Mujeres, si no votamos por Claudia, votamos en contra de nosotras mismas

"No votaría por la imperfecta Claudia López de tener una opción perfecta. ¿Quién en el pulso por la alcaldía de Bogotá es feminista? honestamente me parece demasiado injusto que le exijamos más a una mujer que a un hombre": Mar Candela

Por Mar Candela

En la política hay personas justas y honorables y personas desastrosas y corruptas. Ser mujer en el poder político no es garantía de que no sea una mala persona, solo garantiza que las mujeres también somos una fuerza política sólida, poderosa y seria. Recordemos que en su momento la estrategia retórica de Alfonso López Michelsen fue resaltar durante su discurso de inauguración presidencial el papel que tendrían numerosas mujeres en su gobierno. Y por eso lo catapultaron como el hombre del progreso y del cambio de la sociedad y la política colombiana, cosa falsa.

En aquel entonces fueron seis mujeres las que él contó, y eso se observó como la gran transgresión y osadía en el mundo político establecido por y para los hombres que hizo creer que su carácter era de avanzada a mediados de la década de 1970. En el 2017 se repite la estrategia muchísimo más moderna: Iván Duque elige de fórmula vicepresidencial a una mujer, igualito que lo hace Gustavo Petro, logrando así mostrarse como hombres feministas, cosa que ninguno de los dos es.

Sin embargo, fuimos usadas por ellos para demostrar que eran hombres antimachismo, y en cualquiera de los dos casos estoy segura de que la vicepresidenta sería una mujer comodina, aunque pienso que Angela María hubiera sido no solo la primera vicepresidenta si no la vice que más dolor de cabeza le causaría al presidente por defender su voz.

Tengamos en cuenta que antes de esto, durante la etapa inicial de la campaña presidencial, en Colombia contamos con la apuesta de ocho candidatas. Este ha sido el número más alto de aspirantes a la presidencia desde que las mujeres iniciaron a mediados del siglo XX su participación en una arena reservada prioritariamente para los hombres. Sin lugar a dudas, con las ocho mujeres que aspiraban a la presidencia se rompía entonces una marca en la historia nacional, pues los nombres femeninos presidenciables estaban al fin enfrentando de cara a los nombres masculinos, e infortunadamente un año después el panorama cambió radicalmente: en abril de 2018, en la recta final de la contienda por el ejecutivo, quedaron únicamente dos de las candidatas, y ambas terminaron por renunciar. Claudia López estuvo por Alianza Verde y yo no la apoyé, ninguna de las mujeres que en ese momento aspiraban a la presidencia me representaban y no apoyé a ninguna, ¿por qué? Porque en ese momento yo no tenía en cuenta las cosas que hoy reflexiono.

No es un secreto que cuando ella decidió aspirar a la presidencia dije: “Claudia López no es mi presidenta”. En ese momento hice conocer mi opinión con “timbales” y todo tipo de ruido posible. ¿Entonces por qué votaré por ella a la Alcaldía? ¿Qué me hizo cambiar de parecer?

No les voy a mentir. No se trata de votar por una salvadora impoluta que haga que todas las bogotanas encontremos el camino a una vida libre de patriarcado, violencias machistas y de miedo. Esta candidata es tan humana e imperfecta como todos los políticos que se han burlado históricamente de sus votantes.

Efectivamente Claudia López es una mujer que no nos representa a todas, y aun así también es una mujer que a los ojos en una entrevista para el programa que yo realizo para Publimetro Colombia on line, ella reconoció abiertamente que no es feminista. Eso para mí tiene mucho valor, porque la mayoría de políticos cuando son entrevistados por mí al saber que soy feminista posan de serlo. Ella asumió el costo político de decirme: “No soy feminista” y después de esa afirmación se ha comprometido con el feminismo y ha dicho que está aprendiendo mucho de Angélica Lozano y que siempre está dispuesta a aprender.

No votaría por la imperfecta Claudia López de tener una opción perfecta. ¿Quién en el pulso por la alcaldía de Bogotá es feminista? honestamente me parece demasiado injusto que le exijamos más a una mujer que a un hombre; si la razón para no votar por Claudia es que “no representa los intereses de todas las mujeres”, tendríamos que salir a votar todas en blanco porque en realidad ninguna de las candidaturas por la alcaldía de Bogotá representa todos los intereses de todas las mujeres.

Ahora dirán: “ella usa el feminismo como parapeto político”. También algunas veces lo he pensado y he reflexionado: ¿y ellos? ¿Ellos no se han orinado encima de nuestro feminismo usando nuestras metas e ilusiones solo para ganar votos? Históricamente lo han venido haciendo sin pudor alguno. Al menos Claudia, más allá de todo lo que quieran decir sobre su personalidad, es una mujer y eso simbólicamente tiene un peso político inquebrantable.

Me comprometo públicamente desde Feminismo Artesanal a hacerle seguimiento a Claudia en la alcaldía y ser una crítica férrea de sus errores y una voz eco de sus aciertos ¿Por qué? Porque las mujeres necesitamos empezar a entender que todas cometemos los mismos errores humanos que ellos cometen, y otros nuevos, y que cuando votamos por mujeres no es para que nos salven mágicamente, es para que junto a ellas hagamos todo lo que ellos no nos han permitido hacer. Muchas de ellas nos usan idéntico a como lo hacen ellos, aun así, pienso que con ellas demostramos nuestra fuerza política.

Hoy en día la pregunta clave para mi es: ¿qué pasa con el escenario político y sus reglas? ¿Por qué le exigimos más pureza política a ellas que a ellos? ¿En el fondo queremos ser rescatadas por una heroína magnífica del infierno patriarcal como nos salvaría el príncipe azul de nuestros cuentos infantiles de la prisión de un castillo? ¿Tienen más permiso al error en ideas, discurso, formas y demás los hombres en la política que las mujeres? ¿Nosotras en el fondo queremos que ellos sigan en el poder porque en realidad no queremos responsabilidad política? Si seguimos subiendo mujeres al poder político siempre existirá una Martha Lucía Ramírez que nos haga llorar de desilusión, ya lo sé. ¿Acaso no hemos tenido siempre a los hombres en la política decepcionando? ¿Por qué es más grave la decepción que ellas nos causan?

Trabajemos por subir más mujeres, no porque ellas nos rescaten de este infierno sino porque cuando ellas ganan nos dan la posibilidad de hacer política como nunca antes lo hemos hecho. Y esa es la victoria, que podamos hacerlo en igualdad de condiciones referente a ellos con algunos de sus errores y con nuestros errores propios, pero al final con la certeza de que las mujeres somos poder real.

Mar Candela -Ideóloga Feminismo Artesanal

 

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