Roberto Manrique invita a pensar 'Puras cosas maravillosas' en Casa E

La obra, adaptada del dramaturgo inglés Duncan MacMillan, viene de varias temporadas exitosas en México y ahora está en Casa E los viernes y sábados a las 8:00 p.m.

Por Laura López

Luego del éxito arrasador de series como Sin senos sí hay paraíso, el actor ecuatoriano se deja conocer en una faceta más íntima para la obra de Casa E, donde cuenta la historia de un hombre que busca convencer a su madre de no suicidarse. Esto, a través de numerosos mensajes donde intenta hacer un recuento de las maravillas de estar vivos. Conversamos con el actor para escuchar de primera mano lo que hay detrás de su monólogo.

¿De qué se trata Puras cosas maravillosas?

Es una obra de teatro unipersonal escrita por el dramaturgo inglés Duncan MacMillan, sobre un hombre que desde los siete años empieza una lista dedicada a su mamá, de Puras cosas maravillosas porque tiene una mamá con tendencias depresivas. Él quiere inspirarla y darle motivos para vivir. Empieza a los siete años la lista, pero lo acompaña toda su vida. Es la historia de un hombre con una historia muy particular, dada su crianza y su infancia con una mujer como su madre. Esto trae unos retos, pero la lista lo ayuda en el proceso de encontrarle sentido a la vida. Algo que me encanta de la obra es que, si bien habla de depresión y suicidio, realmente es un homenaje a la vida. Habla de una celebración y el espíritu que tiene es de inspiración. Es totalmente alejado del drama aunque el tema sea dramático.

No hay melodrama…

La concepción es cero dramática. Es totalmente desde la normalidad de la vida, que está llena de cosas duras de enfrentar, pero también está llena de cosas maravillosas con las cuales podemos enfrentarla, por así decirlo.

¿Cómo se identificó con el personaje cuando le ofrecieron interpretarlo?

Fue una anécdota muy particular. Cuando me lo ofrecieron hace un año, me dijeron que la obra estaba en México, y que la querían producir en Colombia conmigo. Yo me había dado un break de la televisión para hacer cosas que me inspiraran, mucho teatro, acababa de regresar con Sin senos sí hay paraíso, y no podía darme el lujo, pero igual dije que me mandaran el guion, porque el monólogo es un buen punto de partida, era algo que quería hacer hace mucho. Yo estaba en Exatlón, que se demoró en empezar, y dije bueno, lo leeré en el celular. Me la devoré, lloré a mares. Insisto, no es que la obra sea un drama, pero conmueve y es el texto que estaba esperando toda mi vida. Inmediatamente acepté hacerla. Me identifiqué profundamente con el personaje, siempre he tenido algo particular con la gratitud. Es una energía que valoro mucho, busco formas de hacerla parte de mi vida. Hay mucho que me acerca al personaje. Esta es una obra muy particular porque se podría decir que no es actuada, sino narrada. Yo les voy a contar una historia y en los pocos momentos donde hay cosas similares a escenas serán con ayuda del público. Hay más de una actividad donde se termina de romper esa cuarta pared.

Esta obra se ve de manera diferente porque es tipo arena y usted está rodeado por el público, explíquenos el concepto

Voy a estar en todos lados. La propuesta original es del dramaturgo, es lo que recomienda. Sebastián Sánchez, nuestro director, lleva tres años haciendo la versión mexicana y se ha hecho así. La sensación que tengo es que esto permite romper totalmente la cuarta pared (la que está detrás de los actores), porque se vuelve 360 y mi personaje es uno más. Hay una dinámica muy viva en donde este formato ayuda.


La cifra: 70 minutos dura el monólogo de Puras cosas maravillosas


Ahora se habla más abiertamente de salud mental en la industria del entretenimiento, ¿cómo se aborda el tema en esta obra?

Es un tema que suele ser vetado, la depresión parece una enfermedad prohibida sobre la cual hay mucho juicio. Alguien con depresión es probable que viva el estigma de 'estar haciendo show'. Es como una enfermedad invisible, donde no te duele nada, pero te duele todo. Yo viví una experiencia similar en el terremoto de Ecuador, donde me involucré mucho y fue bastante pesado. Me devoraba. Es una carencia de sentido y bienestar absoluto que te puede tumbar. Conlleva mucho prejuicio que es producto de la ignorancia. Me encanta que esta obra arroja luz sobre este tema desde una óptica muy positiva y muy entretenida, entonces me parece un lugar saludable desde el cual hablar del tema. Además, hablar del suicidio en el extremo de la enfermedad tiene que hacerse con mucho cuidado porque es un tema sensible y segundo porque si quieres que la gente vaya a ver tu obra tienes que hablar del tema de forma entretenida, lo cual podría parecer contradictorio, pero aquí se puede. Una cosa muy particular, es que es mi segundo proyecto sobre suicidio, no los elegí, solo me llegaron. El primero fue mi película, Translúcido (2016), sobre un hombre que tiene cáncer y que no quiere hacerse tratamiento. Celebramos la vida y hablamos de lo que las leyes pueden y no pueden hacer sobre nuestro cuerpo, todos deberíamos tener derecho a la eutanasia. Ahora paso a otro proyecto que habla sobre suicidio, con una óptica diametralmente opuesta sobre por qué, aunque tienes derecho a hacer lo que quieras con tu vida, tienes mil motivos para seguir viviendo. Me encanta, siento que estoy dando el espectro completo sobre el tema.

En toda obra o película, siempre se quiere compartir una idea, ¿cuál es el mensaje de Puras cosas maravillosas?

El mensaje es pensar en las cosas que nos dan gozo. Uno se va con ganas de hacer su propia lista, y uno pudiese irse con pensamientos más elaborados y complejos. Pero la gente sale pensando '¿a mí qué me llena la vida?', eso es más que una reflexión, y es una acción.

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