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Cultura 14/07/2021

‘Colombia in my arms’ es un documental “para abrir los ojos”, según sus directores

Hablamos con los documentalistas finlandeses Jenni Kivistö y Jussi Rastas, cuya premiada cinta busca darle voz a diferentes actores del posconflicto

Ernesto, un reinsertado guerrillero que aspira cambiar su fusil por la palabra, sueña con un país que ofrezca oportunidades para los estratos más vulnerables. Cerca de él, por el Río Mira en Tumaco, los campesinos cocaleros preferirían dejar de sembrar “la planta ilegal” si se les cumpliera lo prometido en el acuerdo de paz. Mientras tanto, una congresista de derecha y un aristócrata desean rescatar al país de un acuerdo que consideran desfavorable. Todos tras el anhelo de vivir en lo que considerarían un entorno mejor.

De esto trata Colombia in my arms, un documental grabado por los documentalistas finlandeses Jenni Kivistö y Jussi Rastas, quienes prendieron sus cámaras en nuestro país para rodar entre 2017 y 2018 en medio del proceso de paz.

En este tiempo, lograron vivir cinco meses con la guerrilla de las FARC y los campesinos cocaleros en Tumaco. La otra mitad de la producción fue grabada en Bogotá y alrededores. Frente a su lente, hablan los diferentes actores de un conflicto que no parece estar cerca de acabarse, y se evidencia la diferencia abismal entre quienes viven la guerra y quienes viven de discursos que parecen desconectados de la realidad.

Esto fue lo que nos contaron.

Háblennos acerca del título de este documental, ¿qué querían transmitir?

El título en inglés, Colombia in My Arms, contiene un doble sentido de brazos y armas; cariño y violencia al mismo tiempo. Refleja la capacidad y la responsabilidad de cada uno por reconstruir el país en paz, pero también la fragilidad de la situación que fácilmente puede llevar al país a seguir en conflicto. El título en español, Colombia fue nuestra, se refiere al pensamiento distintivo que divide a las personas en “nosotros” y “ellos”. Aunque creemos que Colombia debería ser para todos los colombianos, hay partidos políticos, grupos armados, y poderes distintos que piensan que Colombia es, fue o debería ser únicamente de ellos para que la exploten.

A pesar de ser extranjeros, ¿en algún momento sintieron que estaban tomando partido frente a las historias de cada “lado”?

Durante las grabaciones y especialmente en la edición pusimos mucho cuidado de no caer en panfletismo, porque no es fácil comprimir un año y medio de grabaciones en una hora y media que dura el documental. Sin embargo, como nuestra perspectiva y nuestros valores son humanistas, pensamos que el documental está más al lado de aquellas personas que aparentemente no tienen recursos, respaldo, o educación para salir de su situación difícil.

Al momento de crear documentales, la idea de lo que se quería hacer al comienzo en comparación con lo que se encuentra el documentalista puede variar la idea inicial, ¿les sucedió algo así?

Nos sucedió exactamente eso. Al inicio quisimos hacer un documental bello, pacifico, incluso más artístico, pero después de un mes y medio de grabaciones empezamos a notar incertidumbre, desconfianza, tensiones crecientes en la sociedad. Las personas que grabamos en Tumaco empezaron a enfrentar situaciones cada vez más difíciles y decidimos cambiar el estilo del documental y seguir el drama de las personas y sucesos que parecían ser no tan pacíficos. La obra llegó a ser mucho más dura de lo que nos imaginamos al principio.

¿Qué clase de diálogo les gustaría que naciera entre las personas que vean el documental?

Nos ha sorprendido que es frecuente que colombianos después de ver el documental dicen que ‘todos los colombianos deberían verlo’. Quisiéramos que el espectador a través de esta obra pudiera entender y ver algo que no ha visto o entendido antes. No queremos causar más discusión polarizada, sino proveer una experiencia cinematográfica que puede abrir los ojos del espectador. 

“No queremos causar más discusión polarizada, sino proveer una experiencia cinematográfica que puede abrir los ojos del espectador”. 

Este documental se grabó en 2017, ¿creen que tal vez en unos años le harían seguimiento a lo que ha ocurrido en otra grabación?

La creación de este documental nos tomó tres años completos, y por la temática tan dura ha sido una experiencia muy intensa para nosotros. Por ahora quisiéramos trabajar con temas no tan pesados, pero quién sabe qué pasará en el futuro. Ambos sentimos una cercanía especial con Colombia y América Latina, y seguramente seguiremos haciendo obras en la región.

Jussi Rastas y Jenni Kivistö, directores

¿Dónde ver Colombia in my arms?

Este documental está disponible completo en plataformas como Mowies, Amazon Prime Video, Apple TV, Vimeo y Google Play