La UE debatirá en la cumbre los eurobonos y ceder soberanía presupuestaria

Por Publimetro Colombia

Bruselas, 26 jun (EFE).- La UE discutirá en la cumbre del jueves y el viernes avanzar hacia una mayor integración financiera, presupuestaria y económica, con un mayor control presupuestario, la creación de los eurobonos a medio plazo y, más a largo, un Tesoro europeo.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha descrito en un informe publicado hoy y remitido a los líderes de la UE su visión de la futura gobernanza de la Unión Económica y Monetaria.

El informe, de siete páginas, ha sido redactado en colaboración con los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker; y del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Este documento incluye cuatro pilares sobre los que se seguirá trabajando más allá de la cumbre de los días 28 y 29, dado que Van Rompuy pretende entregar en octubre un informe intermedio y en diciembre propuestas detalladas para avanzar por etapas hacia una verdadera Unión Económica y Monetaria.

Los primeros elementos del plan son un marco financiero integrado que otorga la responsabilidad de la supervisión de los bancos a la UE y crea mecanismos comunes para la resolución de bancos y garantizar los depósitos, así como un marco presupuestario integrado que implica tomar más decisiones en común y avanzar hacia la emisión de deuda común.

Los otros dos son un marco de política económica para fomentar un crecimiento sostenible y garantizar la necesaria legitimidad democrática y rendición de cuentas en la toma de decisiones.

Estos bloques ofrecen una “arquitectura coherente y completa que tendrá que crearse a lo largo de la próxima década” y son “necesarios para la estabilidad y prosperidad a largo plazo de la Unión Económica y Monetaria”, pero requerirán “mucho trabajo más” y “posibles cambios en los tratados de la UE en algún momento”.

El marco financiero integrado se centra en una supervisión bancaria europea única y un sistema común de garantías de depósitos y de resolución bancaria.

La supervisión tendría dos niveles: el europeo y el nacional, pero el primero tendría la “responsabilidad última” y por tanto la autoridad en materia de supervisión sobre “todos” los bancos.

Tendría poderes para intervenir de manera preventiva y el BCE podría ser la entidad supervisora de los bancos en la eurozona.

El sistema de garantías de depósitos también estaría supervisado en el nivel europeo, al igual que el fondo europeo de resolución de bancos, cuyos recursos procederían de las propias entidades.

Los dos esquemas podrían depender de una autoridad común y el fondo de rescate permanente, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), “podría actuar como garante presupuestario” de la autoridad responsable de la resolución de los depósitos.

Acerca del marco presupuestario integrado, se propone una mayor puesta en común de la toma de decisiones en la eurozona a cambio de compartir riesgos y eso exige prevenir y corregir políticas fiscales insostenibles en cada país.

Así, se podrían fijar topes para el equilibrio presupuestario anual y los niveles de deuda y se tendría que justificar y solicitar la aprobación de emisiones de deuda más allá del límite acordado.

Pero es más, “la eurozona estaría en posición de exigir cambios en las partidas presupuestarias” nacionales si incumplen la reglas.

Una vez entregada parte de la soberanía en materia presupuestaria, se podría explorar “a medio plazo” la emisión de deuda común, de manera que solo se introducirían los eurobonos cuando haya “un marco de disciplina presupuestaria robusto” para evitar el riesgo moral, tal y como exige Alemania.

Por eso el proceso hacia este fin se haría por “etapas”.

Las opciones van desde instrumentos de financiación a corto plazo (como euroletras) a crear un fondo de amortización de deuda.

En último lugar se crearía un Tesoro en la eurozona.

En el capítulo del marco económico integrado, Bruselas quiere una mayor integración “en políticas como la movilidad laboral y la coordinación de impuestos”.

Bruselas, 26 jun (EFE).- El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, explico hoy que la mayor integración económica de la zona euro irá por fases, comenzando rápidamente por la unión bancaria, que no requiere un cambio de los tratados.

Otras cuestiones, como la “unión presupuestaria”, pueden necesitar un cambio de los tratados comunitarios, lo que exigirá un plazo mayor de tiempo, según señaló Barroso en un coloquio en un centro de estudios en Bruselas.

Barroso presentó los principales elementos del informe que ha elaborado junto con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para la cumbre comunitaria de los próximos jueves y viernes.

El documento, divulgado hoy, pide avanzar hacia una mayor integración financiera, presupuestaria y económica que incluyen un mayor control sobre los presupuestos, eurobonos a medio plazo y un Tesoro europeo a largo, así como un fondo de rescate con algo más de poderes.

Barroso dijo que la unión bancaria “puede lograrse rápidamente” sin cambio de tratado, y señaló que este elemento “es necesario” porque “la crisis ha revelado crudamente el nivel de la insuficiente coordinación de la supervisión bancaria”.

También avanzó que la Comisión Europea presentará, en los próximos meses, propuestas para crear un supervisor común europeo y un sistema común de garantía de depósitos y de resolución de bancos.

La unión presupuestaria o fiscal sí puede necesitar un cambio de Tratado, un proceso que requiere unanimidad de los Veintisiete, por lo que no se aventuró a ponerle un plazo en el tiempo.

Esta unión prevé un marco presupuestario integrado que implica tomar más decisiones a el nivel de la UE y avanzar hacia la emisión de deuda común.

Este punto requiere “más coordinación en la política fiscal y un enfoque europeo mucho más fuerte en asuntos presupuestarios”, afirmó Barroso.

Sin embargo, reconoció que “algunos países no están listos” para un cambio de tratado. Por ello, apostó por “combinar la ambición con la secuencia adecuada, ya que no podemos generar falsas expectativas. Empecemos por la unión bancaria; eso se puede hacer rápidamente”.

Pero advirtió de que el camino es irreversible y de que “el ritmo de la integración europea no puede ser el del miembro más lento”.

“No podemos aceptarlo”, sentenció.

Barroso recordó que el Reino Unido y Dinamarca tienen exenciones para entrar en el euro, y que otros países aún no están listos.

Por ello está la posibilidad de que los países del euro “vayan más rápido”, pero abiertos a los que quieran unirse.

Barroso argumentó también que la mayor integración económica y financiera de la UE, además de ser la única salida para la zona euro, es deseada por los mercados y los socios internacionales de la Unión, como ocurrió en la pasada cumbre del G20 en Los Cabos (México).

“Esto es complemente nuevo. Antes, más integración era considerada una petición de los federalistas”, recordó.

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