Azafata de LaMia pide 100 mil dólares a través de fundación estadounidense sin mayor éxito

Impedida de trabajar por las secuelas físicas y psicológicas derivadas de la tragedia del Chapecoense, Ximena Suárez inició una campaña para mantener a sus hijos. Tras dos días, aún no supera los US$ 800.

Por Juan Ignacio Gardella

Seis fueron los sobrevivientes del accidente del pasado 28 de noviembre que afectó al Chapecoense. Uno de ellos fue una azafata del vuelo 2933 de LaMia, Ximena Suárez Otterburg, quien ha vivido un verdadero drama desde entonces.

Los problemas físicos y psicológicos derivados de la tragedia le han impedido retomar su actividad laboral como tripulante de cabina. Con dos hijos que mantener, de dos y seis años, está desesperada.

Por ello, decidió pedir ayuda a través de GoFundMe, fundación estadounidense online que permite recaudar fondos para fines diversos. La boliviana de 28 años, nacida en Santa Cruz de la Sierra, pretende acumular 100 mil dólares.

La también estudiante de Ingeniería de Control de Procesos en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno se enteró de la existencia de este organismo por intermedio de una prima que vive en Florida. Su publicación ha generado comentarios de todo tipo, a favor y en contra.

Las secuelas físicas de la altiplánica apuntan una fractura en la mano derecha, lesiones en el tobillo derecho y múltiples heridas en el cuerpo. Su inhabilidad para volver a trabajar la llevó a tomar esta radical medida.

“Les agradecería muchísmo su colaboración, que Dios me los bendiga a todos”, son las palabras con las que cierra su mensaje de auxilio Ximena Suárez. La campaña, que inició el domingo, ni siquiera ha superado los US$ 800.

 

El conflictivo pago a la clínica

Suárez ya había tenido problemas anteriormente por los pagos médicos derivados del accidente. De hecho, a mediados de enero reclamó que la empresa aseguradora del vuelo se negaba a cancelar los gastos de su recuperación en la Clínica Somer de Rionegro, en Antioquia.

Eran cerca de 13 mil dólares los que se necesitaban, los cuales la compañía Bisa no quería abonar, pese a que existía un seguro de 25 millones de dólares, según el abogado de la azafata, Carlos Subiram. El letrado incluso presentó una denuncia por estafa en contra de los ejecutivos.

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