Argentina sufre un duro revés en su batalla con los acreedores tras perder la apelación

Por Publimetro Colombia

Nueva York, 23 ago (EFE).- Argentina sufrió hoy un duro revés en su larga batalla con los acreedores que no aceptaron reestructurar la deuda, pues la apelación de un fallo de la justicia de EE.UU. que le obliga a pagarles más de 1.330 millones de dólares fue rechazada.

La decisión del panel de tres jueces de la corte de apelaciones del Segundo Distrito federal implica que la última oportunidad para que el país latinoamericano obtenga un resultado favorable en este prolongado proceso judicial radica en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Además de rechazar la apelación, el tribunal de apelaciones decidió mantener en suspenso la aplicación del fallo hasta que el Supremo decida si acepta o no pronunciarse sobre el tema, como se le solicitó el pasado 25 de junio.

“Esto le da mucho más tiempo a Argentina”, señaló a Efe la profesora de derecho de la Universidad de Georgetown Anna Gelpern, quien ha seguido este caso y considera que puede pasar un año o más antes de que el Supremo estadounidense anuncie su decisión.

El telón de fondo del litigio es el cese de pagos de una deuda de más de 100.000 millones de dólares que las autoridades argentinas decretaron en 2002, en medio de una grave crisis económica y social.

A través de dos procesos de canje, en 2005 y 2010, se logró una adhesión del 93 % para reestructurar la deuda en mora, con una quita del 65 %, fuertes ahorros en intereses y plazos de pago extendidos.

El esperado dictamen de los jueces Rosemary Pooler, Barrington Parker y Reena Raggi supone una gran victoria para el fondo NML, propiedad de Elliot Management, del multimillonario Paul Singer, que lidera la demanda presentada por los tenedores de bonos que rechazaron los canjes de deuda argentina.

La orden de hoy “condena apropiadamente la persistente violación por parte de Argentina de sus obligaciones y su enorme desafío a las leyes de Estados Unidos y las órdenes de los tribunales de EE.UU. Confirma que Argentina no está por encima de ley”, dijo hoy el abogado de NML, Theodore Olson, en un comunicado.

Los querellantes, muchos de los cuales compraron estos bonos con grandes descuentos en los mercados, llevan una década batallando por recuperar el cien por cien del monto original, para lo que incluso llegaron a lograr el embargo temporal de la fragata “Libertad” de la Armada argentina en Ghana.

El Gobierno argentino ha dicho durante años que no pagará “ni un dólar” a los que califica como “fondos buitres”, alegando que eso sería injusto para los tenedores de bonos reestructurados.

De hecho, Argentina incluso aprobó una ley que impedía ofrecer una nueva reestructuración sobre aquella deuda, pero el país se vio obligado a cambiar de posición después de que el juez federal de primera instancia Thomas Griesa sentenciara en octubre del año pasado que tenía que pagar a los querellantes todos sus reclamos.

El juez determinó un mes más tarde que, en el momento en el que Argentina fuera a pagar cualquier monto a los tenedores de bonos reestructurados, tenía que desembolsar también los 1.330 millones de dólares y los intereses acumulados a los demandantes a través de una cuenta gestionada por el tribunal.

“Reconociendo la inusual naturaleza de este litigio y la importancia que suponen para Argentina los problemas presentados”, el tribunal de apelaciones pidió al país en una audiencia en febrero pasado que propusiera “una fórmula alternativa y un calendario de pago”, señala el juez Parker en el dictamen de hoy.

El país respondió presentando un mes después una propuesta de pago similar a la del canje que había ofrecido en 2010, algo que no convenció al panel de jueces que estudió la apelación, por lo que decidieron ratificar el fallo de Griesa.

La propuesta ignora los “bonos quebrados” y no es “productiva”, concluyeron.

En su decisión de 29 páginas, el tribunal de apelaciones recuerda que en esa audiencia celebrada en febrero los abogados de Argentina aseguraron que el país “no obedecería voluntariamente” la decisión del tribunal de primera instancia, incluso si esta corte ratificaba el fallo.

Además, hace hincapié en que las autoridades argentinas han “anunciado públicamente y repetidamente su intención de desafiar cualquier fallo de esta corte y del tribunal del distrito con las que estén en desacuerdo”, lo que les ha llevado a finalmente a dar la razón a los demandantes.

Así, tal y como determinó Griesa, “si Argentina paga a los tenedores de bonos reestructurados el 100 % de lo que se debe en sus títulos en un momento determinado, también tiene que pagar a los demandantes el 100 % de los 1.330 millones de dólares y los intereses acumulados que ahora debe”.

La decisión no fue bien recibida entre los grupos de tenedores de bonos reestructurados y uno de sus abogados, Sean O’Shea, lamentó que “pasa por alto el injusto impacto del fallo sobre los derechos constitucionalmente protegidos de los tenedores de bonos reestructurados”.

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