El feminismo es nuestro estandarte como apuesta política

Por Mar Candela

Toda mujer, sin importar la clase social, religión, cultura, educación, etnia o cualquier condición humana, desde antes de nacer está destinada a vivir en desigualdad porque el sistema lo impuso de esta manera. Aún cuando han pasado décadas de lucha para encontrar el camino correcto de la emancipación auténtica femenina y muchas cosas han mejorado gracias a ello, no ha sido suficiente.

El feminismo posmodernista no puede estar arraigado a la realidad histórica de nuestras antepasadas, porque los tiempos cambian y las conquistas logradas nos ayudan a avanzar, pero tampoco puede escupir sobre esa realidad. Debemos entender de dónde venimos y, si bien nacemos mucho más libres a diferencia de nuestras antepasadas, seguimos naciendo en desigualdad social, política y cultural, por el simple hecho de ser mujeres.

Así las cosas, cada lucha que asumimos, desde lo personal y lo colectivo, viene respaldada por la lucha de nuestras ancestras, pues a ellas les debemos innumerables derechos que consiguieron alzando la voz, apagando el miedo, y esquivando cada rechazo de esta sociedad opresora, que insiste en llamarnos brujas cada vez que exigimos lo que nos pertenece.

Es por ello que todas las luchas, individuales o colectivas son importantes, porque consisten en la transformacion de una realidad.

Desde hace mas de una década empecé la construcción del Feminismo Artesanal, lo inicié tejiendo a pulso, desde la individualidad y desde la intimidad, pero este tejido fue creciendo y se empezó a convertir en un tejido grupal de diversas mujeres, que la mayoría no nos hemos visto a los ojos, pero compartimos periódicamente a través de las redes y ocasionalmente tenemos encuentros presenciales. Y aunque no somos íntimas, sabemos que formamos parte de un ejército de resistencia y que, sin conocernos, hermanamos y lo hacemos porque entendemos que nuestro único objetivo es vivir como mujeres putamente libres y que nos conviene unirnos desde la diferencia.

Este 8 de marzo le gritamos al patriarcado con el respaldo de nuestras ancestras y con la fuerza de nuestras experiencias, gritaremos una y mil veces qué las mujeres actuales no estamos dispuestas a retroceder, que no seremos las perras sumisas adiestradas del sistema, aceptamos el reto de luchar día tras día, asumimos que vivimos libres o morimos en el intento, eso hicimos este 8 de marzo, cada una de nosotras gritara a su modo y desde su realidad.

Hoy mi realidad es un reto y lo asumo con la tenacidad que me caracteriza. Les confieso que tengo nostalgia, melancolía, ira y emociones encontradas. No salí a marchar, no por falta de voluntad, ni tampoco voy a decir que es por falta de fuerzas, nunca he dejado de salir y por eso escribo hoy, para contarles que no lo hice porque los tiempos no me están dando, porque tomé la decisión de empezar a hacer un feminismo de adentro hacia fuera, mi vida es un estandarte para quienes me siguen, porque no tengo un discurso, soy mi discurso y es mi manera de motivarlas a vivir más allá de todo pronóstico, como mujeres emancipadas y emancipadoras.

Este 8 de marzo sólo puedo decirles que resistan desde su realidad y que su mayor protesta es hacer de su vida un estandarte, para que las nuevas mujeres vean que sí podemos podemos vivir en igualdad de condiciones y derechos referente a los hombres, podemos ser mujeres libres aunque el sistema quiera llevarnos al pasado, decidimos sobre nuestras vidas y no le pedimos permiso ni al Estado, ni la iglesia, ni a la sociedad.

Mar Candela – Ideóloga Feminismo Artesanal

 

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