"Para mi las tablas no son un ‘escampadero’": Robinson Díaz

En entrevista con PUBLIMETRO, el actor cuenta cómo ve a la televisión en Colombia, y habla sobre su más reciente producción teatral y sobre su amiga y mánager, Patricia Grisales.

Por SILVIA GÓMEZ - PUBLIMETRO COLOMBIA

Robinson Díaz es sin duda alguna uno de los actores más importantes de nuestro país. Tiro de gracia, El señor de los cielos, Mentiras perfectas o El Cartel de los Sapos han sido solo algunas de las producciones en las que él ha participado y deleitado a los televidentes, y aunque muchos dicen que se encasilló en los papeles de narco, como el del Cabo, lo cierto es que el artista sigue firme con la idea de explotar al máximo cada uno de sus personajes.

¿Qué pasó? ¿Por qué Robinson no ha vuelto a la pantalla chica, y se dedica ahora al mágico mundo de las tablas? En entrevista con PUBLIMETRO él aclara lo que está pasando en la televisión colombiana, y da las razones por las cuales decidió dejarse llevar por los espectáculos en vivo.

¿Qué pasa con la televisión en Colombia?

La televisión en Colombia está grave, porque los canales ahora solo hacen realities y programas en vivo. Hay 1.300 actores colombianos para dos horas de televisión diarias. 

Entonces, ¿cómo era el mundo de la pantalla chica hace algunos años?

Antes eran 9 horas de televisión diarias, y habíamos 1.000 actores. Ahora son 1.300, de los cuales aproximadamente hay 150 trabajando, el resto está desempleado.

¿Por esta razón decidió dedicarle más tiempo al teatro?

Yo sí trabajo paralelamente con el teatro, toda la vida he hecho las dos cosas. Para mi las tablas no son un ‘escampadero’, es también parte de mi carrera y me encanta hacerlo, pero la televisión sí está muy grave.

¿Cómo afecta esta situación?

Cada día se pierden más horas en la pantalla chica. Hay más realities, y es muy triste porque estamos perdiendo identidad. Nos gusten o no, las telenovelas son un punto de conexión con nuestro origen, con lo que somos, con el ser colombiano.

¿Solo afecta a los artistas?

Hay desempleo para los escritores, los guionistas, los productores, y para mucha gente. Pasar de ser una potencia de producción de televisión a lo de ahora, es muy triste. Si nosotros perdemos eso vamos a quedar como Panamá, que ellos compran la televisión y no hacen nada de dramatizados, únicamente hacen noticieros, programas deportivos, realities y concursos en vivo.

¿Qué es lo bueno del teatro, que no tenga la televisión?

Cuando uno quiere ver a un artista, le gusta más verlo en vivo. Ver a esos personajes en teatro, en un concierto o en un circo, simplemente en un espacio donde uno los tenga en frente, es algo que no lo supera la pantalla ni el internet.

A propósito, hace poco estrenó Mucho animal junto a Alberto Barrero…

En Mucho animal hay cosas muy buenas, porque es una investigación que nos metimos a hacer sobre la vida sexual de los animales, y lo que sale a consideración de la gente que la ve es que es gracioso… ¡La gente no para de reír!

¿Qué significa ese título?

Este no es un espectáculo que ataca a los animales, ni es un tratado de zoofilia. Es para revisar nuestra sexualidad humana, y cuestionarnos sobre lo que pasa con nosotros. Puedo decir que Mucho animal también es la feria del ‘codazo’, las mujeres que van terminan diciéndole a los hombres “oiga, mire” (risas). Eso nos divierte mucho, todos la pasamos muy bueno.

Pero antes de esta obra, le había ido muy bien con el Cabo…

Yo estaba haciendo La fiesta del Cabo, que es también una cosa muy buena. Son textos escritos por Cesar Betancourt, ‘Pucheros’. Esto es como nuestra compañía, además hacemos cosas que nos interesan, y de las cuales nadie habla. Con el Cabo nos fue muy bien, todavía lo siguen pidiendo. Hicimos más de 150 presentaciones en toda América.

¿Cómo le ha ido con la gran Patricia Grisales? ¿Es un buen ‘matrimonio’ artístico?

Ha sido maravilloso trabajar con ella, es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Es una mujer que conoce el mundo del espectáculo, y que quiere a los artistas.

¿Ella es diferente a otros, cierto?

Patricia es honrada, muy honesta. Encontrarse con un mánager que no lo robe, es una cosa del otro mundo, fuera de serie. Su egoísmo y su ser personal está al servicio de nosotros, y del espectáculo. Hay mucho artista en Colombia que necesite que alguien bueno lo represente. Patricia debería dictar cursos para la gente que quiera representarlos. Si uno no se ‘mercadea’, nadie lo conoce.

Por último, ¿es difícil hacer reír en Colombia?

Sí, es muy difícil por muchas cosas. Por ejemplo, nuestra realidad nos aplasta tanto, que no somos capaces de buscar cosas que nos hagan reír. Además, en nuestro país las formas para sacar sonrisas ya están hechas, y es mucho más difícil de hacerlo con otro tipo de cosas, no convencionales, como el teatro.

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