Edison Ramírez: el hombre que trabaja mientras la Bogotá gay rumbea en Theatron

El sábado la emblemática discoteca de Chapinero cumple 13 años, y tras ella, mitos y historias se tejen desde hace años. PUBLIMETRO conversó con el hombre que fue capaz de romper las barreras de la rumba, integrar al mundo LGBTI y convertirlo en un negocio rentable con la discoteca gay más grande de Latinoamérica.

Por PUBLIMETRO
El evento
La rumba de los 13 años

El sábado 30 de mayo será el gran día. Habrá un parqueadero con DJ para ir recibiendo gente, con stands y a partir de las 11:30 p.m. habrá shows de DJS, luego habrá tres cantantes en vivo interpretando a íconos del pop, con ocho bailarines, luego habrá dos artistas de música urbana. Además, en la plaza central habrá una presentación y el DJ mexicano Miguel Alanis. La producción estará a cargo de Fernando Koral y la apertura del club será a partir de las 9:00 p.m., barra libre en licores nacionales entre 9:00 p.m. y 2:00 a.m.

En cifras
5000

Personas caben en Theatron. El edificio fue el antiguo Cine Metro Riviera. Hoy entrega cientos de puestos de empleos entre fijos y freelance.

Edison sonríe, nos da la mano, nos invita a sentarnos y nos da la bienvenida. Una pequeña bandera con los colores del arcoíris es el único signo militante gay. No se trata de una militancia política, lo suyo son los negocios, como él se define un trabajólico de su negocio: la rumba gay.

Hace 13 años decidió junto a uno de sus socios reinventar el cine teatro Metro Riviera en la calle 58 con carrera 13, hoy epicentro del sitio de rumba gay más grande de Latinoamérica. Sí, porque de Theatron se han dicho muchas cosas, pero sin duda, quien mejor conoce todas sus historias es su artífice y dueño, Edison Ramírez, un bogotano que terminó convirtiéndose en referente del mercado del entretenimiento LGBTI colombiano.

¿Cómo celebrarán los 13 años?
Vamos a celebrar reinventándonos. El negocio del entretenimiento va con la moda y toca estar actualizándose para no caer. Son 13 años de Theatron y lo celebraremos con un nuevo sitio, serán 13 ambientes desde ahora. Este nuevo ambiente se llamará Templo y su arquitectura tiene que ver con el estilo gótico, iglesias y diferentes templos. Será el sitio de la música urbana (reggae, reguetón, hip hop, etcétera).

Theatron lleva 13 años, pero usted lleva 20 en el negocio, ¿cómo hace para no perderse?
Con mi socio tomamos este sitio y le seguimos dando vida. Crece y crece porque nos vamos inventando nuevas cosas.

Pareciera que este edificio no tuviera límites, sigue creciendo sin parar…
Claro, es que al tradicional teatro fuimos uniéndole un edificio anexo. Eso ha sido la fórmula para ir adaptándonos a lo que la gente desea. Antes en los sitios LGBTI solo se escuchaba música americana o ‘chucu chucu’, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que hay más nichos y en el mercado gay tenemos gente a la que le gusta el rock, pop, tropical, urbano, música electrónica, entre otros.
 
Muchos heterosexuales visitan Theatron. Usted dijo que al menos un 20%, ¿el que viene una vez, sigue viniendo?
Claro, eso era impensable hace 20 años. Hoy tenemos empleados heterosexuales y ese público ha descubierto que la rumba gay tiene buen ambiente, música y precios, lo que nos parece bien. La gente llega por el boca a boca, y esa es la mejor publicidad. Cuando se dan cuenta de que aquí no pasa nada fuera de lo normal, se vuelven clientes nuestros.

¿Qué hace tan especial a la rumba LGBTI, a diferencia de la heterosexual?
La diferencia primordial es que aquí tú vienes y estás suelto y no amarrado a un grupo de amigos. Aquí casi no hay mesas. El sistema de compra del licor es abierto y puedes transitar por los diversos ambientes. Esto es una experiencia con cada rincón, cada detalle de arquitectura.

¿Cuál es la fórmula para existir tantos años?
La innovación. Hay que darle gusto a diversos públicos. Los espacios y la arquitectura son fundamentales. hay concursos, fiestas de conceptos, artistas, etcétera.

En la historia de Theatron, ¿cuál ha sido el artista más grande que ha visitado el lugar?
Sería injusto hablar de uno, porque han venido muchos. Pero Boy George ha estado dos veces, como DJ., eso ha sido relevante. Entre los nacionales, gente muy profesional como Fanny Lu o Marbelle. Son grandes artistas, ensayan y dan grandes shows. Ellos han marcado la historia de este lugar con presentaciones de alto nivel.

¿Alguno se ha negado a actuar en Theatron?
Sí, hay uno. Pero pienso que fue tema de su mánager, no de él.

¿Quién?, ¿por qué?
No puedo revelar su nombre, pero su respuesta fue ‘no trabajamos para ese mercado’.

