El BPI defiende la creación de un sistema bancario unificado en la zona euro

Por Publimetro Colombia

Basilea (Suiza), 24 jun (EFE).- El Banco de Pagos Internacionales (BPI) defiende en su último informe anual la creación de una unión bancaria en la zona del euro y saluda las propuestas hechas hasta ahora en ese sentido.

“Es lógico concluir que un mercado financiero paneuropeo y un banco central paneuropeo requieren un sistema bancario también paneuropeo. Dicho de otro modo, una unión monetaria que centraliza el prestamista de última instancia de los bancos debe contar con un sistema bancario unificado. Los bancos de Europa deben convertirse en bancos europeos”, según el BPI.

Añade que “las propuestas recientes en materia bancaria son prometedoras porque permitirían avances rápidos dentro de los términos actuales de la unión monetaria”.

“En primer lugar, se unificarían las normas bancarias, que actualmente están fragmentadas por las fronteras nacionales. Segundo, una vez unificadas las normas, se centralizaría la responsabilidad en un órgano común de regulación, supervisión, seguro de depósitos y resolución”, dijo el BPI.

De ser adoptadas, estas medidas romperían la interacción negativa entre los bancos y los soberanos y otros vínculos destructivos que están haciendo la crisis tan virulenta.

Reactivarían el mercado de préstamos interbancarios y el acceso de los soberanos a los mercados de financiación, según el BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea y que celebró hoy su asamblea general anual.

“Permitirían que el Eurosistema dejara de desempeñar funciones de intermediario financiero, un papel tan poco convencional como conveniente”, apostilla el BPI.

Añade que “al restablecer la confianza en la moneda única harían que depositantes tanto institucionales como minoristas vuelvan a operar con bancos de sus respectivas plazas”.

El retorno de la normalidad cotidiana, a través de una moneda y un sistema bancario unificados, daría a los líderes de la zona del euro el tiempo que necesitan para terminar de establecer el amplio marco institucional que la unión monetaria precisa para ser viable a largo plazo, según el BPI.

Europa superará esta crisis si consigue resolver los problemas en ambos frentes: por un lado llevar a cabo el ajuste estructural, la consolidación fiscal y la recapitalización de los bancos, y por el otro unificar el marco bancario de regulación, supervisión, seguro de depósitos y resolución, dijo el BPI.

De este modo se acabaría con la perniciosa interacción entre los soberanos y los bancos debilitados y se recuperaría la normalidad financiera, ganando así tiempo para seguir desarrollando el marco institucional de la zona del euro, según el banco de los bancos centrales.

Basilea (Suiza), 24 jun (EFE).- Entre las economías avanzadas que “aún sufren las secuelas del profundo desplome de la actividad crediticia e inmobiliaria se cuentan principalmente España, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido”, informó hoy el Banco de Pagos Internacionales (BPI).

“El desequilibrio de la economía mundial persiste e incluso parece agravarse por la interacción de las debilidades aún presentes”, cinco años después del estallido de la crisis financiera, según el BPI, que celebró hoy su asamblea general anual.

En su informe anual, en el que analiza el sistema financiero internacional entre junio de 2011 y comienzos de junio de 2012, el BPI presenta un panorama desolador y prevé que el crecimiento siga siendo anémico en muchas economías avanzadas.

El BPI recuerda que “el derrumbe del sector de la construcción y otros sectores relacionados con la actividad inmobiliaria fue particularmente severo en España y Estados Unidos” y tendrá importantes efectos duraderos en el desempleo.

Además, “algunas economías cuyo crecimiento se ha basado principalmente en la exportación también podrían afrontar dificultades pronto”, según el BPI.

“Rusia y la India, por ejemplo, podrían sufrir importantes dificultades durante el periodo 2011-15 ante el crecimiento mucho más lento de algunos de sus socios comerciales”, Ucrania y Turquía en el caso de Rusia y los mercados de Oriente Medio en el de la India, dice el informe.

Añade que los obstáculos también podrían ser considerables para la mayoría de los países europeos, que comercian intensamente entre sí y cuyas previsiones de crecimiento han sufrido una fuerte revisión a la baja.

Un primer grupo incluye pequeñas economías abiertas con una participación de las exportaciones en el Producto Interior Bruto (PIB) superior al 60 % y que previsiblemente acusarán una fuerte caída en el crecimiento de sus socios comerciales.

Es el caso de Bélgica, Hungría, los Países Bajos, la República Checa y Tailandia.

Por ejemplo, alrededor de una quinta parte de las exportaciones tailandesas se dirigen hacia países cuyo crecimiento en 2011-15 podría disminuir al menos 2 puntos porcentuales respecto al periodo 2003-07.

Canadá, Estados Unidos y México podrían no verse afectados por los múltiples efectos adversos del débil crecimiento en el resto de regiones, ya que estas economías guardan estrechos vínculos comerciales entre sí y los analistas prevén que su crecimiento sea relativamente robusto.

China y los principales países de Europa Occidental (Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido) se sitúan de algún modo entre ambos grupos.

