Jóvenes virtuosos del mundo ponen música a la Mezquita de Córdoba

Por Publimetro Colombia

Córdoba, 31 ago (EFE).- Jóvenes músicos virtuosos de la Orquesta Presjovem procedentes de España, Costa Rica, Estados Unidos y Alemania, han puesto música al “silencio sacramental” de la mezquita-catedral de Córdoba con el que han clausurado el Festival Internacional de Música Presjovem.

Con la pieza orquestal del Vals Triste de J.Sibelius, la orquesta Presjovem, compuesta por chicos de 11 a 23 años, inició anoche su repertorio que completó con el Triple Concerto y la Cuarta Sinfonía de Beethoven, piezas muy aplaudidas por los más de mil asistentes a esta velada gratuita en la zona de la ampliación de Almanzor de la Mezquita-Catedral.

El concierto, en un escenario de imponente arquitectura islámica, fue muy especial por el virtuosismo de sus jóvenes componentes que compaginan sus estudios escolares con las clases conservatorios de música en maratonianas jornadas durante el curso académico.

Si los Trotamúsicos, protagonistas de la serie infantil inspirada en el cuento de los Hermanos Grimm “Los Músicos de Bremen”, era un cuarteto de divertidos chiflados, la Orquesta Presjovem es un grupo de chicos divertidos, pero muy disciplinados que eligen pasar su verano en el caluroso agosto cordobés continuando sus estudios musicales.

En el Castillo Maimón de la capital, fortaleza propiedad de los hermanos Maristas en la que los 47 jóvenes músicos llevan desde el 10 de agosto recibiendo clases magistrales, individuales y de música de Cámara, de piano, viola, violonchelo, violín y contrabajo en la 24 edición de la Escuela de Música y Festival Internacional Presjovem.

“Una de vosotras tiene que ser la ola, y la otra el barco, mientras vais esbozando las notas”, les aconseja el profesor y violinista Pablo Martos a dos de las alumnas, Irene Dasts y María Maldonado, en una clase de piano en la que ensayan la pieza “En bateux”, de Claude Debussy.

El director artístico de la prestigiosa Escuela de Música Presjovem de este año es Rubén Fornell, violonchelista y contrabajista que combina la docencia con su trabajo en la West Eastern Divan Orchestra.

Fornell valora especialmente la escuela privada Presjovem, a la que se accede mediante un proceso de selección en el que solo quedan los mejores alumnos de cada conservatorio candidato, y destaca que “lo que se vive aquí es algo muy especial que no he vivido en los 37 países en los que he trabajado; hay una energía diferente, la que proporciona Andalucía y el hecho de poder reunir a un elenco de músicos que no se reúnen en ningún punto de España”.

Los músicos que han ejercido de docentes han participado también junto a los alumnos en veladas musicales realizadas en distintos emplazamientos de la capital desde el 10 y hasta el 29 de agosto.

Se trata de docentes que son profesionales de piano y viento de la talla de Boris Berman, Paul Cortese o Ivana Radakovich.

Pecisamente uno de los profesores de la edición del año pasado fue quien empujó a Lucas Saalfrank, un chico alemán de 18 años llegado desde Berlín, a pasar su verano en la escuela Presjovem en Córdoba.

“Estoy aprendiendo muchas cosas pero lo que más me sorprende es tocar música de Cámara junto a otros compañeros” comenta justo antes de entrar a una clase para recibir lecciones, que los jóvenes compaginan con bailes de salsa, ratos de piscina y talleres sobre la profesión y el futuro de los músicos.

También el más pequeño del grupo, un violinista jiennense de 11 años llamado Pablo, cuenta que “estoy muy contento porque estoy aprendiendo mucho y estoy haciendo muchos amigos aquí, donde hay mucha tranquilidad”.

Todo es música en la fortaleza en la que este año se ha instalado Presjovem, un proyecto idea de la pianista cordobesa María José Baum quien, tras años dedicada a la docencia de la música, decidió en 1990 abrir una pequeña escuela para jóvenes pianistas en la localidad de Lucena.

Esta iniciativa ha ido prosperando con los años y hoy es una consolidada escuela de música anual para virtuosos del piano e instrumentos de cuerda que durante 20 días, además de recibir formación, ponen música a la ciudad con veladas musicales paralelas por enclaves típicos como el Palacio de Orive, el Jardín Botánico.

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