La "mirada" de Tapies también llega a la Bienal de Venecia

Por Publimetro Colombia

Venecia (Italia), 30 may (EFE).- La relación de Antoni Tàpies con la Bienal de Venecia fue muy fuerte. Por ello el veneciano Museo Fortuny ha querido rendir un homenaje a la particular “mirada” del artista catalán a un año de su muerte con una exposición de 200 obras entre su producción y su colección privada.

“Tàpies. Lo sguardo dell’ artista” (Tàpies. La mirada del artista) es la exposición organizada por la Fundación Musei Civici di Venezia y la Fundación Vervoordt, que permanecerá abierta durante toda la duración de la Bienal de Arte, del 1 de junio al 24 de noviembre.

El polifacético artista catalán (1923-2012) participó en las Bienales de Venecia de 1956, 1958 y en la de 1993 recibió el León de Oro. En el Palacio Fortuny se volverá a disfrutar de su pintura matérica de grandes dimensiones que revolucionó el panorama del arte contemporáneo, con el uso de materiales como cabellos, arena, tierra, mármol, mezclados con una hasta entonces inédita alquimia.

Pero también la exposición, instalada en el maravilloso Palacio Fortuny, aprovechando sus recovecos, salas y magnífico jardín interior, ofrecerán además de su mirada interna, la mirada externa, es decir, las obras de creadores contemporáneos con los que se relacionó, muchas de ellas procedentes de su colección personal.

De la selección y ubicación se han ocupado su hijo Toni Tàpies y la crítica Natasha Hébert, y han querido entrelazar estas obras con las ya existentes en esta casa-museo de Mariano Fortuny y Madrazo, también un pionero de las artes en su época y un gran coleccionista.

Por ello, además de las obras de Tàpies, la ocasión permite contemplar obras de maestros del siglo XX, como Joan Miró, Pablo Picasso, Kazuo Shiraga, Jackson Pollock, junto con antiguas esculturas orientales y tribales, pero también los trabajos de artistas del siglo XXI como Lawrence Carrol.

En la impresionante planta baja del palacio se encuentran las obras de gran formato del artista. Hay cuadros monumentales de todas las etapas, pero predominan las realizadas desde la década de los 80 hasta el final. Son piezas que en su mayor parte proceden de su estudio catalán.

En la oscura planta baja del Palacio Fortuny, decorada con sus colores ocres y sus techos de madera, se empieza por su famosa “Butaca”, la escultura de bronce pintado, y el óleo “Ulls i creus en vertical” (2008), los enigmáticos ojos que introducen a la mirada del artista.

En este espacio, completamente dedicado al artista catalán, destacan sus grandes telas como “Samsara-Nirvana” (1995), la impresionante investigación de texturas realizada con arena. Al final de la sala se encuentra “Fusta i marro forodat” (1972), uno de sus primeros trabajos.

Y otras obras como “Ona i xifres” (2006), en la que Tàpies experimentó con distintas maderas, o “Llençol”, una de sus pinturas de texturas robustas sobre madera.

En el primer piso, junto con sus creaciones, se exponen algunas de la obras que el artista catalán coleccionó por su fuerte atracción por la cultura y filosofía de otros países, como el “Bacongo fetish”, una escultura procedente del Congo.

La exposición navega entrelazándose con las obras realizadas por el pintor, escenógrafo y diseñador de moda Mariano Fortuny (1871-1949), granadino de nacimiento pero veneciano de adopción, y que entre la colección de trajes realizadas por éste se puede de encontrar también “Blanc I Clau”, de Tàpies.

Una de las piezas que cierran la exposición es la inquietante “Clavat” (2009), su famosa boca acribillada por decenas de clavos.

Tàpies sentía fascinación por la obra de compositores como Schöenberg, Alban Berg o John Cage, por los que sus músicas acompañan al visitante durante todo el recorrido.

Además, en algunas salas se proyectan varias películas sobre la vida y obra de Tàpies para ofrecer otra visión de las ideas, conceptos y filosofía de este artista.

Cristina Cabrejas.

Venecia (Italia), 30 may (EFE).- El disidente y artista chino Ai Weiwei, aunque no ha podido acudir a la 55 edición de la Bienal de Arte de Venecia, es uno de los grandes protagonistas con tres instalaciones, pero la que más furor está desatando es la dedicada a los 81 días que pasó encarcelado por el régimen.

La pequeña Iglesia de San Antonin, una anónimo templo en la parte menos turística de Venecia, en el barrio de Castello, se ha convertido en uno de los lugares más visitados en estos días ya que allí se expone “‘S.A.C.R.E.D.’ (Super, Accusers, Cleansing, Ritual, Entropy, Doubt)”, la instalación del artista chino sobre su encarcelamiento en un lugar secreto durante 81 días.

Este en uno de los llamados “Eventos Colaterales” de este certamen y ante la imposibilidad de apariciones públicas del artista chino, a la Bienal de Venecia llegó su madre, Gao Ying, para la inauguración del espacio en la Iglesia de San Antonin.

Ante el altar mayor, Ai Weiwei ha colocado seis bloques paralelepípedos de plomo con una pequeña apertura lateral y otra en el parte de arriba a través de los que se pueden observar la escenificación con pequeños muñecos en resina creados por Ai Weiwei de los varios momentos que pasó en prisión.

En cada uno de estos claustrofóbicos y angustiosos espacios, el artista chino ha recreado con todo lujo de detalle -desde la suciedad, los productos para limpiar el baño, el retrete, o el catre para dormir-, la habitación en la que estaba encerrado y ha contado seis diferentes situaciones.

La ducha; el interrogatorio; la cena; el sueño y el momento de hacer las necesidades en el baño. En todas las situaciones, Ai Weiwei se encuentra vigilado por dos soldados del Ejercito Chino que no le quitan los ojos de encima.

En el otro proyecto, Ai Weiwei presenta “Straight”, la gran instalación realizada con las barras de hierro de los colegios que se desplomaron en el terremoto de Sichuan del 2008.

Este trabajo ya había sido presentada en el Museo Hirshhorn Museum de Washington en 2012, pero a escala más pequeña que el proyecto instalado en el Espacio Zuecca, en la isla de la Giudecca.

Pero el artista y disidente chino también participa como invitado al Pabellón de Alemania con una espectacular instalación de sus ya famosas sillas, pero esta vez en forma de decenas de “taburetes voladores”.

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