Messi y el arte de decir mentiras

Por Adolfo Zableh

No me pierdo El Chiringuito, un programa de fútbol que arrasa en rating en España y que demuestra que a los humanos nos gusta regodearnos en la porquería. Debería llamarse Real Madrid TV porque la dinámica es ensalzar todo lo del Real Madrid y pordebajear al Barcelona. Usted lo ve y parece un programa de uribistas contra petristas porque siempre se aplica el doble rasero: lo que está bien hecho por unos es inaceptable para los otros, y viceversa.

La rivalidad entre Madrid y Barcelona me tiene sin cuidado, lo que me llama la atención del programa es que los participantes se desviven por desacreditar a Messi por el solo hecho de jugar en el club catalán. No importa lo que haga el argentino, siempre va a estar mal y sus proezas las logra por errores de los rivales y no por virtud propia. Es increíble que esa gente afirme que le gusta el fútbol, es como oír rock y odiar a Led Zeppelin. Pero pasa, y edición tras edición se dedican a analizar si la barrera estaba mal ubicada, si el portero no se estiró o si la defensa se abrió para dejarlo pasar.

Messi haciendo historia partido de por medio, y un equipo de analistas poniendo todo de su parte para bajarle la vara con excusas cada vez más descabelladas y disertaciones llenas de gritos y carentes de argumentos. Y en medio de los panelistas, un colombiano, Edwin Congo, que no está ahí por buen analista ni por hacer parte de la historia del Madrid, sino por ser de la cuerda de Florentino Pérez. Cada vez que habla me da pena saber que comparto nacionalidad con él y me dan ganas de ir a España a excusarme en persona por haberles mandado a tal personaje.

La dinámica de El Chiringuito es una muestra a escala de lo que es la situación política de España, con Madrid como centro y Catalunya como poder emergente, y el programa tiene entre su personal a gente afín al Real Madrid que trabaja en medios como As y Marca, abiertamente madridistas. Es tal la influencia mediática de esta gente que ha aplicado con éxito una fórmula que usa también el uribismo: una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

De arranque, nos han hecho creer que Cristiano Ronaldo está a la altura de Messi, cuando no hay punto de comparación. Y no hablo de calidad, que los dos son extraterrestres, sino de características de juego. El portugués es finalizador, Messi lo hace todo. Luego nos han hecho creer que Messi desaparece en los partidos importantes y que Cristiano siempre está, cosa que también es falsa. No voy a poner detalles acá porque no acabo, pero miren las estadísticas de cada uno en partidos de cuartos de final hacia delante, o en juegos donde tuvieron que enfrentar a rivales de primer nivel, para que se sorprendan. Y eso por hablar solo de números, porque en juego, que no es cuantificable, no se puede comparar a uno con otro.

Lo otro que nos han hecho creer es que solo ganar la Champions importa y que todo lo demás es un torneo de barrio. Claro, el Madrid tiene trece y recientemente ganó cuatro en cinco ediciones. Por eso creemos que Van Dijk debió ganar el Balón de Oro que se entregó el pasado lunes y que el 2019 de Messi fue un desastre. Van Dijk figura porque es el líder de la defensa de un equipazo como Liverpool y su premio es precisamente ese, ganar la Champions. Premios que no se entregan por estadísticas, como el Balón de Oro, siempre serán polémicos porque no hay indicadores claros y porque se reconoce individualmente a alguien que practica un deporte colectivo. Si el trofeo es para quien mejor juega, Messi sin duda, si no, que se llame ‘Premio para un jugador que haya ganado la Champions’.

La maquinaria periodística armó escándalo en 2010 cuando Messi obtuvo el Balón de Oro por encima de Xavi e Iniesta, que ganaron el mundial de ese año. Es que, igual que con Van Dijk y la Champions, el premio para los dos centrocampistas fue ganar en Sudáfrica, que no era poca cosa, pero individualmente no tenían nada que hacer contra Messi, que ese año jugó a un nivel nunca antes visto. Messi no solo es mejor que Xavi e Iniesta, sino que es Xavi, Iniesta y Cristiano Ronaldo juntos. Y nuevamente el doble rasero: mientras que criticaron el Balón de Oro de Messi en 2010, celebraron el de Cristiano en 2013, año en que el portugués no ganó nada a nivel colectivo y en el que tuvo como máximo que logro de equipo meter a Portugal al Mundial 2014 en el repechaje contra Suecia. Ahí si no salieron a llorar por Ribery, figura de un Bayern Munich que ganó Liga, Copa y Champions, de la misma manera en que ahora lloran por la supuesta injusticia cometida contra Van Dijk. Si es por cuestión de títulos colectivos y no por desempeño individual, el Balón de Oro de este año debió ser para Allison, que no solo ganó la Champions con Liverpool, sino la Copa América con Brasil.

