Tweety González - El ‘cuarto soda’

Detrás del próximo disco de Superlitio está este grande del rock en español, quien no dudó en decir que están tan compenetrados en la música y en este proceso de producción, que ni siquiera han tenido tiempo de parar a pensar en nombres ni títulos de canciones. Hablamos con él, de la banda caleña, pero también de la historia que ayudó a construir... de su propia historia.

Por Catalina Forero/ PUBLIMETRO

Hace diez años, con su genialidad puesta en el ‘Tripping Tropicana’, puso a Superlitio en la élite del rock nacional, ahora está de vuelta con ellos, ¿cómo va el proceso de este nuevo álbum y cómo se verá su sello personal allí?

El disco va muy bien, un poco más arriba de lo que yo esperaba y eso me alegra mucho. Yo creo que mi sello va a estar mucho más chiquito en este disco porque ellos en diez años crecieron mucho, no solo como banda, sino como productores y como arregladores. Aparte aprendieron a grabar discos, cosa en la que antes, cuando yo los agarré, no tenían mucha experiencia. Ahora la tienen y el trabajo es mucho más de igual a igual. Yo soy como la última oreja, el último consulting y la última decisión me la dejan a mí. Pero los dejo hacer mucho más que antes, porque pueden y eso está muy bueno.

Entonces, ¿qué diría del Superlitio de hoy y de este disco que viene?

Una de las cosas que más noto ahora es que llegamos más rápido a lo que buscamos. Hay menos dudas, menos pruebas. La forma de trabajar es mucho más rápida, las decisiones son más concretas y vamos decidiendo mucho a medida que grabamos.

Además de Superlitio, también produjo muchas otras bandas de este lado del continente, ¿cree que el rock latinoamericano de estos días va por buen camino?

Hay muchos indicios de que vamos por buen camino. Existen bandas nuevas y muy buenas en todos los países latinos y será cuestión de tiempo para ver cuál llega un poco más lejos y cuál tendrá un poco más de suerte también. Hay un ingrediente de suerte en esto que le da ese toque de misterio de no saber qué va a pasar, porque la última palabra la tiene el público. Pero en general los veo muy bien y todos los países tienen un semillero nuevo muy interesante.

¿Y cómo lo ve en Colombia?

Superbien. Me parece que Colombia está en un momento muy bueno. Aunque lo único que falta y que quizás me gustaría ver es una escena local más fuerte a nivel público. Que las bandas convoquen más, que no sean tan extranjeristas, que cualquiera que viene de afuera llena y a los locales les cuesta un poco más. Tienen que apoyar a sus artistas.

Usted es alma y cerebro detrás de Soda Stereo, es el ‘Cuarto Soda’, ¿qué se siente ser una parte trascendental de la historia del rock latinoamericano? ¿Gran responsabilidad?

Yo no lo siento como una responsabilidad. Aporto mi grano de arena. Hace rato me bajé de los escenarios asiduos, pero estoy detrás del vidrio, haciendo discos, que para mí es mucho más divertido, más creativo y conozco artistas nuevos todos los años, de los cuales muchos se terminan convirtiendo en grandes amigos.

¿Y no siente ganas o nostalgia de estar de nuevo al frente?, ¿sobre el escenario?

No es que me haga falta. Puedo vivir sin ello. Es tan intenso el trabajo que hago en los estudios que me olvido de esa parte. La última gira grande que hice fue ‘Me verás volver’, con Soda Stereo en 2007, y fue algo superespecial e irrepetible con ningún otro artista. Entonces es como que después de que jugás en la selección, bajar a otros equipos es un poco desubicado, ¿no? (risas). Pero me encanta el trabajo creativo del estudio.

Pionero del uso del MIDI, de sintetizadores, pionero de muchas cosas, ¿cuál es ese gran legado que Tweety le ha dejado al rock en español?

No sé si es un legado. A mí lo que más me alegra a esta altura –este año cumplo 30 de carrera artística– es encontrarme con nuevas generaciones me digan: “A mí un disco que produjiste vos me marcó y me hizo entrar en el mundo de la música”. Todos los años me encuentro con personas a las cuales incluso yo admiro, que me parecen musicazos, y me dicen esas cosas. Entonces siento que de algo sirvió. Saber que va más allá del reconocimiento, que sirvió para que germinen nuevos artistas e inspirar otra gente. Eso me llena de orgullo.

Comparado con el rock que se hacía en los ochenta y noventa, que dio como resultado tantos artistas grandes, ¿cree que hoy en día hay material para nuevas estrellas del rock en Latinoamérica?

Sí. Yo creo que hay material para nuevas estrellas del rock en español y no solo eso, sino que es necesaria una renovación. No puede ser que en todo el continente la estrella más joven tenga 35 años. Deja de ser música joven. Entonces me parece que tenemos que apoyar a las bandas desde el primer momento. Si la música está buena hay que apoyarlos.

¿Y cuál cree que era esa magia que en esa época tenían bandas como Soda o Los Rodríguez?

Yo creo que no había magia, lo que había eran ganas de ser distintos, cosa que hoy solo noto en algunos artistas, no en la mayoría y menos en los populares. Me parece que los artistas populares, y sobre todo los que tienen ya muchos discos, empiezan a ser como una copia de sí mismos. Como una fórmula de lo que les funciona. Y eso es lo que me parece que hacía distinto a Soda y especialmente a Gustavo (Cerati), que disco a disco buscaba romper totalmente las reglas y los formatos del disco anterior y empezaba de cero, con la página en blanco.

Estuvo detrás de discos como ‘Dynamo’, ‘Canción animal’, ‘Comfort y música para volar’, ¿cuál de todos estos discos recuerda especialmente y por qué?

Los discos de Soda todos fueron muy importantes para mí. Todos muy distintos. ‘Canción animal’ fue un viaje, porque lo hicimos fuera de Argentina, entonces estuvimos aislados en Miami 42 días haciéndolo. ‘Dynamo’ fue muy experimental porque ellos ya tenían su estudio y eso permitía que tuviéramos más tiempo y la posibilidad de experimentar. El unplugged fue una cosa más fresca, sin mucho ensayo, casi a improvisarlo en la filmación. Todos los discos fueron muy especiales y ninguno fue igual a otro.

De esas épocas locas de gira, de rockstar, ¿qué recuerda especialmente?

¡Uh, miles! Sobre todo de las cosas que pasaban atrás del escenario, con el crew, accidentes. Una vez cuando debutamos en Estados Unidos, el día de la prueba de sonido me esguincé un tobillo, entonces tenía un tipo solamente para mí, para que me alzara, me llevara para arriba y para abajo.

Produjo a Benito, el hijo de su gran amigo Gustavo Cerati…
Sí. Para mí el disco de Benito fue muy aparte, se hizo en un momento especial de los dos. Sobre todo de él. Y para mí es un orgullo porque es como un ahijado, por la profunda amistad que me une con Gustavo.

Y hablando de esa amistad, esa química que hay ente ustedes dos…
La química nuestra es tener muchísimas cosas en común, conocernos muy bien y saber muchas cosas de la vida del otro más allá de la música, conocer las miradas, los silencios, lo que quieren decir las palabras… las pocas palabras que a veces necesitamos para entendernos. Confiar mucho en el otro y sobre todo queremos mucho.

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