Elogio de la UPZ

Por Eduardo Arias

A primera vista, el nombre UPZ suena a modelo de caza-bombardero o de rifle automático. En realidad se trata de la sigla de Unidad de Planeamiento Zonal. Un nombre muy despedidor y sin nada de carisma, como suele suceder cuando la burocracia y la institucionalidad se encargan de bautizar a sus criaturas.

Cuando me enteré de su existencia (no hace mucho tiempo, la verdad sea dicha), no le presté mayor atención al concepto de UPZ. Imaginé que era una herramienta diseñada para la administración pública y no le veía ninguna utilidad en la vida práctica de las personas, y menos con ese nombre.

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Siempre he considerado que uno de los problemas que tiene Bogotá es su infinidad de barrios. Algunos muy definidos y fáciles de delimitar, como Mandalay, Polo Club, Niza o La Esmeralda. Pero la gran mayoría de los barrios de la ciudad cuentan con unas muy pocas manzanas y casi nadie conoce sus límites reales. Y como la ciudad crece y sigue creciendo, hasta viajar en bus se vuelve todo un enigma. “¿Arabia? ¿Tierra Negra? ¿Lisboa? ¿Dónde quedarán esos barrios? ¿Si me subo a ese bus por dónde me llevará?”.

En muchos lugares de Bogotá, uno no sabe a ciencia cierta en qué barrio está. En cuestión de dos o tres cuadras, Navarra se convierte en San Patricio, San Patricio en Molinos, Molinos en Santa Paula…

Tal vez por esa razón aprendí a sentirme cómodo con el concepto de las localidades, que son como las provincias del Distrito Capital. Pero las localidades, salvo dos o tres excepciones, son muy extensas y además muy diversas. En la localidad de Chapinero se encuentran las mansiones señoriales de La Cabrera y los barrios populares de la carretera a La Calera. Además, en todas (salvo Sumapaz, La Candelaria y Los Mártires) viven más de 100.000 habitantes. Basta con saber que la localidad de Suba, con 1.162.000 habitantes, sería la quinta ciudad más poblada de Colombia. El sexto lugar lo pelearían Cartagena y Ciudad Kennedy, con 1.088.000 cada una.

Cifras como esa me hicieron caer en cuenta de que las UPZ (ojalá con otro nombre, insisto), facilitarían muchas cosas en Bogotá. Pongo de ejemplo la que podría ser mi patria chica: la UPZ de Teusaquillo, que engloba los barrios Armenia, La Estrella, Teusaquillo, La Magdalena, Santa Teresita, La Soledad y Las Américas. Ya da igual si La Magdalena comienza en la calle 34 o la 36 o si el límite oriental de La Soledad es la carrera 19 o el Park Way. Si los barrios de la ciudad fueran las UPZ todo sería mucho más sencillo. Teusaquillo va desde la Caracas hasta la 30 y desde la avenida ElDorado y la calle 45.

Valdría la pena intentarlo. No es una tarea fácil. Los nombres de muchos barrios, por pequeños que sean, generan un sentido de identidad del que sus habitantes no quisieran desprenderse. Pero a la gente se le facilitarían mucho las cosas, si las UPZ, además de Unidades de Planeación Zonal, sirvieran de referencia para ubicarse en la ciudad.

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