Londres 2012 serán los juegos más “femeninos” de la historia

Casi el 46 por ciento del total de participantes, son mayoría en el equipo más potente -el norteamericano-, y por primera vez tres países que hasta ahora no habían inscrito a ninguna mujer en los Juegos (Arabia Saudí, Catar y Brunei) se han decidido a dar el paso en Londres, en los Juegos más femeninos, más rosas de la historia.

Por Publimetro Colombia

Es el triunfo de la normalidad en el olimpismo. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha acelerado los cambios y ha convencido a los escépticos. En los Juegos de Atlanta, en 1996, 26 países no contaron con participación femenina; en Pekín, hace cuatro, sólo tres; ahora habrá representación en cada uno de los 204 países participantes.

Arabi Saudí, Catar y Brunei han sido los últimos. En el caso del sultanato su primera mujer representante, la vallista Maziah Mahusin, será su abanderada. El Comité Olímpico de Brunei presentará a tres atletas, el mayor número desde su creación y superando los dos representantes en Sydney 2000. Hace cuatro años, Brunei no pudo competir por problemas en la inscripción de sus atletas.

Catar ha incluido en su equipo a tres mujeres. También una de ellas, Noor al-Malki, será la abanderada del equipo. La presencia de Al-Malki (1.52 metros, 45 kilogramos) en los 100 metros es tan testimonial como importante para un país emergente, en el que se discute el papel de la mujer, y que desea organizar dentro de unos años los Juegos Olímpicos.

En el equipo también estarán la nadadora Nada Arkaji, de 17 años, y la tiradora de rifle Bahia al-Hamad.

Arabia Saudí ha sido el último país en resistirse. Las recomendaciones del COI, pero también las presiones internacionales y de las organizaciones pro derechos humanos han llevado a buen puerto unas negociaciones que se han prolongado durante meses.

El equipo saudí, que como el catarí o el de Brunei no tenía la suficiente calidad para participar en los Juegos, ha aprovechado las invitaciones del COI para alinear en Londres a la yudoca Wodjan Ali Seraj Abdulrahim Shahrkhani y a la atleta Sarah Attar.

El paradigma es Estados Unidos: 269 mujeres en un equipo de 530 componentes, la primera vez en la historia que acude con más mujeres que hombres a unos Juegos Olímpicos, una consecuencia de la oportunidad de oportunidades en las actividades deportivas que marca la ley norteamericana.

En el equipo de las barras y las estrellas hay 53 padres y 11 madres. También dos pares de gemelos, los tenistas Bob y Mike Bryan y los remeros Grant y Ross James.

Por México asistirán 102 atletas, de los cuales 38 son mujeres, es decir el 34 por ciento.

En Londres, el 46 por ciento de los deportistas participantes (4.850 sobre 10.540) son mujeres, un cuatro por ciento más que en los anteriores Juegos de Pekín.

En el equipo español, el porcentaje desciende algo: 112 mujeres en una delegación de 282 atletas, prácticamente el 40 por ciento, y cuatro de ellas: las gimnastas Lourdes Mohedano (17 años recién cumplidos) y Elena López Benaches, así como las nadadoras Claudia Dasca y Beatriz Gómez son menores de edad.

El récord de atletas españolas en unos Juegos se produjo en Barcelona 1992, con 114, y en Pekín 2008 participaron 113, una más que en la presente edición.

El visionario Pierre de Coubertin (1863-1937), el fundador de los Juegos Olímpicos en la era Moderna, lo tuvo todo bajo control en el entorno olímpico menos el auge del papel de la mujer. El creador de la frase: “Lo importante es participar”, siempre se mostró en contra de la participación de las mujeres en los Juegos.

“Su participación no es práctica, poco interesante, nada estética e incorrecto”, aseguró Coubertin, unos preceptos que le llevaron a quedarse en minoría en el seno del COI, del que tuvo que dimitir en 1925.

Desde entonces, el papel de la mujer ha sido una progresión geométrica. En 1928, empezaron a participar en gimnasia y atletismo y la rusa Larisa Latynina, con dieciocho medallas conquistadas entre 1956 y 1964, la deportista más laureada de la historia, demostró lo equivocado que estaba por un vez, Pierre de Coubertin.

EFE

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