Ed Hillary y Tenzing Norgay alcanzaron la cima del mundo hace 60 años

Por Publimetro Colombia

Sydney (Australia), 29 may (EFE).- Nueva Zelanda conmemora hoy el 60 aniversario de la hazaña del expedicionario Ed Hillary, quien, junto al sherpa Tenzing Norgay, coronó por primera vez la cima del monte Everest, el más alto del mundo.

Estos dos integrantes de la expedición británica otearon por unos 15 minutos el horizonte desde el punto del planeta que está a mayor altura, la cumbre del Everest, de 8.848 metros.

Hillary y Norgay entraron en la historia al abrir un camino que, desde entonces, han recorrido los cerca de 6.200 montañeros que han pisado la cumbre del Everest, mientras unos 230 se han dejado la vida en esta montaña.

Aquel escalador neozelandés de 33 años integrado en la expedición británica se felicitó de haber sido él el primero en alcanzar la cima cuando tras descender se abrazó a su compatriota George Lowe, miembro del equipo de apoyo a la pareja.

El escritor y documentalista Tom Scott, quien pasó mucho tiempo al lado de Hillary, dijo que a pesar de que los británicos querían que uno de los suyos conquistara el Everest, éstos “no tuvieron otra opción que la de dejar que lo hiciera aquel chico desgarbado del sur de Auckland”.

“Estoy absolutamente convencido de que si Ed Hillary no hubiera sido miembro de esta expedición de 1953, no se habría podido escalar la montaña ese año”, comentó Scott a la cadena neozelandesa TVNZ.

Al hablar del héroe nacional cuyo rostro aparece en los billetes neozelandeses de cinco dólares, Scott asegura que Hillary consiguió llegar a la cima gracias a “su determinación e increíble fortaleza física”.

La hazaña de Hillary fue recordada hoy también en la Antártida, el territorio escenario de numerosas expediciones neozelandesas.

La directora de la misión neozelandesa de invierno en la Antártida, Becky Goodsell, y el subdirector, Mike Rowe, colocaron hoy una bandera de su país en el llamado Crater Hill, punto cercano a la base Scott, donde en esta época del año el termómetro marca temperaturas de 42 grados bajo cero, según Radio New Zealand.

Ambos portaban un hacha de hielo que fue firmada por el fallecido explorador neozelandés, quien ascendió hasta la cima de Crater Hill cuando formó parte de la Expedición Trans-Antártica de la Commonwealth, que en 1958 se convirtió en la tercera en alcanzar el Polo Sur por tierra.

Antes lo hicieron las expediciones de Roald Amundsen en 1911 y de Robert Scott en 1912.

Para los neozelandeses, Ed Hillary fue una persona con grandes valores y hasta ejemplar, por su sencillez, humanidad y espíritu de lucha.

Según escribió Hillary, “incluso el mediocre puede tener aventuras e incluso el temeroso las puede alcanzar” si se lo propone.

Además de un hombre seducido por la aventura, Hillary, a quien la revista Time señaló como uno de los cien personajes más influyentes del siglo XX, realizó una intensa labor humanitaria en Nepal.

Tras alcanzar la cima del Everest, Hillary creó una fundación que ha construido dos hospitales 27 escuelas y ha ayudado a preservar la cultura local, recordó la cadena TV3 de la televisión neozelandesa al emitir un programa sobre el montañero.

A pesar de este legado, aún “hay mucho que hacer”, dijo la hija del expedicionario, Sarah Hillary, al admitir que durante largo tiempo no estuvo interesada en la hazaña de su padre.

Sarah Hillary tiene previsto pronunciar hoy un discurso junto al montañero neozelandés Peter Cammell en el Museo de Auckland, que aloja una exhibición especial sobre la hazaña del legendario héroe neozelandés.

Por su parte, el hermano de Sarah, Peter Hillary, acudirá a una gran celebración en Londres que contará con la participación de la reina Isabel II y el duque de Edinburgo, así como el hijo del mítico sherpa Tenzing Norgay.

Además, durante 2013 se estrenará en Nueva Zelanda el filme épico titulado “Más allá del límite” (Beyond the Edge) para conmemorar el ascenso de Hillary, anunció el productor Matthew Metcalfe.

