra, mi bajo, un piano que tengo desde pequeño porque aprendí música tocando piano, entonces es un piano de pared. Y cositas que he ido comprando de los sitios a los que he podido ir. Instrumentos tradicionales latinoamericanos… en Ecuador compré un charango, unos tambores. En Estados Unidos he conseguido cosas como flautas indígenas, tengo muchas maracas, instrumentos indígenas. Pero el centro de todo sí es el computador, todo entra ahí, ese es el laboratorio de trabajo.

Y en ese encuentro entre lo análogo y lo digital, ¿por dónde comienza?

Por las dos, es una combinación. La música electrónica que me gusta se siente orgánica, no es donde uno siente la máquina sino la mezcla entre instrumentos tocados sean tradicionales o sintetizadores análogos… que haya un punto de encuentro entre esos dos mundos. Me parece que toda la música que se va a extremos se vuelve aburridora. Me gusta la música que encuentra un mundo con el otro, un género con el otro. Me gusta explorar, grabar cosas tocadas, ponerlas en el computador y ahí procesarlas, pero sin que pierdan ese color de que son instrumentos reales, que se sienta la cuerda, el tambor, la semilla. Es lo mismo con estas grabaciones de la naturaleza, que uno sienta algo vivo dentro de eso que es la música electrónica.

¿En Monte encontramos ese amor a la cumbia que siempre lo ha acompañado?

¡Sí! Sí porque es como el ADN de toda la música que yo siempre hago y siempre me ha inspirado mucho. Y hay algo muy curioso, muy interesante aquí y que descubrí haciendo ese documental con la comunidad Emberá. Ellos mismos me lo dijeron aunque era algo que yo ya venía intuyendo y es que toda esa música folclórica de Colombia, sobre todo la indígena de antes que llegaran los negros, era música inspirada en la naturaleza. Los músicos lo que querían era imitar el sonido de los pájaros, que es lo que tratan de hacer las flautas. Todo viene de ahí, y en este trabajo yo quería irme un punto más atrás de la cumbia y el bullerengue, y esa es la naturaleza misma. Pienso que el origen de la música sí es el hombre tratando de imitar los sonidos de la naturaleza. Eso fue muy interesante, y saber que todo viene de esa misma raíz desde hace siglos.

Y ese mismo amor que le tiene a lo documental también alimentó esa exploración…

¡Total! Yo creo que es una música muy documental. Es un impulso documental, que busca documentar esos sonidos. Justo cuando los grabé estaba trabajando para un documental, entonces sí era como un impulso de documentación. Me parece chévere y me gusta ese trabajo de documentación detrás de la música y del sonido.

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