¡Alá, Madrid! El Real, supercampeón de España en Arabia Saudita

Por Román Gómez

Agua en el desierto. Sin querer queriendo, Real Madrid y Atlético de Madrid se encontraron con la posibilidad de alzar el primer título de 2020 muy temprano en la temporada. En una final a donde no estaban invitados, se metieron por la ventana gracias a un cambio de formato y dos rivales acérrimos disputaron un derbi en Arabia Saudita.

Las finales entre merengues y colchoneros nunca han sido abiertas. Por el contrario, siempre fueron sinónimo de fricción, pierna fuerte, tiempos extra y penales. A ese presagio se enfrentaban ambos, con la intención de romper la tendencia.

La lejanía del partido, disputado en Yeda, hizo que a ambos les costara entrar en ritmo. Sin embargo, poco a poco fueron ingresando en calor, a pesar del anodino primer tiempo. Para la segunda parte, fuerzas vikingas y rojiblancas chocaron como auténticos gladiadores.

Si de gladiadores hablamos, los dos líderes de ambos fueron los porteros. Jan Oblak volvió a ser figura del equipo de Diego Simeone, mientras que Thibaut Courtois sumó una actuación para ganarse el corazón de los merengues. Las manos de ambos mandaron el partido sin goles al tiempo extra.

Allí, en los 30 suplementarios, otra vez Courtois y Oblak se salieron de la ropa. Primero fue el esloveno con una doble parada. Luego, el belga apareció en un par de ocasiones y mantuvo el cero.

El gol del triunfo lo tuvo en sus pies Álvaro Morata. Mano a mano con Courtois, al español se le hacía agua la boca a la hora de definir, pero segundos antes fue derribado por Federico Valverde, quien se fue expulsado. No hubo caso, los rivales de Madrid se fueron a los penales.

Real Madrid comenzó pateando y anotando. El primero que erró fue Saúl, encargado de abrir los cobros para los colchoneros. Con esa ventaja, el merengue se sentía confiado, mucho más cuando Courtois le atajó un cañonazo a Thomas Partey.

La Supercopa para los vikingos estaba en los pies del de siempre, Sergio Ramos. El capitán se midió a Oblak y, como en Lisboa y Milán, le dio la alegría a los merengues, supercampeones de España en una fiesta a la que no estaban invitados. Más que "Halá, Madrid", esta vez, en Arabia, fue ¡Alá, Madrid!

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