Al Tiburón se le derramó la Copa en Perú (1-0)

Por Román Gómez

Partido de mucha presión para Junior de Barranquilla. Muy temprano en la Copa Libertadores, el equipo currambero se jugaba la vida en Perú, ante un Melgar de Arequipa incómodo.

Los dos conjuntos llegaron al encuentro necesitados de la victoria, luego de no tener  triunfos en dos presentaciones, aunque los incas si arrebataron un empate en su primera presentación.

Para colmo de males, para el equipo que dirige Luis Fernando Suárez, el resultado que se presentó en Buenos Aires entre San Lorenzo de Almagro y Palmeiras, lo ponía aún más contra las cuerdas. El triunfo del equipo argentino obligaba a los tiburones a ganar sí o sí para posicionarse en el grupo F.

¡Barranquilla, tenemos un problema!

El primer tiempo evidenció las inseguridades del Junior, que aunque no pierde en la Liga Águila, en la Copa Libertadores se muestra frágil, sobre todo en los balones aéreos. Así fue como Melgar llevó peligro en el primer tiempo, ante un equipo colombiano tirado atrás.

La única estrategia ofensiva del equipo barranquillero en la primera mitad fue el pase largo para explotar la velocidad de Luis Díaz, con el apoyo de Teófilo Gutiérrez. Mientras tanto, Matías Fernández firmaba otra actuación para el olvido, sin pesar en ataque ni en defensa.

Por fortuna en ese primer tiempo, Sebastián Viera fue un portero lúcido, ahogando el grito de gol a los peruanos en un par de ocasiones. Los arequipeños eran mucho más, sobre todo por las buenas actuaciones de Yoel Sánchez, Giancarlo Carmona y Bernardo Cuesta.

La ambición rompió el saco tiburón

El primer tiempo del conjunto colombiano fue tan discreto, que algo más de ofensiva había que mostrar en la parte complementaria. De la poco atractiva propuesta inicial, lo poquito que pudieran hacer en ataque iba a ser ganancia.

Junior comenzó a jugar bien y a hacer méritos para anotar algún gol, aunque la eficacia no se vio. De hecho, el portero peruano no tuvo que intervenir en gran parte del juego, pese a la peligrosidad rojiblanca.

Sin embargo, Melgar nunca bajó la guardia. Por eso, el anodino partido se transformó en un juego de ida y vuelta. El gol podía llegar de cualquier lado y ese fue el de los locales.

Un tiro de esquina volvió a desnudar las falencias junioristas en la pelota parada. Víctor Cantillo perdió la marca y Carmona solo tuvo que empujarla en el segundo palo. Melgar arriba y la moral de los curramberos se vino abajo.

A falta de tres jornadas, Junior quedaba con cero unidades y casi eliminado de la Copa. En los últimos minutos jugó sus restos y atacó con lo que pudo, pero sin el orden que se evidenció en los primeros minutos. Junior insistió, pero ni de broma lo hizo como en la temporada anterior, cuando el equipo de Julio Comesaña llegó a la final de la Copa Sudamericana.

El fracaso quedó a la vuelta de la esquina. Las matemáticas le dan alguna esperanza, que no se condice en el terreno de juego. El milagro está lejos de llegar, más con un Junior que perdió el norte sin su capitán, hoy sin empleo.

 

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