2030

"Este fin de semana en Barranquilla el presidente Iván Duque contó que había hablado con los presidentes de Perú, Martín Vizcarra, y de Ecuador, Lenin Moreno, para que, en conjunto, los tres se lanzaran al agua para postularse como candidatos a organizar la Copa del Mundo 2030...": Nicolás Samper

Por Nicolás Samper

Colombia carga con un lastre único en la historia: es hasta hoy el único país que tomó la decisión de renunciar a una Copa del Mundo a pesar de haberse ganado el derecho en un congreso de la Fifa. El hombre que creyó que nuestra nación debía tomarse en serio esa posibilidad se llamaba Alfonso Senior, aquel que hizo posible de Alfredo Di Stéfano se enrolara en un equipo de fútbol colombiano y que estaba absolutamente convencido de que ese punto, el de ponerse la camiseta ante semejante responsabilidad, le haría bien a una patria que él quería y mucho. Claro, era la oportunidad de hacerse sentir frente al resto del globo terráqueo y demostrarnos a nosotros mismos que sí, que teníamos cómo y que éramos capaces.

Que ese sería un remezón tremendo a la acostumbrada abulia del país en todos los  estamentos y que lejos de cualquier diferencia de color o preferencia política realizar un Mundial nos daría la opción única de ser una sola nación empecinada en tener un logro común que nos uniera. Era el escenario soñado y no solo por Senior, sino por cualquier político de aquellos años que incapaces de aglutinar en un solo credo a Colombia, se dedicaron a dividir para reinar.

En 1982 en alocución televisada y luego de enfrentar una serie de tropezones, el presidente Belisario Betancur comunicó al mundo, a los mismos que habíamos querido descrestar, que una vez más éramos incapaces. Que era mejor destinar los recursos del torneo a la construcción de escuelas y hospitales, prioritarios para la atención de la población menos atendida. México entonces apareció para tomar la posta abandonada y a pesar de que el 9 de septiembre de 1985 un terremoto dejó en ruinas el imperio azteca, siguieron tercos y configuraron una de las mejores copas del mundo de todos los tiempos que, hay que decirlo, eran realmente otros tiempos. Era más sencillo pensar en hacer ese torneo, más que ahora.

El tiempo pasó y este fin de semana en Barranquilla el presidente Iván Duque contó que había hablado con los presidentes de Perú, Martín Vizcarra, y de Ecuador, Lenin Moreno, para que, en conjunto, los tres se lanzaran al agua para postularse como candidatos a organizar la Copa del Mundo 2030.

Basta mirar las cifras: Rusia 2018 se echó la mochila de hacer el Mundial pasado y haciendo cuentas y poniendo cifras alegres sobre la mesa, les costó la friolera de 14.000 millones de dólares. Seamos buenos y pensemos que cuando llegue esa cuenta a la mesa se dividirá en tres: cada nación tendría que bajarse de 4000 y pico de millones de dólares. Casi lo mismo que ha costado el túnel de la línea –que no se ha acabado–, cifra similar a la que se le endilga va a costar la primera línea del metro en Bogotá, y podríamos seguir citando millones de obras inconclusas en donde el dinero que se ha perdido nos hubiera servido para hacer tres mundiales de forma consecutiva.

Difícil creer en promesas políticas. La única vez que en torno a una Copa del Mundo alguien presentó una realidad sin demagogia fue Alfonso Senior. Y nadie quiso pararle bolas.

Por: Nicolás Samper / @udsnoexisten

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