La madurez de Miró se expone en Suiza en el final de su recorrido itinerante

Por Publimetro Colombia

Ginebra, 27 jun (EFE).- La increíble madurez artística de Joan Miró se pondrá de manifiesto nuevamente a partir de mañana en la exposición “Miró, Poésie et Lumière” (Miro, Poesía y Luz) que se inaugura en Lausana, tercera y última etapa de un recorrido itinerante que la llevó anteriormente a Roma y Génova.

El histórico edificio de la Fundación l’Hermitage, rodeado de un área boscosa a las afueras de Lausana, acogerá por primera vez una colección del artista barcelonés, procedente de sus talleres en Palma de Mallorca y que está compuesta por 74 obras.

Esta muestra comienza con el primer óleo conservado de Miró, un paisaje de 1908, que fue descubierto tras una restauración, ya que estaba oculto por unos recortes de prensa.

En 1960 Miró pintó en el reverso de ese paisaje una obra de carácter mucho más abstracto y, al mismo tiempo, ocultó la anterior en el reverso con periódicos.

“Cuando Miró se trasladó a Palma, él mismo admitió que llevó a cabo una revisión crítica de sus obras anteriores y destruyó algunas de ellas. Sin duda ese paisaje también fue sujeto a esa revisión implacable de Miró”, explicó a EFE la comisaria de la exposición, María Luisa Lax.

Gran parte de la muestra ilustra las últimas tres décadas de la vida del pintor, que coinciden con su estancia en la isla (1956-1983).

Fue en Palma donde su sueño se hizo realidad, el sueño de un gran taller para trabajar en paz y tranquilidad, y fue allí cuando en 1957 Miró dijo la frase que da nombre a la exposición “Mallorca es la poesía y la luz”.

Por ello, una recreación de ese taller de pintura construida por el arquitecto catalán Josep Lluís Sbert está en el núcleo de la exposición.

El visitante se sumerge progresivamente en las inquietudes y las pasiones del pintor a través de 46 pinturas, 14 bocetos y 9 esculturas de bronce y terracota, y otros objetos, una buena muestra de las diversas técnicas y soportes utilizados por Miró.

Algunas pinturas son de pequeño formato, pero la mayoría son obras de grandes dimensiones “que tienen una aspiración mural, en consonancia con el deseo de Miró de ir más allá de la pintura de caballete y de su interés por los proyectos de arte público”, comentó Lax.

Puede observarse la evolución de su pintura de los años sesenta, época en la que sus temas favoritos eran las mujeres, los paisajes y los pájaros; hasta la pintura monocromática, a base especialmente del negro, de los años sesenta.

La exposición también refleja la inquietud de Miró por utilizar objetos del mundo cotidiano, como las esculturas “Pájaro apoyado en un árbol” (1970) o “El equilibrista” (1969), que son figuras de bronce creadas a partir de jarras, latas o de un fuelle.

La exposición que permanecerá abierta al público hasta el próximo 27 de octubre, ha recibido a su paso, primero por Roma y luego por Génova, 238.000 visitantes y ha generado ingresos de 300.000 euros.

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