“Contará a la gente cómo sucedió, cómo se logró y por qué es importante y especial”, dijo Metcalfe sobre esta cinta que se rodó, según precisó, en condiciones extremas e incluso uno de sus equipos tuvo que escalar el Everest para obtener imágenes desde la cima.

Londres, 29 may (EFE).- La noticia de que el montañero Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay habían conquistado el Everest agitó Londres el día de la coronación de la Reina Isabel II, unas jornadas después de la gesta, consumada hoy hace 60 años.

El 29 de mayo de 1953, los dos pioneros habían contemplado el mundo como nadie antes, desde la cima a 8.848 metros de altitud, y el 2 de junio la prensa anglosajona anunciaba la hazaña como el mejor regalo para la nueva monarca, que a sus 27 años asumía oficialmente el liderazgo del Reino Unido y la Commonwealth.

El neozelandés Hillary (1919-2008), que había sido piloto en la Segunda Guerra Mundial, comprobó la trascendencia de su logro cuando se presentó en la capital británica convertido en Caballero del Imperio, mientras su compañero en los últimos metros de la ascensión, el nepalí Norgay (1914-1986), fue condecorado con una Medalla del Imperio Británico.

El sueño de poner el pie en el punto más alto del planeta, uno de los pocos lugares que con el siglo XX ya avanzado se resistían a dejarse conquistar, venía de lejos: los británicos George Mallory y Andrew Irvine protagonizaron en 1924 uno de los primeros intentos serios para vencer a la cara norte del Everest.

Ellos no volvieron, pero inspiraron a decenas de montañeros ávidos de ver su nombre inscrito en los libros de historia.

La gloria que habían logrado los exploradores de los polos pocos años antes impulsó a muchos a organizar expediciones al Himalaya en las que contrataban a decenas de porteadores y que acababan indefectiblemente en fracaso.

La cumbre fue inexpugnable hasta que Hillary y Norgay, que habían cargado con 20 kilos de material en sus mochilas -el doble de los actuales equipos-, incluidas latas de conserva con fruta y sardinas, recorrieron los últimos 354 metros que les separaban de la cumbre.

Habían plantado su tienda a 8.494 metros de altitud a la caída del sol el 28 de mayo y se habían metido en sus sacos de dormir para soportar el fuerte viento glacial hasta las cuatro de la mañana.

Todavía a oscuras, descongelaron sus botas con un hornillo (un Primus, un quemador sueco de queroseno que disparó sus ventas cuando se divulgó la historia) y se dispusieron a encarar un camino que ningún otro hombre había recorrido hasta entonces.

Acompañados por el olor a cuero quemado que desprendía su calzado, comenzaron a avanzar en un ambiente gélido en el que no tardó en congelarse el sistema de oxígeno que llevaba el sherpa, que sufrió dificultades de respiración pero que finalmente alcanzó la cima junto a Hillary, también con máscara.

“Mi primera sensación fue de alivio. Alivio porque ya no había más pasos que dar, crestas y montículos que atravesar para lograr el éxito”, describió el neozelandés una vez en Londres.

“Miré a Tenzing y, a pesar de la máscara y las incrustaciones de hielo que ocultaban su rostro, podía distinguir su sonrisa de placer al mirar alrededor. Nos dimos la mano y él puso su brazo sobre mis hombros”, rememoró el montañero.

Las imágenes de esa gesta, una de las últimas grandes conquistas humanas, pueden verse en Londres en una exposición que ha organizado la Royal Geographical Society británica para conmemorar el aniversario de la primera ascensión al Everest.

En la galería Oxo, en la rivera sur del Támesis, cerca de la Tate Modern, están reunidas hasta el 9 de junio 47 fotografías seleccionadas entre las más de 2.000 que se tomaron durante las expediciones al Everest entre 1951 y 1953.

Las instantáneas retratan, entre otros, a Hillary, que tras coronar el Everest dedicó gran parte de su vida a una organización con la que trató de mejorar las condiciones de vida de los habitantes del Himalaya.

Guillermo Ximenis

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