Entonces lo que tenemos es una rivalidad histórica entre dos jugadores que tuvieron la desgracia y la suerte de coincidir, pero donde el mercadeo ha jugado a favor de uno y en contra de otro. Pese a sus números, Cristiano Ronaldo no es mejor que Ronaldo (el brasileño, el gordo) ahora va a ser mejor que Messi. Lo que pasa es que jugar para el Madrid te pone en todas las apuestas, mientras que estar en el Barcelona puede voltearse en tu contra. Messi es probablemente el mejor jugador de la historia, pero lo afecta la oposición incesante desde la capital de España, su condición de casi autista y el hecho de ser el estandarte de un club acomplejado no solo por condiciones políticas, sino por tener que ir siempre por detrás del mejor club del Siglo XX según la FIFA. La referencia de Cristiano Ronaldo no es Messi, es Gerd Muller, un gran goleador que con sus tantos le dio tres Champions al Bayern y un mundial y una Eurocopa a Alemania, marcando en cuatro de las cinco finales. Durante los 70 Muller brilló junto a Cruyff, pero la historia se ha encargado de poner a cada uno en su lugar: Muller un goleador terrible, Cruyff una referencia eterna del fútbol. Pero es que claro, el alemán no tenía el poder del Real Madrid de su lado, si no, hoy estaríamos repitiendo como borregos que después de Pelé, Muller.

No sé si Messi sea mejor que Pelé porque no vi al brasileño, pero seguro es mejor jugador que Maradona, basta con ver lo que ha hecho y la cantidad de tiempo que lleva haciéndolo. Es cierto que además de su calidad y su personalidad, Maradona hizo en un mundial lo que nadie, ni Pelé, ha logrado, y que encima puso a un equipo perdedor como Napoli a pelear contra los mejores de Europa, pero ¿por qué eso tendría que tener más valor? Al fin y al cabo, Messi ha conseguido lo que Maradona no: poner al Barcelona a pelear contra el Madrid, e incluso superarlo. Maradona llegó a Catalunya con idéntica misión y salió por la puerta de atrás, por eso terminó en un club mediocre como el Napoli. Y si a Maradona se le considerará mejor por el 86, en palmarés de clubes Messi le da una paliza de antología, por no hablar de goles y asistencias, donde el rosarino maneja estadísticas más propias de los 50 que de hoy. Y no se trata de desacreditar a uno para ensalzar a otro, sino de preguntar por qué una cosa tiene que pesar más que la otra.

A Messi hoy se le indilga que desaparece en ciertos partidos. Pues claro, si es humano. No hay ningún deportista de alto rendimiento que esté siempre, y si se trata de desacreditar a alguien, siempre será fácil buscar el momento en el flaqueó. Todos fallan y basta con manipular un hecho para lograr el cometido de pintar a alguien como un fracasado. Quienes critican A Messi sacan a relucir el 4-0 en contra en Anfield por Liga de Campeones, pero no dicen que en esa eliminatoria el argentino hizo dos goles y puso cinco pases de gol que sus compañeros no metieron. También se les olvida que en la pasada temporada Messi fue máximo goleador y asistidor en La Liga, máximo goleador en Champions y Bota de Oro europea. Y eso que su fuerte no es el gol sino lo que juega y hace jugar a sus compañeros.

La figura de Messi crecerá cuando se retire. Hoy vemos normal lo que hace, pero el día que no esté para recordárnoslo cada semana será cuando lo empecemos a extrañar. Por lo pronto lo que recibe es la admiración de millones de hinchas y el ataque del frente madridista, al punto de que Alfredo Relaño, el periodista de AS encargado por España de elegir al Balón de Oro, lo puso en las votaciones de este año por debajo de Cristiano Ronaldo, lo que demuestra que los periodistas no tenemos ni puta idea de fútbol. Quienes hayan jugado con regularidad, así sea a nivel amateur, tienen claro que no hay color. Y ni hablar de los futbolistas y entrenadores profesionales, entre quienes Messi gana por goleada. Solo los hinchas de sofá que nunca han tocado un balón y los periodistas, que pontifican desde el micrófono o el computador, se atreven a cuestionar la calidad de Messi, a llamarlo pecho frío y fracasado.

Al lado de Edwin Congo y de Alfredo Relaño está el periodista de Colombia responsable de elegir al Balón de Oro, que este año votó también a Messi tercero, por detrás de Van Dijk y de Cristiano Ronaldo, lo que prueba una vez más que lo nuestro no es el fútbol sino el patinaje.

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