El Atomium aprovecha el tirón de "Mad Men" con una exposición sobre 1958

Por Publimetro Colombia

Bruselas, 25 ago (EFE).- Además de ser uno de los símbolos más emblemáticos de Bruselas, el Atomium ofrece estos días un nuevo argumento para atraer a los turistas: una muestra sobre la Exposición universal de 1958, con fotografías, vídeos y recuerdos de una época que ha ayudado a poner de moda la serie “Mad Men”.

“Atomium, de símbolo a icono” recorre más de medio siglo de historia, pero se centra sobre todo en el año en que tuvo lugar “la última gran exposición universal de todos los tiempos”, explica a Efe el comisario de la exhibición, Arnaud Bozzini.

Consciente de que la afirmación suena exagerada, Bozzini pone en contexto los hechos: la Expo que acogió Bélgica en 1958 fue el primer gran acontecimiento internacional que tuvo lugar después de la II Guerra Mundial.

En aquel entonces no todo el mundo tenía televisión y se viajaba poco, por lo que una exposición universal representaba una ocasión única para conocer otros países; “Ya en ninguna otra Exposición posterior volvieron a darse esas circunstancias”, explica Bozzini.

La muestra permanente, estrenada en junio, permite descubrir la magnitud de aquel evento, al que asistieron cerca de 41,5 millones de personas.

Hay imágenes y maquetas de los pabellones, puentes y construcciones creados para la ocasión y de los invitados más ilustres, que incluyeron desde Sophia Loren a Picasso, pasando por Grace Kelly, Audrey Hepburn o Romy Schneider.

Eran los tiempos de la guerra fría y el público anónimo que aparece retratado en las fotografías, las mujeres con sus cardados, los hombres con traje y sombrero, podía optar entre visitar el pabellón de la Unión Soviética, que exhibía modelos de sus satélites Sputnik, o el de Estados Unidos, donde se hablaba del “sueño americano”, de la sociedad de consumo y del confort.

Dejando de lado las tensiones, el objetivo de la exposición fue transmitir “un mensaje de optimismo y de confianza en el futuro”, filosofía que “persiste hoy” a través del Atomium, símbolo de la innovación y el progreso, explica el comisario.

Las sonrientes y serviciales azafatas, con chaqueta roja y sombrero azul, omnipresentes en las fotografías y carteles, fueron “el elemento glamuroso de la Exposición del 58”, y toda una novedad en Europa, donde hasta entonces nunca se habían visto con anterioridad en ningún acontecimiento.

Carteles, folletos, vídeos y souvenir “vintage” completan el viaje al pasado, que culmina en la esfera más alta del edificio donde, desde cada una de las impresionantes vistas, se puede comparar el paisaje actual con el que existía durante la Expo, gracias a imágenes de la época colocadas junto a los ventanales.

La última parte de la exhibición pasa revista al declive del edificio, que durante décadas sufrió un progresivo abandono, y su espectacular restauración en 2006.

El Atomium fue concebido para que durara sólo seis meses, pero tuvo tal éxito entre el público autóctono y extranjero que las autoridades belgas decidieron finalmente no derribarlo.

Es una de las pocas construcciones que siguen en pie de aquella Expo.

Según Bozzini, en la actualidad cerca de 700.000 personas visitan el interior del edificio cada año.

“Es más difícil calcular cuántos vienen a verlo por fuera, algunas estimaciones hablan de unos dos millones”, añade.

Para enriquecer la oferta y atraer a quienes ya lo han visitado en alguna ocasión, el Atomium acoge además, desde hace unos años, exposiciones temporales relacionadas con el arte contemporáneo, el diseño o la arquitectura.

El objetivo es crear un “polo cultural” en el norte de la ciudad, aunque no se aspira a incluir a artistas ya consagrados, sino que se da “carta blanca” a jóvenes creadores para que pongan en valor los espacios del Atomium con sus instalaciones. Marta Borrás

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