La huelga general de Portugal, un éxito solo para los sindicatos

Por Publimetro Colombia

Lisboa, 27 jun (EFE).- La huelga general de hoy en Portugal contra las medidas de austeridad del rescate financiero fue un éxito para las grandes centrales sindicales, pero el Gobierno conservador subrayó que el país no estuvo parado por la protesta.

Como ha ocurrido en las otras tres huelgas generales organizadas en los dos años de legislatura del primer ministro, Pedro Passos Coelho, ni los sindicatos ni el Gobierno ni la patronal dieron datos concretos sobre la adhesión.

Los transportes públicos de los principales núcleos urbanos, sobre todo el metro y los ferrocarriles que estuvieron paralizados, fueron el sector más afectado por el paro.

También el paro tuvo repercusión en servicios públicos como los de limpieza, atención sanitaria y dependencias de la administración nacional y local, y los atascos en las autopistas de accesos a Lisboa fueron mayores de lo habitual.

Portavoces sindicales estimaron la adhesión al paro en esos sectores en torno al 80 por ciento y aseguraron que en los puertos, astilleros y grandes centros fabriles hubo también un alto seguimiento, corroborado por informes de los medios de comunicación.

Entretanto el comercio, la restauración, la mayoría de los bancos y los negocios y empresas de la capital y sus municipios aledaños mantuvieron la actividad habitual.

Las populares playas próximas a Lisboa estaban abarrotadas de sombrillas y bañistas, con un aspecto propio de los días festivos de verano.

El Ejecutivo rehusó cuantificar el seguimiento pero el ministro de la Presidencia, Luís Marques Guedes, subrayó que “el país no está parado” y ensalzó a quienes acudieron a su puesto de trabajo.

En declaraciones a los periodistas por el habitual consejo de ministros de los jueves, el ministro expresó la voluntad del Gobierno de no entrar en una “guerra de números” por considerarla “una falta de respeto” para quienes trabajaron y para quienes hicieron huelga.

Por su parte los líderes de los dos grandes sindicatos calificaron de un éxito la huelga y advirtieron al Gobierno de que mantendrán la lucha contra sus políticas de austeridad.

El secretario general de la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP, comunista), Arménio Carlos, y el líder de la Unión General de Trabajadores (UGT, socialista) Carlos Silva, reunieron a varios miles de personas en los mítines que dieron en dos puntos diferentes de Lisboa como acto central de la jornada de paro.

Ambos coincidieron en valorar la jornada como una “fuerte” muestra de descontento popular hacia las medidas de austeridad que ha adoptado Passos Coelho para cumplir con los acuerdos del rescate financiero de 78.000 millones de euros que la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) concedieron hacer dos años a Portugal.

El líder de la CGTP, que habló junto a la sede del Parlamento, pidió al Gobierno “que se marche ya” y anunció que julio y agosto serán “meses calientes” no solo por el verano sino por la conflictividad social.

Carlos aseguró que los trabajadores no se quedarán impasibles ante el propósito del Ejecutivo de aprobar una reforma del Estado para hacer nuevos recortes presupuestarios en los próximos dos años, que afectarán sobre todo a funcionarios, pensiones y servicios públicos.

Los manifestantes de la CGTP llevaban pancartas con lemas como “Gobierno rua” (Gobierno a la calle) y “O povo e quem mais ordena” (el pueblo es quien mas manda) y su líder pidió al jefe del Estado, el también conservador Aníbal Cavaco Silva, que convoque elecciones de forma inmediata.

Por su parte el líder de la UGT arengó a sus militantes ante el Ministerio de Finanzas, en la plaza del Comercio de Lisboa, y aseguró que la huelga de hoy registró una adhesión “masiva”.

No hubo transporte y pararon fábricas y servicios públicos, resumió Carlos Silva, cuyo sindicato convocó por tercera vez en su historia esta huelga de forma conjunta con la CGTP.

“La lucha no debe parar hasta que el Gobierno deje de agredir a los trabajadores”, advirtió el sindicalista, con un discurso más moderado que el de la central comunista, en el que no hubo petición de renuncia al primer ministro, Pedro Passos Coelho.

Lisboa, 27 jun (EFE).- Uno de los dos grandes sindicatos que convocaron la huelga general de hoy en Portugal, la socialista UGT, calculó en un 50 % la adhesión a la protesta, que consideró una “fuerte” señal de rechazo a la política de austeridad del Gobierno.

Carlos Silva, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), calificó de “gran éxito” este paro en rueda de prensa.

Por su parte, Armenio Carlos, secretario general de la otra gran central lusa que convocó la protesta, la comunista Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP), no dio cifras concretas de participación, pero consideró, también en conferencia de prensa, “excepcional” su seguimiento.

Las autoridades y la patronal no dieron, como es habitual en las huelgas en este país, ningún dato sobre la incidencia de la protesta, pero un ministro subrayó en un breve comentario a los periodistas que el país no estuvo hoy parado.

Según los cálculos del líder de UGT, en Portugal -con una población activa de 5,5 millones de personas de la que un millón está en paro- hubo hoy una adhesión al paro de más de dos millones de trabajadores.

La incidencia de esta cuarta huelga general contra el Ejecutivo conservador de Pedro Passos Coelho fue mayor en el sector público que en el privado, argumentó, tanto por el mayor impacto de las medidas de austeridad entre los funcionarios como por las pequeñas empresas, menos proclives a las huelgas, que abundan en Portugal.

En comparación con las anteriores huelgas generales promovidas por este sindicato en 2010 y 2011, Silva se mostró convencido de que el paro de hoy registró una mayor adhesión.

Según el líder de la UGT, los transportes, las telecomunicaciones y los servicios públicos fueron los sectores más afectados, mientras en la banca la adhesión fue menor de la deseada, pese a que estuvieron cerradas un centenar de sucursales de la mayor entidad del país, la estatal Caixa Geral de Depósitos.

De los medios de comunicación -en los que no se notó en general el paro- Silva resaltó la paralización de la agencia nacional de noticias Lusa, que no transmitió una sola información durante toda la jornada.

Al contrario que la UGT, que se mostró abierta al diálogo y pidió concertación social sobre la política económica, el líder de la central comunista amenazó con un verano “caliente” de conflictividad social para frenar los nuevos recortes presupuestarios que quiere aprobar el Gobierno.

Carlos pidió la renuncia del Ejecutivo, que tiene mayoría absoluta y acaba de cumplir los dos primeros años de legislatura, y consideró la huelga de hoy una prueba de que los ciudadanos “exigen un cambio de Gobierno y de política”.

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