Sabemos que Chapinero es el centro de los locales LGBTI, ¿hay inversión de los diferentes establecimientos en el tema de seguridad?
Hemos querido llegar a un consenso entre todos, pero esto requiere inversión. Uno no puede pretender que el Gobierno o la Alcaldía solucionen todo. Aquí tenemos coordinado todo. El 50% de lo que gastamos en seguridad es para cubrir la calle, la carrera 13 y toda la zona. Tenemos 62 cámaras para gestionar el orden. La gente que viene se puede sentir segura.

Algunos clientes se han quejado de que ustedes tienen un sistema en el que algunas personas no son autorizadas para entrar, ¿cuál es el criterio?
Es un mito en muchos sentidos, pero cuidamos que no entren borrachos, personas con armas, que hayan consumido algún elemento que pueda alterar el orden. Tenemos gente de civil que también ve si viene gente maliciosamente con ganas de mirar y burlarse.

Ustedes venden y ofrecen una excelente experiencia a quienes vienen, ¿pero qué pasa cuando ocurren estas cosas?, ¿cae en el azar que alguien no pueda entrar por otro factor?
No necesariamente. Aquí hay espacio para todos, En los shows tenemos todo tipo de artistas, soy un convencido de que debemos tener artistas locales. El gay es muy empático con la mujer. De repente puede ser que en la fila se haya malinterpretado algo y por eso esa persona no pudo entrar. Otra cosa relevante es que tengan su cédula, eso aplica también para los extranjeros.

Con el precio que cobran, ¿les alcanza para costear el trago all you can drink, el show y todo lo que implica mover este gran edificio?
La gente a veces duda de la calidad del licor, pero ojo, aquí cobramos sobre 30.000 pesos. Lo que pasa es que nosotros tenemos convenios directos con los grandes del mercado del licor, así como con artistas y marcas, porque nuestro negocio es el volumen. A veces tenemos acuerdos especiales y las marcas subvencionan el show o la producción. Tenemos un equipo permanente que produce, hace vestuario, diseña, arma coreografía, baila, canta, etcétera. La persona que quiera comprar otro trago a la medida lo puede hacer pagando.

¿Qué día se llena más?
Esto es Colombia y las quincenas son fundamentales, la gente gasta más. El sábado es un buen día.

¿Cree usted que la nueva norma de cierre a las 5:00 a.m. le ha beneficiado?
Totalmente. Una ciudad de ocho millones no puede acostarse temprano. Eso le sirve a todos quienes dependen económicamente de la noche. Se mueven muchos millones de impuestos, taxistas, barmans y empleos. Si dicen que la inseguridad aumenta en la noche entonces acostémonos todos a las 8:00 a.m. y así evitamos todo. Los empresarios tenemos que hacer una rumba ordenada y las autoridades cumplir su parte.

Claramente su negocio es un éxito y eso implica enemigos, ¿cómo maneja eso?
Este es un negocio abierto a la crítica y a todo. No manejo Facebook ni nada de eso para evitar problemas. No tengo problema con que la gente critique mi trabajo, pero cuando se meten con temas personales no me parece. No salgo de rumba, solo vengo a trabajar. No sé bailar.

¿Y usted está todas las noches aquí?
Puedo llegar mucho antes de que se abra y me voy cuando se cierra. Llego el viernes y aquí estoy hasta el domingo en la mañana.

Usted que ha viajado, ha hablado mucho de la rumba LGBTI en EE. UU., ¿pero dónde está la mejor rumba gay de Latinoamérica?
(Se ríe y piensa lo que va a contestar). He estado en varios países, pero Brasil tiene un excelente nivel. En Argentina cada día tiene su lugar específico.

¿Y Theatron no es la mejor rumba de Latinoamérica?
(Se ríe). En tamaño y capacidad somos el sitio LGBTI de rumba más grande de Latinoamérica. En lo otro, es el público el que tiene que decirlo. Hoy en el ambiente LGBTI se venden fiestas o derechos de uso de marcas de rumbas gay y listo haces un negocio. La misma fiesta en dos ciudades del mundo y nada cambia. Alemania, Brasil, España tienen fiestas estandarizadas. En cambio nosotros apostamos a armar shows con diversidad de elementos. Eso rescata la esencia diferente de lo gay. Cada ocho días nos toca cambiar el escenario, mejorar el show, etcétera. En Colombia hay mucho talento nacional en la música y le estamos dando oportunidad. Apostarle a la gente de aquí.

¿Y hay planes de Theatron en otras ciudades?
(Sonríe) Mmmmmmm. Sí, tenemos ojos en Medellín, pero por ahora estamos explorando con fiestas y luego veremos qué hacemos allá. También hay ideas en el extranjero, gente interesada, pero es un tema muy delicado y hay que conocer los mercados e investigar. Con mi socio estamos siempre pensando.

¿Por qué es usted la cara visible y él no aparece en nada?
Cada uno tiene responsabilidades diferentes. Lo administrativo y seguridad lo ve él. El espectáculo, lo creativo y lo demás lo veo yo.

¿Se le debe acercar mucha gente por el poder de sus negocios?
Eso es un mito. Pero estoy aquí y la gente después de la 1:00 a.m. le habla a uno y con un poquito de copas empiezan a ofrecer negocios. Soy serio en eso y les doy mi tarjeta y les digo: ‘Llámeme, pero entre semana, usted está rumbeando y yo estoy trabajando”.

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