¡Silencio total! Fiel a las tribunas, América y Cali no hicieron ruido en el Pascual

El partido se pareció a lo visto en las tribunas: solemne.

Por Román Gómez

Silencio en el Pascual Guerrero. Sin fiesta en las tribunas, con butacas vacías y con dos equipos mirados de reojo por el país, luego del clásico en la Copa, América y Deportivo Cali tuvieron que sacar ánimos para chocar por la ida de las semifinales de la Liga Águila.

La motivación estaba en enfrentar al rival de toda la vida, además de jugarse el pase a la gran final, que terminará de dilucidarse el próximo domingo en el estadio de Palmaseca. Hoy fue el primer capítulo de una rivalidad que ya tiene muchas páginas escritas.

Aún sin su hinchada, América salió con el apetito de llevarse a su rival por delante. Pocos minutos demoró en exigir al portero azucarero Pablo Mina, con el protagonismo de Cristian Martínez Borja, quien llevó el peso del ataque escarlata.

Mina cayó de panzazo en la primera semifinal, gracias a la convocatoria que recibió a la Selección Colombia el portero titular, Camilo Vargas. Era u oportunidad y el ex Cortuluá, Patriotas y otros equipos, no iba a desaprovecharla.

En los primeros minutos América insistió por varios lados, pero sin fortuna. El arma predilecta de los ‘diablos rojos’ fue el remate de media distancia, pero el resultado siempre fue el mismo: Mina, figura.

Luego del vendaval, Deportivo Cali empezó a disputarle la pelota al América. El encargado de mover los hilos azucareros en el Pascual Guerrero fue Nicolás Benedetti. El juvenil acarreó en sus hombros la responsabilidad de iniciar los ataques del Cali y poco a poco, los verdes se encaramaron en el partido.

Aunque intenso, los primeros minutos se fueron sin goles a las duchas y con muy pocas emociones. En la segunda mitad, el ímpetu de América no fue tal, a pesar de que seguía transformando en figura a Pablo Mina.

La ‘mechita’ se fue cansando y el protagonismo cambió de mando: ahora era el Deportivo Cali el que imponía condiciones. El portero Bejarano se mostraba seguro y mantenía el marcador en ceros, pese al dominio azucarero.

Sin embargo, esa supremacía se acabó al minuto 59 cuando Andrés Roa recibió la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado del campo. Ahí, América tuvo un respiro, pero el fútbol continuó sin aparecer.

Para colmo, Deportivo Cali perdió a su entrenador diez minutos más tarde, cuando el juez Murillo echó a Héctor Cárdenas por protesta desmedida.

Antes de ser expulsado, el DT apostó por el empate sin goles y sacó del terreno a Jefferson Duque, el único delantero neto que tenía en cancha, mandando al terreno a Juan Sebastián Quintero, un defensor central.

A América le faltó fútbol. Ni Lucumí, ni Ángulo, ni el ‘Cucho’ Hernández pudieron generar opciones claras de gol en la segunda mitad, pese a tener un hombre más en el campo.

América y Deportivo Cali hicieron silencio en el marcador, como en las tribunas. El 0-0 reseñó lo que se vio este jueves en el Pascual Guerrero.

La revancha, dentro de tres días en el Monumental de Palmaseca, promete sonidos de fanáticos que abarrotarán la graderías y seguramente en las redes, porque sí o sí deberá haber un ganador que avance a la gran final. Más que nunca, como dice la canción de salsa, el domingo a ganar, no se puede empatar.

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