Raseros, corderos y veneno…

Por Guillermo Rodríguez

La exsenadora Aida Merlano tenía una pena de 15 años de privación de su libertad y la “muerte política” como pena perpetua, hechos que llevaron a la excongresista a evadirse de la administración de justicia, del sistema carcelario de Colombia, y de todos aquellos que la persiguieron estando aun privada de su libertad, desde “compañeras” de celda que la amenazaban constantemente, hasta presiones inhumanas de personal del INPEC. La fuga de Merlano causa aspaviento exagerado, basta examinar el despliegue mediático del hecho mismo, de quien nunca secuestró, torturó, mató o realizó delitos en contra de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, se le da el trato como si lo hubiese sido.

En medio de todo, una persona que pasó de ser villana de una manera muy fácil a ser víctima, perseguida y odiada, no tenía mas remedio que la fuga. La pena ya la pagó, una pena natural, la pérdida de su vida y su familia misma; nos hubiese gustado el mismo despliegue que se le dio a esta fuga al caso de alias “Jesús Santrich”, pero ya sabíamos que el Nobel había dejado todo muy bien atornillado a favor de sus camarillas. Cuánto nos hubiese gustado los seguimientos que le hicieron a Merlano y su familia, en el caso de Santrich, la captura de su hijo que estudia en la Universidad del Rosario nunca se dio o, por qué no, la judicialización de los promotores de la fuga.

Para hablar de raseros hay muchos ejemplos, pero basta mirar solo éste: Santrich se burló de todo un país y quizás del sistema de justicia mas certero y eficaz, el norteamericano. Quienes deben estar procesados por fuga de presos, constreñimiento ilegal y fraude procesal no solo son quienes resolvieron a favor de Santrich su libertad, sino sus promotores judiciales, políticos y mediáticos, entre los que se destacan dos mansos corderos: el primero un gestor humanitario que con credencial de Senador lleva visitando cárceles por casi 8 años buscando “testigos” en contra de Álvaro Uribe, para que inventen ante la administración de justicia cuanta barbaridad puedan en contra del mas importante Estadista que ha dado América Latina.

El segundo, un abogado del colectivo de abogados, gestores humanitarios de la caridad, ¡me recuerdan mucho las falsas víctimas de Mapiripán! Esos dos corderos promovieron la fuga de Santrich y nada les pasa; lobos por corderos hay por millón, pero los que han orquestado todo en contra de la democracia, las instituciones y en contra de Álvaro Uribe no tienen límite alguno, la semana pasada se encontraron seis cámaras espías en la sede del Centro Democrático en Antioquia y nada pasa, lo mas aberrante son las 21 mil horas de interceptaciones a Álvaro Uribe y a Diego Cadena, uno mas de sus apoderados, asunto que de entrada es ilegal, porque no se pueden escuchar conversaciones entre abogado y cliente.

La compañía de la que probablemente salieron esas escuchas, como también según fuentes periodísticas tienen interceptado al Contralor General, a altos funcionarios de la Fiscalía, periodistas de la Revista Semana y hasta al suscrito, se llama Golsintec, o Colsintec, compañía cuestionada en el pasado por este tema y que se ha dedicado a reclutar exmilitares de inteligencia, prestan servicios al que pague. Ojalá la Fiscalía pronto tome cartas en el asunto y examine quiénes son sus clientes en los que posiblemente estaría el colectivo de “benefactores del bien”.

Se dice que no hay nada mas peligroso que un enemigo oculto, y sobre todo esos que vienen vestidos de corderos, en hora buena el desarchivo del posible homicidio de Alejandro Pizano, quien murió envenenado… ¿bueno sería saber contra quién y en qué iba a declarar como testigo su padre?

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