Akashinga, un ejército de guerreras contra la caza de elefantes

Esta es la inspiradora historia de un grupo de mujeres de Zimbabue que está revolucionando la manera de proteger a una de las principales poblaciones de elefantes del mundo.

Por María Paula Suárez Navas

A pesar de los esfuerzos en conservación que se vienen llevando a cabo desde hace décadas en África, la caza furtiva sigue aumentando en muchas áreas. Se trata de una lucha constante que es casa vez más crítica, especialmente por crecimiento de las poblaciones humanas. Akashinga, un ejército de guerreras contra la caza de elefantes .

Así es como ve la sitiación Damien Mander, exsoldado de fuerzas especiales austrialianas dedicado desde hace una década al entrenamiento de guardabosques en Zimbabue y a la defensa de la vida salvaje. Es quien dio origen en 2017 a la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF en inglés) y es el fundador y entrenador del grupo de mujeres Akashinga, que significa “las valientes”.

El cuerpo de seguridad Akashinga está integrado por mujeres víctimas de violencia doméstica, en situación de pobreza y madres solteras, que encontraron en este grupo una innovadora manera de empoderarse, transformar sus vidas y conectar con las comunidades locales para combatir los delitos hacia la vida silvestre.

La historia de estas mujeres ha sido recogida en un mini documental del director de cine James Cameron, que será transmitidio por NatGeo este sábado 19 de septiembre, a las 9:00 p.m.

Si bien se trata de un grupo armado, formado en entrenamiento militar, su objetivo principal es que la comunidad entienda los beneficios económicos de proteger las especies animales, sin tener que llegar a la violencia.

Para Mander, una de las situaciones más conmovedoras de este trabajo es “observar la transformación personal de las mujeres mientras cambian sus vidas. Esto, y observar cómo crecen las poblaciones de vida silvestre. En una nueva área en la que recién comenzamos a trabajar, una manada de 70 elefantes ya ha regresado, sintiendo la seguridad que se les brinda”.

El Valle del Zambeze es el hogar de una de las poblaciones de elefantes más grandes que quedan en el mundo. “Se han matado allí 8.000 elefantes en los 16 años anteriores a nuestra llegada”, cuenta Mander. “Esto se traduce en 8.000 veces que equipos de cazadores furtivos armados entraron en el área y mataron elefantes, con la voluntad de matar a cualquiera que se interpusiera en su camino”.

Akashinga, un ejército de guerreras contra la caza de elefantes

En este momento 60 empleadas y 80 aprendices conforman el grupo de defesa contra la caza furtiva de elefantes en esta zona. El objetivo es que haya mil para 2025, un objetivo que se puede lograr fácilmente debido el excelente desempeño que ha tenido las mujeres por su compromiso, habilidad para desarmar situaciones violentas y por resistir a sobornos de los cazadores furtivos, habilidades y valores que las posicionan muy por encima de los hombres en este contexto.

Las 87 mujeres que llegaron a esa primera selección fueron todas sobrevivientes de agresión sexual grave, violencia doméstica, huérfanas por SIDA, madres solteras, esposas abandonadas y trabajadoras sexuales. Este criterio de selección se ha seguido incorporando en el programa con miras a ayudarlas a salir a adelante.

Nyaradzo Hoto es una de estas guerreras que hoy, gracias a su paso por Akashinga, ha retomado sus estudios universitarios y logró comprar una parcela de tierra en su comunidad.

“La mayoría de las mujeres aún no están empoderadas. La mayoría han estado en matrimonios tempranos, se han divorciado, han enviudado y esto las hace muy vulnerables”, explica Hoto sobre la situación de las mujeres en su comunidad. “Estoy muy orgullosa de ser una de las guardabosques en la lucha contra la caza furtiva. Me siento muy empoderada siendo una guardabosques como lo hacen otros hombres en todo el mundo, es algo increíble”, comenta.

Hasta la fecha, este modelo de conservacionismo femenino y liderado por la comunidad lleva más de 200 integrantes desplegadas en más de 186.000 hectáreas de reserva.

“Hemos visto una reducción del 80% en la caza furtiva de elefantes en la región donde se despliega Akashinga. También ha habido un aumento del 399% en los encuentros con la vida silvestre. Nos hemos hecho cargo de los arrendamientos a largo plazo de 7 parques que antes eran áreas de caza de trofeos y estamos en el proceso de resucitarlos”, explica Damien Mander.

Por último, en entrevista con PUBLIMETRO, el exmilitar dejó una reflexión para la humanidad teniendo en cuenta lo que se está viviendo en estos momentos:

“Cuando protegemos la naturaleza, protegemos nuestro futuro. La civilización en todo el mundo se ha paralizado debido a un pequeño oso hormiguero escamoso llamado pangolín (haciendo alusión al origen de nuevo coronavirus). Los humanos no son el acto principal aquí, y somos arrogantes al pensar lo contrario. A menos que comencemos a respetar la naturaleza, somos la especie en peligro de extinción”, concluyó.

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