Apoyen al artista

Por Adolfo Zableh

La imagen de Carolina Cruz usando unos libros a manera de portacuchillos es chistosa y fuerte al mismo tiempo. Chistosa porque qué consejos son esos, por dios santo. Uno que se la pasa remendando vainas en la casa, y más en tiempos de economía de guerra como esta, ni en tres vidas hubiera salido con hacer un atado de libros para guardar utensilios de cocina, como que no pega por ningún lado. Y fuerte porque este es un país que no solo no ha apoyado el pensamiento y las artes, sino que en ocasiones ha actuado de manera violenta contra ellos. Una persona introduciendo cuchillos en las entrañas de un libro, qué mensaje.

Escribir no es fácil más allá de que cualquiera pueda hacerlo. Las facultades de derecho están repletas de abogados que redactan correctamente textos intragables. Y no solo ellas, ocurre lo mismo con las de filosofía, literatura, periodismo. Y si escribir no es fácil, escribir bien es extremadamente complicado; tanto, que a los buenos escritores no se les nota su arte, son tan maestros que pareciera que juntar palabras fuera un mero trámite y nos hacen creer que cualquiera podría hacer lo que ellos hacen.

Pero no hay que ser un genio para escribir, de ahí que la mayoría de los libros sean de relleno. Y está bien, no todos podemos escribir Cien años de soledad o La metamosfosis, así como no todas las películas tienen que ser El padrino: la industria necesita de obras comunes y corrientes porque, entre otras cosas, ayudan a reconocer las pocas que son geniales. Sea alguien genial, o no, escribir doscientas cuartillas y lograr publicarlas es un esfuerzo muy grande, de ahí que pueda ser tomada como una ofensa que alguien salga en televisión nacional clavándole cuchillos a unos libros.

Igual, el ruido que se hizo no es necesariamente porque fuera indignante, sino por las ganas de figurar que viven en todos nosotros. A la gente no le importa lo que haga Carolina Cruz, ni las protestas en Estados Unidos, al menos no tanto como meterse en la conversación del momento a cualquier costo, de ahí que los temas en redes sociales sean tan cambiantes y lo que hoy es escándalo mañana tenga nula importancia. Si todos los que salieron a criticar a Carolina Cruz por usar libros como portacuchillos leyeran, los que vivimos de escribir seríamos millonarios. Pero eso no pasa no solo porque los escritores colombianos seamos cualquier cosa, sino porque es sabido que la gente en Colombia no lee, tanto, que en promedio no llegamos ni a un libro al trimestre. Entonces eso de dárnoslas de indignados y de defensores de la cultura cuando en realidad no agarramos un libro ni para limpiarnos el culo con sus hojas no nos queda bien, la verdad.

Yo tengo cuatro libros publicados, dos de manera independiente, dos con editorial (nada del otro mundo) y tengo otro par en camino que no sé qué vaya a ser de ellos. Si quieren darme una mano y comprármelos, muy agradecido, la plata me vendría tan bien que no me importaría si los usan como niveladores de mesa, allá ustedes. Dejen de pelear por todo y más bien apoyen al artista.

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