Dar los 9 Do de pecho no es lo más difícil de La Hija del Regimiento, dice Javier Camarena

Por Publimetro Colombia

Madrid, 27 oct (EFE).- Correr por el escenario, tirarse encima de una jardinera, subirse a una mesa…y entretanto cantar como los ángeles. A eso está acostumbrado el tenor mexicano Javier Camarena pero no a que cada noche en el Teatro Real el público se deshaga en aplausos antes sus nueve Do de pecho en “La Hija del Regimiento”.

“Estoy muy, muy feliz. Me han contado lo difícil que puede ser el público del Real, sobre todo con los tenores. Me siento muy bien acogido y sentir ese cariño por parte del público es un gozo”, admite en declaraciones a Efe el artista, que interpreta desde el pasado 20 de octubre en el coliseo madrileño la obra de Donizetti.

Camarena (Veracruz, 1979) canta los nueve Do de pecho que rematan el aria “Ah, les amis”, en el primer acto ante el delirio del respetable, que agradece la fidelidad a la partitura del maestro del bel cantismo.

“Esta ópera requiere principalmente un dominio del registro agudo y sobreagudo y estar listo para hacer todos los Do de pecho como están escritos, es decir, todos seguiditos, pero no es lo más difícil de la obra”, asegura el tenor, que debutó este rol hace diez años en México y no lo había vuelto a cantar en una producción dramatizada hasta ahora.

Lo mas complicado técnicamente, apunta, es el aria del segundo acto “Pour me rapprocher de Marie”, “un templo bel cantista con pasajes melódicos muy bellos pero en la que hay que tener un gran dominio técnico en la parte media alta, y controlar los pianísimos y minuendos. Es un gran reto”.

“La hija del Regimiento” es “una pieza que reta”, que exige, “pero tiene una recompensa muy buena”, afirma en referencia al entusiasmo del público.

Y lo dice quien el pasado mes de abril, en el MET “la formó” con “La Cenerentola”, de Rossini, de tal forma que hubo de “bisar” el aria, sin otros precedentes que los de Luciano Pavarotti y Juan Diego Flórez, gracias a su “escalada” hacia un escalón superior el Do de pecho, es decir el Re natural.

Al artista, que tiene contratos cerrados hasta 2018, le “condiciona” pero también le “divierte” que los directores de escena le propongan retos físicos en la interpretación, aunque, matiza, “siempre que haya tiempo suficiente”.

Es importante buscar el equilibrio, apostilla, como lo es saber dosificar y administrar las fuerzas para llevar a buen puerto un aria.

“En ese sentido es también un trabajo intelectual. Tienes que saber perfectamente tus limitaciones, lo que se puede hacer. Por ejemplo, Pavarotti (1935-2007), compara, “se plantaba en el escenario y no se movía, pasara lo que pasara detrás de él”.

Cuando termine de cantar en el Real, se tomará cinco días “de pausa”, y luego viajará a Barcelona para hacer “María Estuarda” en el Liceo.

Con una agenda llena hasta 2019, Camarena regresará a España en abril del año próximo para cantar el “Stabat Mater”, de Rossini, y “más planes para el Real”, que no ha querido detallar.

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