“La carretera pondrá a cada quién en su lugar”

"De nuevo, el proceso importa más que el resultado. En el caso de Bernal, su sobrenombre nos puede hacer olvidar eso: “El joven maravilla”. Rara vez se les pone sobrenombres equivocados a los ciclistas, pero el caso de Egan Bernal no es ese": Caballito de Acero

Por Caballito de acero

Para los periodistas deportivos, y de paso para los aficionados al ciclismo, se ha vuelto una constante escuchar la afirmación “la carretera pondrá a cada quién en su lugar” cuando el micrófono está frente a algún favorito para ganar una gran vuelta. “La carretera pondrá a cada quién en su lugar”. Puede ser una máxima o un lugar común, casi que una respuesta cómoda ante la ansiedad que genera tener una cámara y un micrófono en frente. Con esta frase los ciclistas se refieren a que, a pesar de que la carrera parece una en el papel, es sobre el pavimento y con la dureza del recorrido que todo se decide. La ruta es la que deja llegar a cada corredor hasta un kilómetro y termina escogiendo, casi de manera mesiánica, al ganador.

“La carretera pone a cada quién en su lugar” es una noción fácil pero que muchos de los que decidimos opinar desde la comodidad de nuestro sillón no hemos entendido a cabalidad, a pesar de escucharla tantas veces. Con esto no me refiero a que tengamos que montarnos sobre una bicicleta y hacer titánicos recorridos para estar autorizados para opinar. Nuestra decisión de vida no fue ser ciclistas. Algunos decidimos ser historiadores, otros periodistas, y los de más allá abogados. A menos de que suframos un pinchazo en la mitad de un viaje y tengamos que esperar una grúa, la carretera nunca nos pondrá en nuestro lugar. Sin embargo, así como los ciclistas tienen claro que “la carretera pone a cada quién en su lugar”, nosotros como seguidores de este deporte deberíamos seguir una máxima: “valorar más el proceso que el resultado”.

¿Por qué señalar algo que parece tan evidente y que muchas personas tienen claro? Porque el domingo, después de lo ocurrido en el Tour de Francia, para muchos seguidores del ciclismo fue más fácil condenar que intentar comprender lo ocurrido. Nos dolió el orgullo cuando vimos que dos de nuestros campeones, Egan Bernal y Nairo Quintana, se descolgaban del pelotón a 12 kilómetros de meta y perdían toda posibilidad de disputar el Tour. Las reacciones no se hicieron esperar. Desde personas que pedían el retiro de Nairo hasta los que llegaron a afirmar que el Tour que Bernal ganó en 2019 fue de chiripa, las redes sociales se llenaron de odio por aquellos que sufren sobre una bicicleta para ganarse la vida, odio contra aquellos que celebramos de manera fúrica cuando cruzan la meta en primer lugar. Se nos olvida que para obtener el resultado hace falta un proceso.

Como seguidor del ciclismo, la cara del proceso, y que termina haciendo saber mejor la victoria obtenida en la etapa 13 de este Tour de Francia 2020 es la de Daniel Felipe Martínez. Cuando Martínez venció a Kämna, luego de jugarse inteligentemente su salto desde la fuga para perseguir a Schachmann y luego trabajar en las duras rampas de Puy Mary Cantal, muchos celebraron lo que parecía evidente, alguien que había ganado el Critérium Dauphiné tenía todas las posibilidades de ganar una etapa en el Tour. Pero a veces toca mirar más atrás para entender el proceso. La primera presentación de Daniel Felipe Martínez en una gran vuelta fue en 2017 en el Giro de Italia. El joven Martínez, con apenas 21 años corría en el equipo Willier Triestina – Selle Italia. Los que seguimos con atención ese Giro, sabíamos que el corredor de Cundinamarca ocupaba los últimos lugares de la general desde la primera etapa, pero su gran apuesta era llegar al final, terminar el Giro. No se pudo. Al ver el equipo italiano en la etapa 17, Martínez no tomó la salida. La información señalaba que estaba en el hospital. Un rato después se supo que se sentía mal y que el parte médico apuntaba a que un cuerpo tan joven se sentía fatigado luego de tres semanas de ciclismo de alto nivel. Ese retiro dolió, pero fue parte de un proceso de aprendizaje, de horas de entrenamiento y trabajo para que el viernes 11 de septiembre decidiera salir a perseguir a Schachmann, tuviera la pericia para no dejarse hacer la licuadora entre dos corredores del Bora-Hansgrohe y terminara ganando una monumental etapa. ¡Felicitaciones Daniel!

De nuevo, el proceso importa más que el resultado. En el caso de Bernal, su sobrenombre nos puede hacer olvidar eso: “El joven maravilla”. Rara vez se les pone sobrenombres equivocados a los ciclistas, pero el caso de Egan Bernal no es ese. Un corredor que desde el ciclomontañismo brilló y que desde su llegada al Androni nos tenía acostumbrados a la victoria merece ser llamado el joven maravilla. En últimas, ganar un Tour de Francia con 22 años, conseguir la gesta que el deporte colombiano llevaba esperando tantos años, nos llenó de orgullo el año pasado. Sin embargo, esto no lo hace invencible, sigue siendo un joven que tiene mucho por aprender. La pájara que vimos en las rampas del Grand Colombier es parte de un proceso para que Egan siga ganando las carreras que tiene en las piernas. Una caída, un desfallecimiento es simplemente parte de la máxima de que la carretera pone al corredor en su lugar, y mientras Egan agachó la cabeza y recibió el apoyo de Nairo Quintana y de sus compañeros de equipo entendió que este no era su Tour, pero seguramente, como lo puso en su Instagram, al igual que el ave fénix, resurgirá de las cenizas. Lo importante es el proceso, no el resultado.

Espero que estas páginas sirvan de invitación para todo aquel que las lea para entender que como aficionados colombianos al ciclismo tenemos que valorar que el camino hace la victoria. Vivimos tiempos en los que corredores muy jóvenes ganan carreras con una gran superioridad. Pero esa ola de corredores jóvenes no nos puede cegar ante la noción de que todo toma tiempo. Muchos alimentos requieren horas de preparación para que sepan bien, y asimismo los ciclistas requieren de un proceso de muchos años para conseguir la victoria. Los ejemplos abundan, pero, para no ir muy lejos, el caso de Primoz Roglic nos puede servir. Roglic pasó de cazar etapas a pelear carreras de una semana y, desde el año pasado, a competir por las tres grandes vueltas. Un proceso que parece estar empezando en este Tour de Francia es Harold Tejada. Con el tiempo veremos los resultados.

 

Postscriptum

Miércoles 16 de septiembre de 2020. El proceso sigue haciendo saber mejor el resultado. El día de hoy Miguel Ángel López atacó en el Col de la Loze, se lleva la etapa y entra al podio del Tour de Francia. Soñado para ser la primera vez que corre la ronda gala. Más allá de la celebración como fanático, creo que la victoria de López refuerza lo que escribí arriba, porque el corredor de Pesca ha sido otro de esos corredores que ha tenido un proceso lento, ha superado lesiones, caídas, fracturas y hasta malos momentos en carrera. Por eso hoy ese puño al aire al coronar y pasar primero la meta se debe celebrar porque es una victoria que tiene atrás todo un proceso de respaldo.

¡Felicitaciones López!

Por: Pedro J. Velandia / @acerocaballito

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