Juego sin contacto: Entre pase y pase... se hace la paz

El voleibol, squash y balonmano le prestaron las reglas a un nuevo deporte que, lentamente y sin patrocinios, se va abriendo camino en Colombia: el tchoukball.

Por CAMILA ARROYO*

Todas las tardes de sábado Cristian Camilo Huertas llega al parque Simón Bolívar para practicar un juego tan amistoso que fue declarado por Naciones Unidas el deporte por la paz.

Con 16 años de edad y dos de entrenamiento, Huertas se ha convertido en el capitán de la Selección Sub-20 de esa disciplina y, como tal, participó en el Campeonato Panamericano de Uruguay, en 2012, y en la tercera, cuarta y quinta paradas realizadas en Bogotá.

“Lo que más atrae a la gente es que es el deporte por la paz”, enfatiza el joven jugador, mientras recoge los balones, conos y demás elementos que usa para jugar tchoukball. Es un deporte en el que los jugadores no tienen contacto físico.

Hasta hace pocos días, el sitio de entrenamiento de Huertas era el Parque El Salitre. Ahora, practica todos los sábados, de dos y media a seis de la tarde, en el Parque San Andrés, detrás del Portal de Transmilenio de la calle 80.

Alrededor de la cancha de microfútbol se apostan decenas de curiosos que se sorprenden con los saltos y las jugadas de quienes practican un juego que dio a conocer en el país Francisco Rodríguez, un docente de educación física de 31 años y entrenador del equipo de tchoukball Colombia, el de Huertas.

Por cierto, en los pasados Juegos Mundiales de Cali 2013 el tchoukball fue presentado como deporte de exhibición. “Presentamos un show de gran impacto; las personas no entendían cómo podían juntarse hombres y mujeres en un mismo campo y en un mismo juego”, asegura Cristian Huertas.

El tchoukball se juega con un balón parecido al de microfútbol, en una cancha de microfútbol; pero, a cambio de arcos, se instalan redes sujetas a estructuras cuadradas e inclinadas en las que, al caer la bola, esta rebota y reporta un punto a favor de quien la lanza con la mano.

El juego es combinación de balonmano, voleibol y squash, deportes de los que toma sus reglas. Por eso, se juega con las manos, tiene un área prohibida para los siete jugadores del equipo contrario, no hay contacto fìsico entre ellos y el balón debe llegar a la red del contricante con solo tres pases.

Desde enero de 2010, el profesor Rodríguez comenzó a investigar sobre este juego, sus reglas y sus materiales. Nueve meses después se realizó la primera práctica. Pacho, como es conocido por los integrantes de su equipo, lleva tres años entrenando al equipo y promoviéndolo en redes sociales, en exhibiciones en diferentes parques y colegios de Bogotá, Cali, Armenia y Palmira, entre otras ciudades.

Rodríguez recuerda que el primer juego oficial se realizó en la cancha del Instituto Pedagógico Nacional, en el norte de Bogotá, y que fue una exhibición abierta donde participaron estudiantes, profesores y curiosos que querían conocer este deporte. Luego se realizó el Primer Congreso de tchoukball en la ciudad, para darlo a conocer.

El profesor “Pacho” afirma que este deporte pueden practicarlo hombres y mujeres desde los seis años, en juegos mixtos o separados por sexo.

 El tchoukball es apoyado por el programa Deportes Urbanos y Nuevas Tendencias (DUNT), del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), con espacios para su práctica y exhibición.

Francisco Rodríguez y Julián Díaz, otro entrenador, organizan las paradas o campeonatos intercolegiales. De los equipos hacen parte estudiantes, como Cristian Camilo Huertas, y profesores de educación física, como Laura Medina, representante del equipo femenino de tchoukball Bogotá.

Medina, de 26 años, conoció este deporte en un congreso internacional. Decidió involucrarse cuando se enteró de que no era un juego de contacto físico y conocido como deporte por la paz. “Nos entrenamos mujeres y hombres al mismo ritmo”, afirma. Y advierte que para participar no es necesario poseer condiciones físicas especiales; basta disposición, mente abierta y pasión.

Personas como Cristian Camilo Huertas, Laura Medina y Francisco Rodríguez costean los uniformes, las inscripciones y los demás gastos que les genera dedicarse a este deporte. El uso de las canchas en parques de la ciudad se les concede mediante convenios con el IDRD. Así, sin patrocinios, el tchoukball se va abriendo camino, lentamente, como la paz.

Reglas del Juego

1. No obstruir el juego del equipo contrario.

2. Cada jugador pude dar tres pasos, mientras tiene el balón.

3. Cada equipo puede trasportar el balón para anotar un punto, valiéndose solamente de tres pases entre jugadores.

4. Para anotar un punto, el balón debe golpear la red y caer al piso.

 

* Periodista del periódico En Directo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana.

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