Una tutela insólita

Anyer Lorena Mosquera Sánchez, Abogada especialista en Derechos Humanos y Vocera de Feminismo Artesanal, escribe esta semana en el espacio de Mar Candela para hablar de la tutela que se interpuso contra nuestra columnista por denunciar el acoso sexual de Nilson Almanza hacia Yahara Cañón

Por Mar Candela

El pasado 13 de junio, la ideóloga del movimiento internacional Feminismo Artesanal, Mar Candela, hizo pública una denuncia por presunto acoso sexual y laboral, por parte del Presidente de la Asociación de Educadores de Cundinamarca –ADEC-, hacia la comunicadora social y periodista Yahara Cañón, denuncia en la cual la ideóloga, Mar Candela, expone los hechos relatados por la víctima, entre ellos que la profesora Carmen Helena Dussan,“reconoce el hecho, como acoso sexual y le dice a Yahara Cañón que ella debe acostumbrarse a eso por ser una mujer bonita”; a la semana siguiente nos encontramos con la sorpresa de que la profesora instaura una tutela por “daño a la honra y al buen nombre”. Derecho que no ha sido vulnerado, debido a que la señora no es parte actora directamente dentro de los hechos, ya que las pruebas aportadas describen una conducta inapropiada del señor Nilson Almanza hacia la señora Yahara Cañón, la señora Dussam, únicamente se le reconoce como una mujer que aprueba y minimiza el acoso, y recomienda que las mujeres bonitas se acostumbren a esas situaciones.

Mar Candela, actualmente reconocida como periodista, por parte de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), se caracteriza suministrar información veraz y sustentada. Para decir que existe una vulneración a los derechos de la honra y el buen nombre es menester analizar el contenido de la denuncia y las pruebas de la misma, las cuales se encuentran en los audios allegados por parte de la periodista Yahara Cañón, ante la Fiscalía General de la Nación.

Las denuncias públicas se hacen con el objetivo de ayudar a que este tipo de casos tengan seguimiento social y las mujeres no estemos solas en nuestra lucha por una vida libre de violencias. ¿Quién dice que por ser bonitas debemos tolerar acoso por parte de nuestros jefes o de cualquier hombre si no queremos acceder a sus pretensiones?

Ahora bien, durante los últimos días ha sido noticia en Colombia que durante el año pasado se presentaron más de 207.000 tutelas por temas de salud, según la Defensoría del Pueblo, lo que representa más de la tercera parte de las 607.308 acciones de tutela por violaciones a derechos fundamentales. Según el defensor, esta es la cifra más alta en la historia de Colombia desde la constitución política del 91, además, aseguró que en Colombia se vulnera el derecho a la salud de algún paciente cada 34 segundos.

Entonces, resulta inadmisible congestionar aún más el sistema judicial colombiano, uno de los problemas más graves que han tenido nuestros despachos judiciales durante los últimos años, por un derecho que no está siendo vulnerado, restándole celeridad a tutelas verdaderamente pertinentes, quitándole la oportunidad a una persona quien realmente necesita la tutela como recurso a la defensa de sus derechos fundamentales como la salud, por ejemplo.

Anyer Lorena Mosquera Sánchez, Abogada especialista en Derechos Humanos y Vocera de Feminismo Artesanal

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