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El doble calvario de una joven indocumentada que lucha contra el cáncer en Estados Unidos

Por Publimetro TV

Una joven indocumentada de origen mexicano, gravemente enferma de cáncer, se aferra a la vida y lucha para conseguir fondos para pagar un tratamiento, a pesar de que en el estado de Illinois una ley establece que tiene derecho a atención gratuita, sin importar su estatus migratorio.

“Tengo mucho miedo”, declaró Jessica González a Efe, quien es muy religiosa y le pide ayuda a Dios en su lucha contra el tiempo y la burocracia estatal para lograr un tratamiento de inmunoterapia que solamente le aseguraría un 10 % más de vida.

A los 21 años está gravemente enferma, y el tratamiento le costaría unos 400.000 dólares, que tendría que pagar porque no tiene seguro médico.

Los hospitales del área de Chicago no cumplen con una ley del 2014 que asegura trasplantes y tratamientos contra el cáncer gratuitos a todos los que lo necesiten, tenga o no los papeles migratorios en regla, como en el caso de Jessica.

En la mayoría de los hospitales esta ley no se cumple porque el gobernador del estado, Bruce Rauner, dejó de aportar los fondos estatales que financiaban el programa, como parte de sus planes para reducir drásticamente el déficit de presupuesto.

“Los hospitales están obligados humanitariamente, pero anteponen el materialismo a la vida de las personas”, declaró a Efe el pastor anglicano José Landaverde, quien realizó protestas y huelgas de hambre en Chicago hace cuatro años para que se aprobara la ley.

En los tres primeros años de vigencia de la ley se realizaron 150 trasplantes gratuitos de riñón e hígado a indocumentados, pero en la actualidad solamente se hacen en dos hospitales en Chicago.

El sufrimiento de Jessica González comenzó en mayo de este año, cuando le diagnosticaron un cáncer de riñón.

En agosto le extirparon un tumor del tamaño de un balón de fútbol, de 5 libras (2,2 kilos) de peso, y ahora le descubrieron un cáncer agresivo en un pulmón y otro en la pelvis.

Los gastos de la primera cirugía fueron cubiertos por los servicios de beneficencia del hospital, pero los futuros tratamientos correrían por cuenta de la paciente, que no tiene trabajo o una familia con recursos.

Oriunda de Guadalajara (México), Jessica fue traída a Chicago por sus padres a los dos años de edad y criada por sus abuelos, que por falta de dinero para el trámite no pudieron inscribirla en un programa para los jóvenes que llegaron al país durante su infancia.

Así “se quedó sin posibilidades de arreglar su estatus, aunque fuera temporalmente”, declaró a Efe su tía Mirna Turincio.

Sin papeles, seguro médico o un lugar estable para vivir, la joven dijo que sufre dolores y ataques de pánico y no puede trabajar.

En opinión del pastor Landaverde, además de colaborar con la recaudación de fondos, la comunidad debería “alzar el grito y acusar a los hospitales de ser inmorales”.

Se estima que en Illinois hay unos 500.000 indocumentados, en su mayoría mayores de 18 años, por lo que no son elegibles para recibir atención médica gratuita en hospitales del estado.

EFE

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