Rousseff anuncia un ambicioso conjunto de medidas de incentivo a la industria

Por Publimetro Colombia

Brasilia, 3 abr (EFE).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy un ambicioso conjunto de medidas de incentivo al sector industrial, duramente castigado por la crisis internacional, con el fin de garantizar que el país alcance este año un crecimiento económico del 4,5 %.

Entre las medidas, con un costo fiscal de cerca de 20.000 millones de reales (unos 10.990 millones de dólares), destacan la exención de impuestos sobre las nóminas salariales para los sectores más afectados, la reducción de los tributos para inversiones en infraestructura y el aumento del crédito.

En un acto celebrado en el Palacio de Planalto al que acudieron numerosos ministros, sindicalistas y empresarios, el Gobierno también anunció medidas para frenar la apreciación del real frente al dólar, lo que ha afectado la competitividad de los productos brasileños en el exterior, y para darle preferencia a la industria nacional en las compras gubernamentales.

Rousseff igualmente anunció normas específicas para incentivar el sector de informática y la industria automotriz, que contará a partir de enero próximo con un nuevo régimen que dará beneficios a los fabricantes de automóviles que inviertan en innovación y que cuenten con el mayor número de piezas de procedencia nacional.

“La mejor herramienta para enfrentar la crisis no son las medidas restrictivas que agravan la recesión y el desempleo. Brasil ha demostrado que es posible conciliar el corte de gastos y el crecimiento económico, y es lo que estamos haciendo. Mantendremos nuestra meta de superávit fiscal sin perjudicar el crecimiento de la industria”, dijo.

Según la mandataria, Brasil tiene que aprovechar su propio mercado interno, que es grande, creciente y atrae a numerosos países, para incentivar la producción nacional como mejor herramienta para combatir la actual coyuntura negativa.

“Queremos competir en el comercio exterior pero en condiciones justas y equilibradas, y para ello necesitamos aumentar la competitividad y reducir los costos”, agregó.

Con estas medidas, Brasil “tendrá la reducción de costos (de producción) necesaria y la competitividad necesaria para crecer un 4,5 % este año y seguir esa trayectoria en los próximos años”, dijo, por su parte, el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

El crecimiento de la economía brasileña se desaceleró desde un 7,5 % en 2010 hasta un 2,7 % en 2011 como consecuencia, entre otros factores, del mal desempeño de la industria, cuya producción sólo creció un 1,6 % el año pasado tras haberse expandido un 10,5 % en 2010.

Según Mantega, las medidas para reducir el costo de producción de las fábricas y elevar la competitividad de la industria nacional en el exterior son necesarias en un año en que la crisis internacional persistirá y afectará nuevamente al sector.

“En 2012 hasta China está sufriendo con una reducción en su producción industrial. Ante esa situación tenemos que prepararnos para enfrentar una competencia cada vez más feroz de países que venden sus productos por debajo del precio de costo, dan subsidios, devalúan sus monedas y reducen los salarios”, aseguró.

La medida más ambiciosa entre las anunciadas hoy es la que exime provisionalmente del pago de impuestos sobre la nómina (20 %) a quince sectores afectados por la crisis y que utilizan mano de obra intensiva, como los de textiles, confecciones, muebles, plásticos, piezas de automóvil, bienes de capital y autobuses.

Esta exención, destinada a reducir los costos laborales de las empresas, será compensada con el cobro de un impuesto mínimo (entre 1 y 2 %) sobre la facturación, sin incluir las exportaciones.

Las normas del nuevo régimen automotor, según Mantega, tienen el objetivo de garantizar que los fabricantes nacionales puedan abastecer totalmente el mercado nacional, actualmente el tercero mayor de automóviles en el mundo.

“El nuevo régimen automotor entrará en vigor en enero de 2013 e incluirá incentivos tributarios y reglas de transición diferenciadas para atraer inversiones”, explicó.

Sao Paulo, 3 abr (EFE).- La industria brasileña se enfrenta a la pérdida de competitividad debido a la crisis, los altos costes de producción, los elevados tipos de interés y la fortaleza del real, una realidad que el Gobierno quiere combatir con un paquete de medidas que los expertos consideran positivo pero coyuntural.

El presidente de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaf, dijo hoy a Efe que la industria brasileña es “muy competitiva” y apostilló que donde “falta competitividad” es en Brasil.

La presidenta Dilma Rousseff anunció hoy una serie de incentivos a la industria que, según el Ministerio de Hacienda, será de 60.400 millones de reales (unos 33.005 millones de dólares), la mayoría de los cuales serán desembolsados este año.

De ese total, 45.000 millones de reales (unos 24.590 millones de dólares) serán de una capitalización que el Tesoro Nacional hará al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para que pueda ampliar los créditos, y el resto de rebajas tributarias y otros beneficios fiscales.

“La mejor herramienta para enfrentar la crisis no son las medidas restrictivas que agravan la recesión y el desempleo. Brasil ha demostrado que es posible conciliar el corte de gastos y el crecimiento económico, y es lo que estamos haciendo”, dijo Rousseff.

En opinión de Skaf, las medidas anunciadas por el Gobierno tendrán un impacto positivo en “atender sectores puntuales”, pero señaló que para abordar los problemas de fondo es necesario aplicar “medidas mucho más profundas”.

El presidente de la Fiesp mencionó que la competitividad está afectada por los altos tipos de interés, que se sitúan en el 9,75 por ciento anual; los intereses bancarios, mucho más altos que los oficiales, y la fuerte revalorización de la moneda local que entre 2003 y 2011 fue del 108 por ciento frente al dólar.

El alza del real responde al alto precio de las materias primas, de las que Brasil es un importante productor, alentado por el dinamismo de China, principal socio comercial del país desde 2009.

El líder empresarial también enumeró como elementos que juegan en contra de la actividad fabril los elevados precios logísticos y los costes de energía, los terceros más caros del mundo.

Skaf apuntó la necesidad de luchar contra la burocracia y abogó por convocar nuevas licitaciones para las concesiones eléctricas para abaratar la factura energética.

El análisis es compartido por el economista de la Fundación Getulio Vargas (FGV) Mauricio Canedo, quien dijo que la “dirección de las medidas fue correcta, pero el paquete está más orientado por la crisis internacional y menos por la competitividad de Brasil a largo plazo”.

La producción industrial brasileña creció un 1,3 por ciento en febrero respecto a enero, tasa que supone su mayor expansión en los últimos doce meses, pero en términos interanuales decreció el 3,9 por ciento, según cifras oficiales divulgadas hoy.

El año pasado la producción industrial sólo creció un 1,6 por ciento, tras haberse expandido un 10,5 por ciento en 2010, debido a la caída de la demanda de importantes clientes de Brasil.

Representantes del mundo de la empresa y analistas llevan mucho tiempo alertando del riesgo de que se inicie un proceso de desindustrialización.

Desde la década de los 90, la industria de transformación ha experimentado una caída continuada en su participación en el PIB, que en la actualidad se sitúa en el 14,6 por ciento.

Para frenar este proceso, el Gobierno anunció hoy estas medidas que, sin embargo, han dejado insatisfechos a algunos, como al diputado federal Paulo Pereira da Silva, presidente de Força Sindical, una de las principales centrales obreras del país.

Pereira da Silva calificó las medidas de “puntuales”, dijo que dejan fuera a 116 de los 127 segmentos manufactureros y llamó a los trabajadores a una protesta multitudinaria mañana en Sao Paulo, el motor industrial del país.

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