El "default tonto" de la deuda argentina

Por Publimetro Colombia

Buenos Aires, 31 dic (EFE).- Tonta, evitable, heredada, difícil de explicar, crónica… son algunos de los calificativos que se ha ganado la crisis de la deuda argentina, sobre la que hay escritos ya ríos de tinta y hasta libros, como el recientemente publicado “El default más tonto de la historia argentina”, de Martín Kanenguiser.

“Es un default (cese de pagos) tonto porque Argentina cometió una serie de errores y se podría haber evitado”, explicó a Efe Kanenguiser, quien trabaja como periodista especializado en economía.

Aunque reconoce que “con el diario del lunes siempre es más fácil criticar”, para Kanenguiser, la última crisis de la deuda argentina, que proviene del litigio en Nueva York con un grupo de fondos especulativos que no aceptan la reestructuración de los bonos estatales, era la “crónica de una muerte anunciada”.

En “El default más tonto de la historia argentina”, el escritor compara la situación de 2014 con los dos últimos ceses de pagos sufridos por Argentina, una economía en la que la deuda parece una enfermedad endémica.

“Argentina en las últimas décadas atravesó dos defaults inevitables. En los ochenta, Argentina no pagó su deuda porque el país no crecía, América Latina no crecía (…). En 1992, Argentina vuelve a pagar la deuda, cuando se reestructuró en el marco del Plan Brady, y el segundo default inevitable fue en el 2001”, compara el escritor.

De la grave crisis de 2001 datan precisamente los títulos impagos con los que un grupo de fondos especulativos, que representan a poco más del 1 % de los acreedores de Argentina, ha puesto contra las cuerdas al país, tras recibir el fallo a favor del juez neoyorquino Thomas Griesa.

“Los fondos buitre son lo peor que hay en el capitalismo, pero operan en la legalidad, es así. Son como los tipos a los cuales vas cuando no tienes plata y no tienes ni un pariente ni un amigo a los cuales pedirle, son la usura”, apuntó Kanenguiser.

Buenos Aires renegoció la deuda en mora desde 2001 en dos canjes, en 2005 y 2010, con los que sumó una aceptación total del 93 % en lo que el Gobierno define como la reestructuración “más exitosa de la historia”.

Sin embargo, en 2005 la aceptación fue del 76 %, muy inferior a la lograda por los otros tres países que en aquel momento atravesaban la misma situación (Ecuador, Uruguay y Rusia), lo que para Kanenguiser supone el primer gran error, ya que la oferta poco seductora dio “un poder muy fuerte a los fondos buitre”.

Para el segundo canje, Argentina había quedado atrapada por otros errores adicionales: comenzar a “manipular” las estadísticas oficiales (lo que supuso la pérdida de la confianza y credibilidad internacional), y no haber dejado abierto el canje como señal de buena voluntad para que los acreedores pudieran sumarse.

Este último factor, materializado en la “Ley Cerrojo”, fue el argumento para que en 2013 la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York considerase que Argentina “discriminaba” a los bonistas que no habían aceptado a la primera las quitas de la reestructuración y acercara un paso más al país al precipicio.

La sentencia definitiva llegó en junio de 2014, cuando la Corte Suprema, última instancia de apelación, dejó en firme el fallo de 2012 favorable a los fondos buitre, al no tomar el caso.

“Pasaron dos años en los que Argentina no hizo ninguna acción diplomática con Estados Unidos. ¿La presidenta qué hizo? Dijo no vamos a pagar, amenazó con cambiar la jurisdicción de los bonos…¿Podría haber cambiado el fallo? No lo sé, pero no intentó nada serio”, sostuvo Kanenguiser, quien apunta que el país subestimó la “capacidad de lobby” de los fondos especulativos.

“Esto es como San Lorenzo-Real Madrid. Era muy difícil que gane pero con el planteo que fue este San Lorenzo seguro que perdía”, ejemplifica con una metáfora sobre la final del último Mundial de Clubes.

Como parte de la aplicación del dictamen, Griesa declaró ilegal los pagos a los tenedores de bonos reestructurados y pese a que Buenos Aires depositó los montos adeudados, desde el pasado junio se da un cese de pagos técnico.

Argentina aduce que no puede cumplir la sentencia porque una cláusula en los contratos de los canjes impide pagar más a otros bonistas que a los que aceptaron las quitas de la reestructuración.

La vigencia de esa cláusula termina hoy, pero las dudas sobre lo que ocurrirá con la deuda continúan en el aire de cara a un 2015 que no solo vendrá marcado por la capacidad de la maltrecha economía argentina para capear el temporal, sino por la carrera electoral que culminará a finales de año con la votación de un nuevo presidente.

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