Lágrimas, bromas y música despiden a "Charb", el director de "Charlie Hebdo"

Por Publimetro Colombia

París, 16 ene (EFE).- La Internacional, seguida de lágrimas, bromas y músicas festivas despidieron hoy en un funeral cargado de emoción al director de “Charlie Hebdo”, Stéphane Charbonnier, “Charb”, asesinado el 7 de enero en la sede del semanario satírico junto con otras 11 personas, ocho de ellas miembros de su redacción.

Familiares, amigos y colegas supervivientes de la revista, las ministras de Educación, Justicia y Cultura, la alcaldesa de París, numerosos políticos y cientos de ciudadanos anónimos deseosos de rendirle un último homenaje acudieron a la ciudad de Pontoise, al oeste de París.

Los restos mortales del periodista, uno de los más grandes caricaturistas franceses, junto con sus otros cuatro colegas dibujantes asesinados, penetraron en el Halle Saint-Martin escoltados por la Internacional, convertida en triste canto fúnebre, según imágenes retransmitidas por televisión.

En su interior le esperaban medio millar de personas, mientras muchas otras permanecían en la calle, contemplando el acto desde una gran pantalla exterior.

Además de las ministras de Educación, Najat Vallaud-Belkacem; Justicia, Christiane Taubira; y Cultura, Fleur Pellerin, y la primer edil Anne Hidalgo, asistieron al acto el alcalde de Pontoise y diferentes líderes de la izquierda francesa, entre ellos Jean-Luc Mélenchon.

A hombros de sus familiares, el féretro de “Charb” tomó el camino del cementerio al son de una fanfarria que acompañó igualmente las últimas palabras de su amigo y colaborador Patrick Pelloux, quien cerró la ceremonia sin poder al final evitar el llanto.

El también médico de urgencias, uno de los primeros en llegar a la sede de “Charlie Hebdo” tras la masacre, no olvidó a las otras víctimas asesinadas después en París y sus alrededores: cuatro clientes de un comercio judío y una policía municipal.

“Los 17 que se fueron no murieron en balde. Ahora somos uno”, subrayó Pelloux, antes de que saxofones, trombones, trompetas, contrabajos, guitarras, platillos y acordeones comenzasen a interpretar la canción irlandesa “Dirty old town” mientras terminaba su alocución.

Previamente, Renald Luzier, “Luz”, autor de la última y nuevamente polémica portada del semanario, expresó su deseo de que surjan nuevos “Cabu”, Wolinski, “Tignous”, Honoré, y bromeó imaginando las caricaturas que su amigo habría creado para sus entierros.

“Charb”, nacido en 1971 en Conflans-Sainte-Honorine, al noroeste de París, fue inhumado después en la intimidad.

También hoy, París se despide del gran caricaturista Philippe Honoré, más conocido como “Honoré”, y del corrector de pruebas de origen argelino Mustapha Ourrad.

París, 16 ene (EFE).- Transcurrida más de una semana de los atentados yihadistas de París que causaron 17 víctimas mortales, Francia se enfrenta a la delicada cuestión de cómo enterrar a los tres terroristas abatidos, cuyos cuerpos siguen en un instituto médico-legal de la capital.

El país sigue dando sepultura a las víctimas de los atentados: hoy despidió al dibujante “Charb”, el director del semanario atacado, “Charlie Hebdo”, y enterrará también al ilustrador Honoré y al corrector de la revista, Mustapha Ourrad.

Sin embargo, los medios de comunicación empiezan ya ha preguntarse qué pasará ahora con los restos de Amedy Coulibaly y de los hermanos Said y Chérif Kouachi, los tres terroristas que perpetraron la matanza de París.

La legislación francesa en materia funeraria dispone que hay tres posibilidades para enterrar a un difunto: bien en el lugar del deceso, en su lugar de residencia o allí donde se disponga de un mausoleo familiar.

Según el diario “Le Journal du Dimanche”, la familia de los Kouachi quiere enterrar a los dos hermanos en un cementerio musulmán de la localidad de Reims (norte), donde vivía uno de ellos, pero su alcalde, el conservador Arnaud Robinet, se opone.

Robinet ha rehusado que los Kouachi sean enterrados en Reims: en el caso de Chérif, de 32 años, porque no residía en Reims, sino en Gennevilliers, en la periferia parisina, y, en el de Said, para evitar que su tumba se convierta en un lugar de culto.

“No quiero que el municipio se convierta en un lugar de peregrinación para iluminados que aticen el odio”, aseguró Robinet.

Otra posibilidad, que analiza el diario “Le Figaro”, es que los dos hermanos terminen en el camposanto de Dammartin-en-Goële, donde fueron abatidos por la Policía el pasado viernes.

“Si el municipio debe obedecer, lo hará. Pero preferimos evitarlo”, declaró a ese diario una fuente cercana al alcalde de esa localidad al noreste de París.

La misma lógica podría aplicarse con Amedy Coulibaly, el tercero de los terroristas, quien residía en Fontenay-aux-Roses, en la región parisina, aunque también podría ser enterrado en la capital, donde falleció.

En declaraciones a la cadena “BFM TV”, Jean-Luc Bringuier, jurista especializado en derecho funerario, recordó que una Alcaldía no puede oponerse al entierro.

“La alcaldía puede, eventualmente, retrasar el día y la hora, darle sepultura anónima o rechazar que haya inscripciones en la estela funeraria. Son de nacionalidad francesa, no lo olvidemos. La inhumación es un derecho adquirido por las personas que mueren”, explicó.

En la misma línea se pronunció el presidente del Observatorio contra la Islamofobia, Abdallah Zekri, quien declaró que “no se les puede tirar a la basura”.

“Un muerto es un muerto. A Merah se le enterró hace varios años y no ha ido gente a celebrarlo como un héroe ni profanaciones de su tumba. Se les entierra, se les echa ahí y no se habla más. Hay que olvidarlos completamente”, agregó en alusión a Mohamed Merah, terrorista francés de origen argelino que en 2012 mató a siete personas en Toulouse y sus alrededores.

Merah, de 23 años cuando fue abatido por las fuerzas del orden, recibió sepultura en una discreta ceremonia en el cementerio musulmán de Cornebarrieu, a pocos kilómetros de Toulouse (sur).

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