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La muerte en una operación militar de Andrés Vanegas Londoño, alias “Uriel”, jefe del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el departamento del Chocó, es el mayor golpe que ha sufrido esa guerrilla en los últimos años al ser “un objetivo de alto valor” para el Gobierno.

“Uriel” era la cabeza visible del Frente de Guerra Occidental del ELN y en el país era conocido por sus constantes apariciones en redes sociales en las que se autodenominaba la “voz editorial” de ese grupo, pues solía opinar constantemente sobre asuntos políticos y negociaciones de paz.

La operación contra el jefe guerrillero -ejecutada el domingo por el Ejército, la Policía y la Armada Nacional en el municipio de Nóvita (Chocó) con el apoyo de la Fuerza Aérea y la Fiscalía General- ocurrió en un campamento en el que había dos menores que, según el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, siguen en poder del ELN.

“Fue más de un año sin descanso que lo finiquitamos con una larga infiltración por la selva chocoana, empleando varios medios y métodos dada la abrupta geografía que encontramos en el litoral pacífico, hasta llegar al campamento en el que se encontraba el bandido alias ‘Uriel'”, dijo en una rueda de prensa el comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro.