Devolver el alma al Antiguo Egipto

Por Publimetro Colombia

Luxor (Egipto), 15 dic (EFE).- La misión de un egiptólogo no puede limitarse a catalogar descubrimientos, requiere ir más allá, como asegura a Efe la experta española Teresa Bedman para quien “si no intentas -dice- devolver el alma a los monumentos de Egipto, no sirve para nada”.

Codirectora del proyecto español en Luxor “Visir Amen-Hotep Huy”, que hoy cierra su campaña de 2014, Bedman reconoce que en ocasiones “es un milagro encontrar el equilibrio perfecto entre la egiptología y poner en valor el monumento para que en un futuro el público vea el trabajo de rescatar la historia de la humanidad”.

“Un egiptólogo no puede pararse en el mero hecho de descubrir algo y catalogarlo, tiene que volver a ponerlo en su lugar”, insiste Bedman, que equipara en importancia las labores de excavación, con la epigrafía y la restauración.

En estas labores, emerge la figura de la mexicana María Dolores Corona, conocida en la expedición como Paloma, que, bajo la luz de dos potentes focos y ataviada con unas gafas especiales, “maquilla” un sarcófago hallado en la misión dos semanas antes.

“Estamos haciendo pruebas de limpieza y consolidación con brocha fina, aire y pinceles muy delgados”, explica a Efe.

Un “maquillaje” que se une a la restitución de los fragmentos desprendidos. Todo ello con el objetivo de reforzar el sarcófago para que pueda ser conservado en mejor estado.

La campaña de este año comenzó en octubre, aunque el proyecto del “Visir Amen-Hotep Huy” lo hizo en 2009, con dos años previos de estudio en España.

Tras dos campañas buscando la puerta de la tumba del visir, que data del año 1.360 a. C., a partir de 2011 se comenzó a excavar la capilla, de la que salieron 30.000 metros cúbicos de restos, según dice a Efe el director del proyecto, Francisco Martín Valentín.

Este año se emprendió la excavación del patio, que fue reutilizado durante los años posteriores a la muerte del visir para la instalación de tumbas de personajes de la alta sociedad, por lo que Martín Valentín confía en que “el año que viene haya muchas sorpresas, incluso ciudades subterráneas”.

De esta manera, la tumba del que fue mano derecha del faraón Ajenatón (Amenhotep IV), permitirá recorrer la historia de la ciudad de Tebas (Luxor), desde el año 1.360 a. C hasta casi el 400 d. C., a través de sus costumbres funerarias, sus textos, sus inscripciones y sus técnicas de momificación.

Más de seis metros bajo tierra, en la entrada de la capilla que alberga la tumba, una columna recién reconstruida luce esbelta frente a otra completamente derruida.

“El año pasado, esta se encontraba así”, destaca Martín Valentín señalando primero la columna reconstruida y más tarde lo que queda de la segunda.

“Es una maravilla; si me das a elegir entre el descubrimiento del sarcófago y la reconstrucción de una columna, me quedo con la columna”, añade visiblemente emocionado.

Para ambas tareas, el egiptólogo resalta que es crucial conocer bien el terreno.

“Las piedras te hablan, de manera que puedes saber que detrás de un sitio vas a encontrar algo notorio o trascendente”, asegura.

Durante su conversación, Martín Valentín descubre las piezas que faltan en jeroglíficos y reconoce matices gracias a pequeños cambios de color en la tierra.

“¿Te puedes imaginar la satisfacción cuando colocas la pieza y dices ‘bingo, es lo que yo pensaba’?”, pregunta el egiptólogo, que añade que aunque esa pieza no encaje, muchas veces puede dar el significado de jeroglíficos “porque hay que saber leer donde no hay texto”.

Con 31 personas en el equipo hispanoegipcio, la campaña de 2014, financiada por la Fundación Gaselec, concluye hoy su excavación en la tumba del visir Amen-Hotep Huy.

Los elementos arquitectónicos y objetos hallados se han guardado en diferentes almacenes cerrados y custodiados.

Una vez vacía y ordenada la excavación, se clausuran las entradas de las tumbas abiertas, algunas con piedra caliza y cemento, y otras con puertas de hierro; se inscribe la fecha, se sellan con un sello de plomo y se firma el acta.

“Aquí nadie puede entrar, es una zona protegida y sellada esperando a que volvamos el año que viene”, señala Martín Valentín, quien seguirá liderando el proyecto en España.

Una vez allí, aunque el grueso del equipo se reincorpore a sus puestos habituales de trabajo, será el momento de escribir las memorias, artículos en revistas especializadas, participar en conferencias y buscar financiación para el año siguiente. Todo con el objetivo de mantener viva el alma del Antiguo Egipto.

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