El "canterano" Antony Ibarbo, tras los pasos de su hermano

Por Publimetro Colombia

Antony es de cortas palabras, tímido, poco expresivo, pero talentoso en la cancha. Vive en la casa hogar del Club La Cantera de Risaralda, donde hace 9 años también llegó su hermano Víctor Ibarbo, quien fue uno de los jugadores destacados en los dos últimos partidos amistosos afrontados por la Selección Colombia de Mayores en Europa.

Los Ibarbo son de Tumaco, Nariño. En la familia, Víctor y Antony son los únicos que decidieron dedicarse al fútbol.

Sus inicios
Víctor Ibarbo llegó a las divisiones menores del Deportivo Pereira en el año 2004, apoyado por el Club La Cantera. Allí dio sus primeros pasos en su proceso de formación. “Nosotros lo trajimos, lo albergamos, lo tuvimos para presentarlo a Deportivo Pereira, en ese momento tenía 14 años”, recuerda Jorge Iván Montoya, presidente del Club.

Vivía en una finca en el corregimiento de Morelia junto a otros compañeros que luchaban tras el mismo sueño: ser profesionales. “Había mucho como persona y jugador de fútbol, veíamos un niño con la mirada baja, muy parco en su palabras”, agrega Jorge.

En el 2006, después de dos años de trabajo, Ibarbo tuvo la oportunidad de pasar al Atlético Nacional. Terminó en Medellín su bachillerato y el 20 de febrero de 2008 debutó como profesional en un compromiso ante Envigado.

Su carrera siguió en ascenso, fue campeón con Nacional en el 2011 (Torneo Apertura) y pasó al rentado internacional. En la actualidad milita en el Cagliari de la Serie A de Italia y ya comenzó a recibir la confianza del técnico de la Selección Colombia de Mayores, José Pékerman.

“Vestir la camiseta tricolor es lo más lindo que le puede pasar a un futbolista. En esta oportunidad me tocó a mí y quiero quedarme por mucho tiempo”, destacó el volante, de 23 años de edad.

Antony, tras sus pasos
Antony es el menor de los hermanos Ibarbo y tiene 17 años de edad. Desde hace tres hace parte de la casa hogar de La Cantera y jugará con el equipo de Dosquebradas la próxima Copa Ciudad Pereira.

“Mi hermano me mandó y don Jorge me recibió. Juego de lateral”, dice el jovencito, corto en sus palabras.

Estaba en el Deportivo Cali y decidió venir a probar suerte en el fútbol de Risaralda. “Mi hermano me dice que siga adelante, que no salga mucho y que sea muy juicioso”, asegura.

Su deseo es triunfar y salir adelante. “Me sentí orgulloso viendo a mi hermano en la Selección”. Antony va tras los pasos de Víctor, el ejemplo a seguir de la familia Ibarbo.

 

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