Lazos vallenatos: el folclor tiene espacio para la hermandad

En medio de acordeones, cajas y guacharacas, historias como esta hacen que el folclor vallenato además de difundirse a través del país, logre enraizarse entre miembros de una misma familia.

Por Román Gómez

Diego y Juan Sebastián Leal llegaron a la edición 50 del Festival con las ilusiones intactas de destacar en la categoría juvenil. Diferente a todos los participantes, ellos tenían una sincronía más fuerte que hizo que sus presentaciones fueran aún más sentida: la hermandad.

Alumno de la Academia Francisco El Hombre, en Bogotá, Diego Leal vive y respira vallenato. Sus días se la pasan entre el trabajo duro para pagarse sus estudios, y la devoción por el acordeón, la que cultiva a diario. Así fue como tomó la decisión de participar en el Festival de Valledupar.

En ese afán por convertirse en rey, el hermano mayor convenció al menor de que lo acompañara al desafío de medirse a los mejores y verificar cuán bueno se ha vuelto en la Academia, desde que ingresó a ella hace cinco años.

Poncho Zuleta dice en una afamada canción: “al lado de mi hermano, con quien he batallado para poder vivir”; esa frase en este par de hermanos se cumple de manera rigorosa. Desde Bogotá, el acordeonero (Diego) y el cajero (Juan Sebastián), dejaron la fría tierra del interior del país para ir a encontrarse con sus sueños en la tierra del vallenato.

“La sintonía que tengo con mi hermano es un conocimiento mutuo de lo que vamos a interpretar. Me gustaría seguir con él en la música y me veo tocando con él en el futuro”.

El ascenso de ambos no es fortuito. Diego y Juan Sebastián saben que la única clave para garantizar el éxito, es el esfuerzo arduo y constante. Así es como el acordeonero se la pasa metido en la Academia Francisco El Hombre, ensayando para en los abriles como este, participar en el Festival de la Leyenda.

Su ímpetu es destacado por sus profesores. Uno de los más influyentes en su naciente carrera musical es Ricardo López. Este instructor fue el encargado de enseñarle lo más importante para un acordeonero: la concentración y disciplina para no equivocarse en la interpretación.

“Diego ha desarrollado un estilo muy propio. Conjunta el vallenato clásico con el moderno, muy original. Improvisa muy bien. Tiene habilidad para hacer pases difíciles. Tiene claro los conceptos musicales importantes”.

La constancia de Diego hace que sea uno de los más destacados en la Academia Francisco El Hombre. Su dedicación no solo lo llevó al Festival Vallenato, sino que también hace que sea uno de los monitores y partícipe del proyecto Semillero de Educación.

En el Festival Vallenato existen historias que marcan cada edición. En la número 50, una de las más especiales fue la de estos hermanos, quienes planean seguir participando en las ediciones y pasar a la historia como la familia Leal, que desde Bogotá fueron coronados reyes.

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