John Carpenter en Cannes: "Sólo hice las películas que quería hacer"


El legendario director de terror fue homenajeado en la Quincena de realizadores, donde reveló secretos de su impresionante carrera.

Por Por Ernesto Garratt Viñes, crítico de cine. Especial a Cannes

Horas después de haber sido mencionado por Jim Jarmusch, en el día inaugural de la sección paralela Quincena de Realizadores, acá en Cannes, John Carpenter no menciona para nada al director de "The dead don´t die" . Pero sí a Dario Argento. “Anoche cené con Dario Argento, qué genio que es”.

La Quincena de Realizadores es una muestra nacida hace medio siglo como una forma de rebelión contra el Cannes oficial de esa época y se trata de una sección que rinde tributa a la figura del director sobre cualquier materia. Acá han brillado y nacido, artísticamente, chilenos como Alejandro Jodoreowsky y Pablo Larraín, y estadounidenses como Martin Scorsese.

Entrevistado por los directores franceses Katell Quillévéré y Yann González, John Carpenter, de actuales 71 años, se muestra escéptico acerca de las apreciaciones intectualizadas del par de entrevistadores acerca de su métodos para innovar en el cine de terror de los años 70s y 80s.

“La verdad es que yo solo hice las películas que quería hacer. Traté siempre de ganar mis peleas con los productores y los grandes estudios”, señala el cineasta.

Su primera gran pelea fue en 1982, cuando se estrenó su pieza maestra "The Thing", ambientada en la Antártica y con una expedición científica asolada por un monstruo alienígena capaz de cambiar de forma.

"La película se estrenó dos semanas después de 'E.T'. Las dos películas tratan de extraterrestres, pero son opuestas. ¿Que si soy alguien antispielberg…? Digamos que alabo su talento para encantar a las audiencias. Y el éxito que él tuvo con su cinta fue tan grande como mi fracaso con la mía. De alguna manera, considero una pequeña venganza la proyección ahora de la cinta", declara.

El paso de los años le ha hecho muy bien a “The Thing”, que se exhibió también a sala llena. No envejece ni un día esa perfecta maravilla del terror. “De niño jugaba con monstruos y siempre los monstruos de las películas no se veían, estaban en la oscuridad. Yo quería que se viera, sacarlo a la luz", indica Carpenter. Y por eso sus deformes atrocidades en la ya citada cinta resuenan hasta hoy en día como pesadillas insuperables. Aunque admite que su mayor recompensa es lograr que la gente grite en la sala de miedo, también admite que la política y lo social es parte de la combinación de su cine.

“Mis películas siempre han estado del lado de la clase trabajadora, de los perdedores, de los indios… Veo lo que está pasando ahora en mi país con Trump y me desespero. Pero soy optimista. El futuro será mejor", sentencia.

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