Louboutin coloca a Zurbarán en una de las mecas del cabaré

Por Publimetro Colombia

París, 29 feb (EFE).- El diseñador francés Christian Louboutin, cuyos zapatos de suela roja se han convertido en objeto absoluto de fetichismo, amplía horizontes en su primera colaboración con el cabaré del “Crazy Horse” dotando al espectáculo de referencias religiosas inspiradas en los cuadros de Zurbarán.

Los códigos del burlesco respetan la indumentaria inicial de los penitentes del genio español pero juegan con la provocación para envolver a la bailarina en movimientos por los que al tiempo que abraza la religión acaba descubriendo su propia sexualidad.

“No he pretendido ser subversivo”, afirmó hoy en su presentación Louboutin, para quien la subversión es algo ya implícito en el cabaré, y que con el recurso a esa temática partió de las posturas típicas de la adoración para ahondar en “la idea de la dualidad entre la sexualidad y su aceptación”.

“La penitente”, título con el que la religión entra de pleno en ese templo parisino de lo sensual, es solamente uno de los cuatro números nuevos que integran “Feu”, el espectáculo del que Louboutin se alza como director artístico y que abrirá sus puertas desde el próximo lunes hasta el 31 de mayo.

No es la primera vez que el “Crazy Horse” incluye la religión en su exclusivo escenario, donde hace cerca de dos décadas una falsa monja ya rozó en esas tablas la provocación, y por eso mismo sus responsables ven en esa fuente no un motivo de polémica, sino una suerte de reinterpretación de nuestra herencia colectiva.

Para el famoso creador de zapatos esta colaboración, aseguró, no es tampoco “un golpe de mercadotecnia, sino una vuelta a los orígenes”, los mismos que le llevaron con 17 años a trabajar en la también mítica sala del “Folies Bergères”.

Y para los responsables de este cabaré, recurrir a Louboutin como primer artista invitado de su historia no era una apuesta arriesgada, sino una “evidencia” fruto de la trayectoria tanto del local como del creador.

“Nuestras dos casas pertenecen a universos similares, son casas parisinas de prestigio con expansión internacional, que siempre han puesto su razón de ser al servicio de la mujer”, explicó la directora general del “Crazy Horse”, Andrée Deissenberg.

Las referencias de las que se ha servido Louboutin para fundir ambos mundos han sido eclécticas, y han ido más allá de su trabajo en solitario para incluir música original firmada por David Lynch o el famoso productor y rapero Swizz Beatz.

Al parisino se le dio carta blanca además para escoger de entre el repertorio clásico de ese local los números que más se ajustaran a su personalidad, y que completaran esta nueva exhibición a la que preceden otras como “Désirs”, “Forever Crazy” o “La Femme”.

Y Louboutin parece recuperar con esta colaboración la emoción que le embargaba de adolescente cuando, según explicó, se colaba en las segundas partes de los teatros y cabarés de París, y en las que una vez que se aprendía la historia centraba su atención en el resto de detalles.

A ese diseñador las bailarinas y sus plumas se le aparecían como “inmensos pájaros exóticos”, definición que todavía hoy usa para referirse a las chicas del “Crazy Horse”, “muy profesionales, estrictas, divertidas y cada una con su propia personalidad”.

Recién cumplidos veinte años de trayectoria profesional, en la que en su currículum se jalonan colaboraciones con otros grandes diseñadores como Yves Saint Laurent, Jean-Paul Gaultier o Givenchy, algo que no se abandona en estas dos décadas es precisamente esta pasión por el mundo del burlesco y el cabaré.

“Todo lo que celebra y magnifica el cuerpo de la mujer me interesa”, sostiene ese creador, que para el “Crazy Horse” trabajó hace años como diseñador, y que esta ocasión acapara toda la responsabilidad de un espectáculo en el que, como no podía ser de otra manera, las piernas y los pies son uno de los principales focos de atención.

Marta Garde

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