Caterine Ibargüen, saltando por la gloria

Por Publimetro Colombia

Apartadó, Antioquia, es una subregión del Urabá golpeada por la pobreza. Un sitio escondido en la geografía colombiana que muchos no saben dónde queda.

Lo cierto es que este lugar de solo 48 barrios dio a luz en el año de 1984 a la más grande atleta que ha tenido la historia de Colombia, Caterine Ibargüen.

Apartadó siempre ha sido un lugar devastado por la violencia que generan los grupos armados. En medio de esa realidad dolorosa, Caterine fue criada por su abuela ante la separación de sus padres, ocasionada por la misma violencia.

Ibargüen comenzó a jugar voleibol antes de practicar atletismo a los 12 años.

DE SALTO EN SALTO

Su primer entrenador, Wilder Zapata, al ver su potencial le propuso trasladarse a la Villa Deportiva Antonio Roldán Betancourt, en Medellín. Allí inició su entrenamiento en 1996 con el técnico cubano Jorge Luis Alfaro en la especialidad del salto de altura, en la que ganaría su primera medalla internacional al ubicarse en el tercer puesto del Campeonato Sudamericano de Atletismo de 1999.

Los saltos empezaban a ser parte de la vida de la deportista, que nunca imaginó que esta disciplina le serviría para saltar de la pobreza y bañarse de gloria. Regla Sandrino, entrenadora cubana, tomó las riendas de la carrera de la colombiana, fortaleció su desempeño en esa misma prueba y muestra de ello fue su primera medalla dorada en los Juegos Bolivarianos de Ambato, en Ecuador.

Pasaba el tiempo e Ibargüen participaba en varios torneos, en muchos de los cuales no pasaba las etapas clasificatorias, incluyendo los Olímpicos de Atenas en el 2004.

Contrariamente sus saltos se convertían en los mejores de Sudamérica, ya que en el 2005 implantó su mejor marca personal con un salto de 1,93 m. Con ese antecedente debutó en el campeonato mundial, en Helsinki, pero nuevamente falló en alcanzar la final de la competición. Si hay algo claro en la vida de Caterine es la constancia, ella sabía de sus capacidades y siguió labrando un camino en el que sus saltos se inmortalizaron.

TRIPLE SALTO

El campeonato del mundo en pista cubierta en Moscú, en el año 2006, fue para Ibargüen una experiencia más, no tuvo un buen desempeño, tanto así que quería dejar los saltos de lado al no clasificarse a los Olímpicos de Pekín.

En un salto profesional, la colombiana estudia enfermería en la Universidad Metropolitana de Puerto Rico, pero sigue entrenando bajo el mando de Ubaldo Duany, quien le recomendó que se enfocara en el triple salto.

Fue esta modalidad la que le comenzó a dar los mejores resultados, cuando en el 2010 conquistó dos medallas de plata, la primera obtenida en el Campeonato Iberoamericano con nueva marca nacional de 14,29 m, y la otra en los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe.

¡LA GLORIA!
De ahí en adelante la cosecha de triunfos ha sido imparable. En el 2012 se presentó en las reuniones de Mónaco y el Grand Prix de Londres y en el mes de julio por la Liga de Diamante; y en ambas obtuvo la victoria.

Estos resultados le sirvieron para llegar a los Olímpicos de Londres. Ibargüen no era favorita, sin embargo, consiguió la medalla de plata. En el mundial de atletismo de Moscú 2013 llegó a la final, en la que se alzó con la primera medalla de oro para Colombia en este evento.

Hoy sigue saltando por la gloria. Ya graduada de enfermera siguió su camino y ganó en las reuniones de Estocolmo y Bruselas para convertirse por primera vez, y de forma invicta, en una de las ganadoras de la Liga de Diamante.

 

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