Es probable que se enfrenten a una caída significativa (en torno a 1 punto porcentual) en el crecimiento de sus socios comerciales, pero sus exportaciones no representan más del 40 % de su PIB, lo que limita las repercusiones derivadas del menor crecimiento de la demanda externa.

“De estos países, Alemania puede ser el más vulnerable”, según el banco de los bancos centrales, cuya sede se encuentra en la ciudad suiza de Basilea.

Los niveles insostenibles de deuda fueron en última instancia el origen de la crisis financiera y no hay claros indicios de que la situación haya mejorado mucho desde entonces.

Los parámetros que miden la sostenibilidad de la deuda no han mejorado significativamente en las economías más afectadas por la crisis financiera, mientras en muchas otras han empeorado.

Los datos agregados sugieren un cierto progreso en el desapalancamiento de los hogares británicos, españoles y estadounidenses.

El sector empresarial no financiero de España, Irlanda y el Reino Unido no ha avanzado tanto en su desapalancamiento (venta de activos para ganar solvencia).

En el caso de Estados Unidos, el endeudamiento financiero de este sector permaneció bastante estable durante el auge inmobiliario, por lo que no sería necesario un desapalancamiento generalizado tras el desplome de precios.

Únicamente los hogares alemanes han continuado reduciendo sus niveles de deuda con respecto a sus ingresos.

Arantxa Iñiguez

Basilea (Suiza), 24 jun (EFE).- “Los bancos centrales se ven obligados a prolongar el estímulo monetario mientras los gobiernos actúan de forma rezagada y los ajustes se retrasan”, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI) en su informe anual publicado hoy.

La entidad informa de que los activos agregados de todos los bancos centrales ascienden a más de 18 billones de dólares (14,2 billones de euros), que representan ahora aproximadamente el 30 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, el doble de su valor hace una década.

En su informe anual, el BPI analiza el sistema financiero internacional entre junio de 2011 y comienzos de junio de 2012.

El BPI, que celebró hoy su asamblea general anual en su sede en Basilea, observa que “las tasas de interés oficiales en términos reales (tasas nominales menos inflación general) siguen siendo muy negativas en la mayoría de las economías avanzadas”.

“Los bancos centrales de las economías avanzadas han continuado o incluso ampliado sus compras de deuda pública y su respaldo de liquidez al sistema bancario”, dice el BPI.

No obstante, añade que es cierto que la economía mundial se encuentra hoy en una mejor situación, gracias a la actuación enérgica de los bancos centrales tras el colapso de Lehman Brothers en 2008 y en años posteriores.

El BPI cita como ejemplo “la oferta del Banco Central Europeo de préstamos bancarios a tres años a finales de 2011 y nuevamente a principios de 2012”.

Este programa estuvo dotado con un billón de euros e incrementó los balances de los bancos centrales del Eurosistema en cerca de 500.000 millones de euros.

El BPI opina que este programa de inyección de liquidez a tres años “fue un factor decisivo para volver a activar los mercados de financiación bancaria e indirectamente reforzar algunos mercados de deuda pública de la zona del euro”.

Además, el BCE, cuya tasa de interés oficial se sitúa en el 1 %, ha relajado de nuevo las condiciones para prestar dinero a los bancos.

“La extraordinaria persistencia de la política monetaria laxa responde principalmente a la insuficiente actuación de los gobiernos ante los problemas estructurales”, según el BPI.

Añade que podrían estar desvaneciéndose los efectos positivos de estos esfuerzos por parte de los bancos centrales, al tiempo que aumentarían sus efectos secundarios negativos.

“Sería un error pensar que los bancos centrales pueden utilizar sus balances para resolver cualquier problema económico y financiero: no pueden inducir el desapalancamiento (venta de activos para ganar solvencia), no pueden corregir los desequilibrios sectoriales y no pueden resolver problemas de solvencia”, según el BPI.

Unas tasas oficiales cercanas a cero y las inyecciones de liquidez abundantes y prácticamente incondicionales desincentivan el saneamiento de balances en el sector privado y la reducción de las necesidades de financiación en el sector público, al tiempo que distorsionan el sistema financiero y aumentan la carga sobre los supervisores.

Una lección aún más importante es que si los problemas estructurales subyacentes no se corrigen durante la fase de recuperación, corremos el riesgo de crear el caldo de cultivo de una nueva crisis.

Los desequilibrios fiscales de largo plazo se extienden más allá de la zona del euro.

Los gobiernos de las economías avanzadas deberían demostrar de manera convincente que pueden gestionar adecuadamente el gasto en pensiones y asistencia sanitaria a medida que envejece su población.

A corto plazo, también sería necesario recortar gastos y elevar los ingresos.

Los países con graves problemas tendrán que ir mucho más allá y realizar con rapidez una reforma significativa de su sector público.

La creciente brecha entre lo que se espera de los bancos centrales y lo que realmente pueden ofrecer podría socavar a largo plazo su credibilidad y autonomía operativa, según el BPI.

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